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jueves, 14 de junio de 2012

El Crecimiento Personal Comienza En La Persona

Suena hasta a chiste que haya que aclarar que el crecimiento personal empieza en las personas. Sin embargo, hay tantos malentendidos, inconsistencias y decepciones en estas ondas que es algo que hay que aclarar.

El famoso crecimiento personal es algo que todos tenemos dentro, pero que poco a poco hemos aprendido a olvidar. Y conste que no ha sido fácil: el crecimiento personal fue básico en nuestra supervivencia.

El cazador tenía que ser más rápido, más ágil, más valeros y más inteligente. Ser mejor no era cuestión de orgullo o autorealización: era cuestión de vida o muerte.

Sin embargo, hoy en día parece que nos alejamos más y más de aquél cazador que tenía que explotar todo su potencial para seguir vivo.

Ya no nos corretean los leones para comernos, ya no nos morimos de hambre en una sequía y la mayor preocupación que tenemos frente a nosotros es cómo pagar los recibos o conseguir algo de dinero para la siguiente fiesta o para el nuevo gadget que hay que tener.

La vida fácil, que es lo que el progreso nos ha dado, ha ido terminando con nuestro deseo instintivo de crecer personalmente, al punto de que a veces lo olvidado por completo.

Y es en este estado apático hacia nuestro propio crecimiento que podemos ver por qué tantos métodos, cursos, gurús y demás no tienen resultados cuando se trata del crecimiento personal: la persona no tiene interés en crecer. Tú no tienes interés en crecer.

El mejor método para “lograr tu potencial” o “despertar al gigante interior” no tendrá ningún efecto si no has tomado la decisión de salir de donde estás.

Hoy las empresas emplean a muchas personas y consultorías para “dar crecimiento a sus empleados” y muchos de estos programas no tienen ningún efecto positivo simplemente porque los empleados no le ven el sentido. “¿Para qué hacer estas ridiculeces?” parece ser el sentimiento general con estas cosas.

Lo más importante es que, durante siglos, quienes han querido crecer lo han hecho. Sin programas de coaching, sin seminarios de autoayuda y sin audios o videos en un iPhone. Quienes buscan ser algo más de lo que ya son, simplemente encuentran la manera.

A quienes no les interesa, difícilmente lograrán cualquier cosa, aunque estén inscritos en el mejor programa o tengan al coach de las estrellas. La decisión tiene que venir primero de la persona más importante: tú. ¿Ya la tomaste?

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sábado, 11 de febrero de 2012

No hagas el conflicto algo personal


Una de las cosas que tenemos los humanos es que le damos personalidad a todo. Por ejemplo, en el reino de los animales, se ha generalizado la idea de que el león es “el bueno” y las hienas “las malas”. Algo tienen que agradecerle a la película "El Rey León".

En la realidad es que ambos hacen cosas bastante feítas para nuestro gusto, pero es la naturaleza.

¿Por qué entonces nuestra actitud hacia el león es tan distinta a la de las hienas?

Porque le damos personalidad.

Esto puede ser inofensivo en algunos aspectos pero muchas veces se convierte en un problema bastante grande.

La primera vez que me liquidaron de un trabajo, quedé con un gran resentimiento hacia el dueño, que fue el que me despidió.

Aunque encontré trabajo rápido, cada que pensaba en él se me revolvía el estómago y tenía muchas fantasías de venganza.

Pasó algo de tiempo para que se me pasara, pero conforme fui madurando me di cuenta de que en realidad no había nada personal en el asunto.

Conforme pasaron los años me liquidaron de varias empresas por cuestiones de crisis (algo bastante común en éste país) y para entonces ya había madurado lo suficiente como para no tomarlo personal.

Algunos de esos todavía son mis amigos y nos vemos de vez en cuando. Entendí que cuando me liquidaron lo hicieron porque no había dinero, no por razones personales.

Claro que también me han tocado mis jefes y compañeros de trabajo mendigos que hacen cosas con toda la intención de dañarme, ya sea por dinero, ego o alguna otra ventaja, pero he aprendido a identificarlos.

Si eres de las personas que se la pasa masticando rencores, es hora de que empieces a evaluar un poco tu actitud.

Si alguien te hizo algo a la mala, tienes razón en enojarte, pero no hagas personal algo que no lo es.

Un agente de tránsito no te pone una multa porque te odie, lo hace porque para eso le pagan.

El auditor que llega a hacerte una auditoría tampoco es tu enemigo que estuvo maquinando toda la vida la forma de dañarte, solo hace lo que le toca hacer.

Hacer personales los conflictos diarios es una forma excelente de llegar a la locura. Somos muchos y las ciudades tienen recursos limitados.

Todos competimos por cosas, tan grandes como una casa y tan tontas como un espacio de estacionamiento. El problema es que mucha gente se lo toma personal, como si los demás hubieran nacido solo para molestarlos.

Puede ser que algunos, pero no todos. Si hay algo personal, creo que será fácil identificarlo. Si no, déjalo ir… conflictos habrá siempre; la cosa es que no nos afecten.


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