O, al menos, es el título que él mismo se daba. Llegó de pronto a un gimnasio de lucha libre (un deporte bastante serio aquí en México) y pagó un año completo de entrenamiento.
El instructor le dijo que no se veía muy joven, que estaba pasado de peso y que tal vez quisiera pensarlo un poco; tomar un par de meses de instrucción para ver cómo le iba.
La respuesta fue rápida y corta: “No gracias. ¿Dónde hago el pago?”.
Y así empezó el entrenamiento del autonombrado peor luchador del barrio. Era bueno que siempre trajera algunos billetes en el bolsillo para darle de propina al personal, ya que la primera semana tuvieron bastante trabajo limpiando vómito (causado probablemente por el agotamiento cuando empezaron), dandole masajes (que parecían sesiones de tortura debido a los músculos adoloridos) y hasta por cargar su maleta al automóvil, ya que apenas podía cargar su alma de regreso a casa (y eso que, según, el alma no pesa).
Tal vez no mencioné un pequeño detalle: todavía no había participado en ninguna lucha, ni siquiera de entrenamiento. Esto lo causaba el acondicionamiento físico básico.
Nadie se imaginaba qué sería cuando le tocara su primer “agarre” con alguno de los demás aprendices.
Con el tiempo, el peor luchador pudo llevar el entrenamiento sin problemas y comenzó a aprender a luchar. A pesar de que le echaba ganas, parecía que las llaves y las patadas voladoras no se le daban.
Antes de terminar el año había logrado dos cosas: aprendió las técnicas básicas de lucha que le enseñaron y logró el record como el aprendiz que no ganó una sola lucha, aunque en algunas ocasiones sus oponentes venían desvelados, crudos y hasta enfermos.
El entrenador le dijo que podía mejorar bastante el siguiente año, pero él dijo que su objetivo era aprender a luchar y lo había conseguido. No estaba en sus planes ser un luchador profesional o siquiera ser un buen luchador. Sin embargo, le agradecía todo lo que había hecho para conseguir convertirlo en luchador, aunque hubiera sido el peor estudiante.
Así como hay guitarristas que solo aprender a tocar algunas canciones, para él aprender lucha era una forma de ejercitarse y enfrentar un reto más.
Aunque no lo dijo en ese momento, el entrenador mencionó a los demás, una vez que el peor luchador se había marchado, que esa era la mentalidad del perdedor y que probablemente le iba igual en todos los aspectos de su vida.
En Navidad, llegó un regalo al gimnasio. Eran camisetas rojas de manga larga con el logotipo del gimnasio, unas nuevas cuerdas para el ring (“porque esas están tan viejas que te lastiman más que los luchadores”) y un nuevo teléfono (“porque el que tienes parece que te lo dio Graham Bell como muestra gratis cuando consiguió la patente”).
La tarjeta decía que era un obsequio del peor luchador del barrio y que agradecía todas las atenciones, la camaradería y hasta los golpes. Que si algún día necesitaban algo, que no dudaran en contactarlo y que regresaría en unos meses para “unas luchitas”.
Firmado: “Mr. X”, CEO, seguido por el logotipo de una importante empresa de tecnología. Multimillonaria, cabe mencionar.
Así que resultó que el tipo con la "mentalidad de perdedor" no solamente era el dueño de una importante empresa, sino que, además, era un millonario que sabía luchar. El entrenador se rió y dijo que podría ser malo, pero seguramente estaría pateando los traseros de sus amigos “catrines”.
"Alguien que puede caerse como él y aguantar tantos golpes es un tipo de cuidado", terminó diciendo y le llamó, desde el nuevo teléfono, para agradecer el regalo y decirle que todos aceptaban el reto, aunque la próxima vez llevara dinero.
El que alguien sea malo en algo no significa que es malo en todo. Si te has sentido que apestas y no sirves para nada porque no lograste aprobar un examen o conseguir un trabajo, no te dejes llevar por la mala actitud.
Tal vez te falta mejorar por medio del trabajo y la perseverancia, pero tal vez no estás todavía en donde debes estar. Algo para considerar con una par de cervezas…
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Para ganar dinero es necesario tener más que herencias, loterías o suerte. Con la actitud correcta, puedes lograr grandes cosas, materiales y de otro tipo.
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sábado, 23 de junio de 2012
sábado, 16 de junio de 2012
Entrena tu mente para lo que quieras
A lo largo de mi vida he conocido mucha gente. Cada quién es distinto es su forma de ser y en sus capacidades, pero hay algo en lo que todos los humanos somos muy parecidos, aunque lo neguemos categoricamente: la capacidad de nuestra mente.
Claro que hay quienes tienen el cerebro más desarrollado por años de práctica y entrenamiento, pero, a menos que tengas una lesión cerebral o sufras algún tipo de discapacidad mental, tú tienes más a menos la misma capacidad mental que la gran mayoría de la gente.
Aquí es cuando todo mundo voltea a verme como si estuviera loco y me dice, categóricamente, que no es cierto. Y en realidad así parece ser. Hay quienes parecen aprenderse las lecciones de la escuela en minutos y nos hacen quedar mal. Hay otras personas que saben muchos idiomas, nunca se les olvidan los nombres de los demás o se aprenden fácilmente las estadísticas del fútbol.
Hasta hace poco yo era de la misma idea. Quienes podían leer en chino o ganar siempre en el “memorama” eran personas con algún don especial.
Sin embargo, conforme fui leyendo más cosas y aprendiendo nuevas técnicas, me vi en la necesidad de cambiar de idea, aunque tuviera que ir contra lo que he creído toda mi vida.
¿Por qué? Porque viví la evidencia en carne propia.
Si algo soy es olvidadizo. Mi esposa dice que soy inteligente pero que parece que tengo la memoria de teflón. Olvido fechas de cumpleaños, aniversarios, nombres, encargos y mil cosas más. De acuerdo a muchos, no olvido la cabeza porque la traigo puesta.
En fin, una de las cosas que siempre hago es escuchar audiolibros cuando voy manejando. Creo que es la mejor manera de utilizar el tiempo muerto que pasamos todos los días mientras vamos en un automóvil, a veces durante horas. Bueno, si llevas compañía es distinto, pero puedes aprender muchas cosas mientras te trasladas a tu trabajo, escuela o hasta a las fiestas.
Esta vez le tocó a un método para mejorar la memoria. La realidad es que solo lo comencé a escuchar por curiosidad ya que estaba bastante corto y solo traía un par de ejercicios. El narrador comentó una técnica para recordar cosas y retaba a que me aprendiera de memoria 10 palabras.
La verdad es que me dio risa. Eso solo lo podían hacer quienes tenían buena memoria y yo no era uno de ellos. Dijo las 10 palabras y luego retó a que recordara todas las que pudiera. Me acordé de 5 y sin un orden en particular. Nada mal para la memoria de teflón, ¿no?
Después de eso describió una técnica para recordar. En 5 minutos me había aprendido la lista de memoria y en orden. Mas sorprendido estaba cuando, de regreso de donde iba, todavía me sabía la lista. De hecho, todavía la tengo en la mente. En orden y sin problemas.
Desde entonces me aprendí otras 8 listas de 10 palabras y apantallé a mi esposa, a mi sobrina y a mis hijos cuando lo hice sin anotar nada y en muy poco tiempo. Desde entonces estoy con un curso en forma, para poder tener la memoria que hubiera querido hace tiempo y utilizar esto para mejorar mi trabajo, ambiente y mil cosas más.
¿Cuál es la moraleja de esto? Que no importa lo que te digan, si entrenas tu mente, bien puedes hacer lo que otras personas hacen. Solo es cuestión de saber cómo hacerlo. Aprender a tener buena memoria es genial, pero hay muchas otras cosas que están pendientes.
¿Cómo mejoraría tu vida si aprendes a utilizar bien tu cerebro? Es algo que pienso averiguar…
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jueves, 14 de junio de 2012
El Crecimiento Personal Comienza En La Persona
Suena hasta a chiste que haya que aclarar que el crecimiento personal empieza en las personas. Sin embargo, hay tantos malentendidos, inconsistencias y decepciones en estas ondas que es algo que hay que aclarar.
El famoso crecimiento personal es algo que todos tenemos dentro, pero que poco a poco hemos aprendido a olvidar. Y conste que no ha sido fácil: el crecimiento personal fue básico en nuestra supervivencia.
El cazador tenía que ser más rápido, más ágil, más valeros y más inteligente. Ser mejor no era cuestión de orgullo o autorealización: era cuestión de vida o muerte.
Sin embargo, hoy en día parece que nos alejamos más y más de aquél cazador que tenía que explotar todo su potencial para seguir vivo.
Ya no nos corretean los leones para comernos, ya no nos morimos de hambre en una sequía y la mayor preocupación que tenemos frente a nosotros es cómo pagar los recibos o conseguir algo de dinero para la siguiente fiesta o para el nuevo gadget que hay que tener.
La vida fácil, que es lo que el progreso nos ha dado, ha ido terminando con nuestro deseo instintivo de crecer personalmente, al punto de que a veces lo olvidado por completo.
Y es en este estado apático hacia nuestro propio crecimiento que podemos ver por qué tantos métodos, cursos, gurús y demás no tienen resultados cuando se trata del crecimiento personal: la persona no tiene interés en crecer. Tú no tienes interés en crecer.
El mejor método para “lograr tu potencial” o “despertar al gigante interior” no tendrá ningún efecto si no has tomado la decisión de salir de donde estás.
Hoy las empresas emplean a muchas personas y consultorías para “dar crecimiento a sus empleados” y muchos de estos programas no tienen ningún efecto positivo simplemente porque los empleados no le ven el sentido. “¿Para qué hacer estas ridiculeces?” parece ser el sentimiento general con estas cosas.
Lo más importante es que, durante siglos, quienes han querido crecer lo han hecho. Sin programas de coaching, sin seminarios de autoayuda y sin audios o videos en un iPhone. Quienes buscan ser algo más de lo que ya son, simplemente encuentran la manera.
A quienes no les interesa, difícilmente lograrán cualquier cosa, aunque estén inscritos en el mejor programa o tengan al coach de las estrellas. La decisión tiene que venir primero de la persona más importante: tú. ¿Ya la tomaste?
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El famoso crecimiento personal es algo que todos tenemos dentro, pero que poco a poco hemos aprendido a olvidar. Y conste que no ha sido fácil: el crecimiento personal fue básico en nuestra supervivencia.
El cazador tenía que ser más rápido, más ágil, más valeros y más inteligente. Ser mejor no era cuestión de orgullo o autorealización: era cuestión de vida o muerte.
Sin embargo, hoy en día parece que nos alejamos más y más de aquél cazador que tenía que explotar todo su potencial para seguir vivo.
Ya no nos corretean los leones para comernos, ya no nos morimos de hambre en una sequía y la mayor preocupación que tenemos frente a nosotros es cómo pagar los recibos o conseguir algo de dinero para la siguiente fiesta o para el nuevo gadget que hay que tener.
La vida fácil, que es lo que el progreso nos ha dado, ha ido terminando con nuestro deseo instintivo de crecer personalmente, al punto de que a veces lo olvidado por completo.
Y es en este estado apático hacia nuestro propio crecimiento que podemos ver por qué tantos métodos, cursos, gurús y demás no tienen resultados cuando se trata del crecimiento personal: la persona no tiene interés en crecer. Tú no tienes interés en crecer.
El mejor método para “lograr tu potencial” o “despertar al gigante interior” no tendrá ningún efecto si no has tomado la decisión de salir de donde estás.
Hoy las empresas emplean a muchas personas y consultorías para “dar crecimiento a sus empleados” y muchos de estos programas no tienen ningún efecto positivo simplemente porque los empleados no le ven el sentido. “¿Para qué hacer estas ridiculeces?” parece ser el sentimiento general con estas cosas.
Lo más importante es que, durante siglos, quienes han querido crecer lo han hecho. Sin programas de coaching, sin seminarios de autoayuda y sin audios o videos en un iPhone. Quienes buscan ser algo más de lo que ya son, simplemente encuentran la manera.
A quienes no les interesa, difícilmente lograrán cualquier cosa, aunque estén inscritos en el mejor programa o tengan al coach de las estrellas. La decisión tiene que venir primero de la persona más importante: tú. ¿Ya la tomaste?
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jueves, 1 de marzo de 2012
En los libros hallarás...
"En los libros hallarás,
El tesoro del saber..."
"El tesoro del saber", Odisea Burbujas
De acuerdo a un experto en ventas, cada que alguien le decía que tenía problemas para llegar a su meta simplemente le preguntaba: “¿Con cuantas personas has hablado hoy?”.
El razonamiento era muy simple… Si no habías hablado con nadie, ¿cómo esperabas vender más? Si habías hablado con la misma cantidad de personas que el día anterior, ¿cómo querías ganar más que lo que ganaste el día anterior?
Esta misma lógica la aplican los deportistas (“¿Cuánto has entrenado hoy?”) y muchas otras personas.
Para mejorar tu persona también hay una cosa muy simple: saber. Por desgracia crecemos con estereotipos, reglas y costumbres que nos van dejando atrás, aún cuando no nos demos cuenta y, quienes nos las enseñaron, lo hayan hecho con la mejor de las intenciones.
Con esto no quiero decir que dejes por completo la tradición, pero que consideres el porque haces algunas cosas y otras no.
Cuando tienes conocimientos y aprendes a cuestionar de manera informada, las cosas se pueden ver de una manera distinta.
Así sabes que darle la sal a alguien en la mano no va a provocar una pelea ni que decirle “Salud” a alguien después de estornudar lo salvará del infierno.
Algunas cosas son tan inocuas como las anteriores, pero hay otras que pueden detener todos tus intentos por lograr el éxito (“eso es cosa de hombres”, “el dinero contamina al hombre”, etc.).
Así que, volviendo al tema, la pregunta es: ¿Cuántos libros has leído?
El dinero no es problema. Si estás leyendo esto, tienes acceso a miles de libros gratuitos (y legales), cursos, artículos y boletines que te pueden dar la información detallada y nueva de cualquier tema que se te ocurra.
Así como te preocupas de ir al gimnasio, ponerte suficiente maquillaje o vestir ropa a la moda, también tienes que alimentar tu cabeza.
Para tener un negocio exitoso, primero hay que convertirse en el dueño de ese negocio. Para tener una carrera exitosa como, digamos, ingeniero, primero tuviste que convertirte en ingeniero. Las reglas para un negocio son exactamente las mismas.
¿Cuánto has leído hoy aparte de chismes y entretenimiento? Si no ha sido mucho, empieza desde ahora. Cada conocimiento nuevo que agarres te servirá para más adelante y, si no, al menos sirve para que apantalles a tus cuates.
Un libro te puede dar lo que muchos no. Inténtalo de vez en cuando.
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viernes, 10 de febrero de 2012
Mejora tu actitud respirando
Cuando alguien está a punto de perder el control, es común que le digan “respira profundo para que te calmes”.
Respirar es algo tan sencillo que ni siquiera pensamos en ello. Como se nos olvidan muchas cosas, el cuerpo programó la respiración para que sea una función vegetativa, o sea, que no podamos apagarla.
No sé si se pueda, pero al menos yo no conozco una sola persona que, conscientemente, se haya ahogado sola dejando de respirar.
Si quieres inténtalo; no importa que tanto aguantes la respiración, cuando ya no puedas más tu cuerpo de obligará a respirar profundo.
Por desgracia, lo que sí nos puede pasar es que, con nuestros cambios de ánimo, nuestra respiración no sea tan efectiva.
Cuando te enojas empiezas a respirar agitadamente y ruidosamente: nada bueno para la oxigenación del cuerpo.
Esto causa que dejemos de funcionar como deberíamos.
Así que si sientes que estás perdiendo el control, detente un momento y respira profunda y conscientemente. Deja que tus pulmones se llenen y que tu cuerpo haga lo suyo.
Al respirar profundamente tu cuerpo se llenará de oxígeno y tu cerebro pensará con mayor claridad. Es tu forma de calmarte sin necesidad de drogas, café, cigarrillos o un trago.
Y lo mejor de todo, ¡es gratis! Además, lo puedes hacer donde sea, cuando se y con quién sea y nadie se va a sorprender. A fin de cuentas se espera que respires siempre.
Si quieres mejorar tu actitud, sentirte mejor y encarar los problemas con mejor ánimo, aprende a respirar. Una función básica de tu cuerpo que no solo te mantiene con vida pero puede mejorártela cuando más lo necesitas.
No importa que no te enojes o no estés en problemas: de todos modos detente de vez en cuando a respirar conscientemente. Observa tu respiración y siente cómo te mejora. No necesitas estar las horas, solo con un minuto es suficiente (y no te aburres).
Además del gran poder de la mente, utilizar las cosas simples como respirar. A fin de cuentas, las cosas simples son las que siempre funcionan.
Respirar es algo tan sencillo que ni siquiera pensamos en ello. Como se nos olvidan muchas cosas, el cuerpo programó la respiración para que sea una función vegetativa, o sea, que no podamos apagarla.
No sé si se pueda, pero al menos yo no conozco una sola persona que, conscientemente, se haya ahogado sola dejando de respirar.
Si quieres inténtalo; no importa que tanto aguantes la respiración, cuando ya no puedas más tu cuerpo de obligará a respirar profundo.
Por desgracia, lo que sí nos puede pasar es que, con nuestros cambios de ánimo, nuestra respiración no sea tan efectiva.
Cuando te enojas empiezas a respirar agitadamente y ruidosamente: nada bueno para la oxigenación del cuerpo.
Esto causa que dejemos de funcionar como deberíamos.
Así que si sientes que estás perdiendo el control, detente un momento y respira profunda y conscientemente. Deja que tus pulmones se llenen y que tu cuerpo haga lo suyo.
Al respirar profundamente tu cuerpo se llenará de oxígeno y tu cerebro pensará con mayor claridad. Es tu forma de calmarte sin necesidad de drogas, café, cigarrillos o un trago.
Y lo mejor de todo, ¡es gratis! Además, lo puedes hacer donde sea, cuando se y con quién sea y nadie se va a sorprender. A fin de cuentas se espera que respires siempre.
Si quieres mejorar tu actitud, sentirte mejor y encarar los problemas con mejor ánimo, aprende a respirar. Una función básica de tu cuerpo que no solo te mantiene con vida pero puede mejorártela cuando más lo necesitas.
No importa que no te enojes o no estés en problemas: de todos modos detente de vez en cuando a respirar conscientemente. Observa tu respiración y siente cómo te mejora. No necesitas estar las horas, solo con un minuto es suficiente (y no te aburres).
Además del gran poder de la mente, utilizar las cosas simples como respirar. A fin de cuentas, las cosas simples son las que siempre funcionan.
viernes, 20 de enero de 2012
Las ventajas de lo dificil
Dicen que “si las cosas que valen la pena se hicieran fácilmente, cualquiera las haría”. Este salió hace algunos años en un comercial de brandy, si mal no recuerdo. Nada mal para celebrar lo bien hecho, ¿no?
Pero éste pequeño trozo de sabiduría muestra algo que muchos ven como un impedimento para los grandes logros, pero que en realidad es una bendición con disfraz: las cosas que valen la pena son difíciles.
Cualquiera puede iniciar un negocio, pero pocos alcanzarán el éxito y solo unos cuantos lograrán grandes fortunas y crearán imperios.
Aunque eso puede descorazonar a muchos, sobre todo a aquellos que no tienen “el talento” o “la facilidad” o cualquiera de los designios divinos a quienes achacamos los grandes logros, son buenas noticias para ti.
Se han hecho numerosos estudios, publicado innumerables libros y escrito miles de artículos que apuntan a una sola conclusión: las grandes cosas se logran con trabajo duro.
Claro que si alguien tiene la facilidad o los recursos para hacerse la vida más simple tiene más probabilidades de lograr el éxito, pero todos los grandes logros siempre han sido precedidos por trabajo duro.
Ese trabajo duro puede ser algo complicado que requiera mucho tiempo de aprendizaje o algo muy simple pero difícil de hacer.
Y la belleza de todo está en que es difícil.
Eso quiere decir que la gran mayoría se quedarán en el camino y no porque sea cosa del otro mundo, sino porque no quieren hacer el trabajo.
¿Quieres un ejemplo? Toma algún tema que te llame la atención, pero que no sepas nada de él. Pueden ser finanzas, impuestos, política o lo que quieras.
Ya que lo elijas, ve a Google e investiga. No solo leas lo que dice la Wikipedia o los primeros resultados. Visita 20 sitios web relacionados al tema y lee lo que dicen. Buscan al menos 5 videos que hablen del tema (no tendrás problema para encontrarlos en YouTube). Lee al menos 10 artículos relacionados.
Eso te tomará, dependiendo del tema, algunas horas. ¿Qué flojera? ¡Exactamente! Porque después de tomarte esas horas de trabajo sabrás más que la gran mayoría de la gente.
Esta investigación que te toma solo unas horas te pondrá al nivel de los conocedores. No llegarás a los expertos o a los prodigios, pero estarás muy por encima de todos.
Eso te dará mejores resultados que los demás y, si con eso te conformas, está bien. Seguirle te tomará más trabajo, pero siempre estarás por encima de la mayoría. Tal vez no llegues a los niveles de fama de otros pero estarás arriba de los demás.
Así que cuando veas que es difícil no te espantes: al contrario, velo como una ventaja para ti.
sábado, 14 de enero de 2012
¿Cómo van tus propósitos del 2012?
Y van las primeras dos semanas del 2012. 14 días han pasado desde que entramos en el año nuevo y, si seguimos las estadísticas, hoy es el día en que terminaste de olvidar, postergar o mandar por un tubo los propósitos de año nuevo.
Si es así, no te sientas mal; la gran mayoría los dejó desde los primeros días y muchos habían celebrado tanto que no los recordaban al siguiente día.
Aunque esto sea la regla para la mayoría de la gente, hay que recordar que quienes logran mejores cosas no siguen lo que hace la mayoría.
Y es que, para tener éxito en lo que estás buscando, un negocio, ganar más dinero, ayudar a los ancianos, tocar un instrumento, etc., vas a necesitar lo que a nadie le gusta y que todos evitamos: trabajo.
Lo que más pega en éste mundo son los remedios rápidos para lograr cualquier cosa.
¿Tienes sobrepeso? No es necesario hacer esas odiosas dietas ni matarte haciendo ejercicio: tómate esta pastillita o compra tal aparato y estarás bien.
¿No ganas suficiente dinero? No hay problema, no necesitas mejorar en tu trabajo ni aprender nada nuevo, solo compra éste amuleto o unos videos y siéntate a ver los resultados.
El problema con estas cosas es que, la gran mayoría, parecen no funcionar en absoluto. La gente sigue gorda, pobre, con mala condición física y con mayores problemas emocionales.
Y lo chistoso es que los humanos no hemos cambiado casi nada desde que aparecimos en el planeta; básicamente, seguimos siendo los mismos.
El asunto es que nuestro comportamiento ha cambiado. Del chango que tenía que trabajar y buscar alimento todos los días, cuidarse de los predadores y proteger su grupo, hemos pasado a ser una bola de seres obesos, flojos y centrados en nosotros mismos.
Y eso es y ha sido, siempre, cuestión de actitud. Con algunas pocas excepciones, nosotros decidimos estar en donde estamos y ser lo que somos.
Si ya olvidaste todos tus propósitos de año nuevo, está bien, no serías la primera persona. Pero no necesitas un 31 de diciembre para empezar a cambiar.
Los grandes cambios siempre empiezan con algunos pequeños, así que empieza por esos. Tal vez subiendo la escalera en vez de tomar el elevador, ahorrando lo que cuesta un refresco al día o leyendo un par de páginas de un libro de manejo del dinero.
Esa decisión solo la puedes tomar tú y hacer con ella algo en tu vida.
Si es así, no te sientas mal; la gran mayoría los dejó desde los primeros días y muchos habían celebrado tanto que no los recordaban al siguiente día.
Aunque esto sea la regla para la mayoría de la gente, hay que recordar que quienes logran mejores cosas no siguen lo que hace la mayoría.
Y es que, para tener éxito en lo que estás buscando, un negocio, ganar más dinero, ayudar a los ancianos, tocar un instrumento, etc., vas a necesitar lo que a nadie le gusta y que todos evitamos: trabajo.
Lo que más pega en éste mundo son los remedios rápidos para lograr cualquier cosa.
¿Tienes sobrepeso? No es necesario hacer esas odiosas dietas ni matarte haciendo ejercicio: tómate esta pastillita o compra tal aparato y estarás bien.
¿No ganas suficiente dinero? No hay problema, no necesitas mejorar en tu trabajo ni aprender nada nuevo, solo compra éste amuleto o unos videos y siéntate a ver los resultados.
El problema con estas cosas es que, la gran mayoría, parecen no funcionar en absoluto. La gente sigue gorda, pobre, con mala condición física y con mayores problemas emocionales.
Y lo chistoso es que los humanos no hemos cambiado casi nada desde que aparecimos en el planeta; básicamente, seguimos siendo los mismos.
El asunto es que nuestro comportamiento ha cambiado. Del chango que tenía que trabajar y buscar alimento todos los días, cuidarse de los predadores y proteger su grupo, hemos pasado a ser una bola de seres obesos, flojos y centrados en nosotros mismos.
Y eso es y ha sido, siempre, cuestión de actitud. Con algunas pocas excepciones, nosotros decidimos estar en donde estamos y ser lo que somos.
Si ya olvidaste todos tus propósitos de año nuevo, está bien, no serías la primera persona. Pero no necesitas un 31 de diciembre para empezar a cambiar.
Los grandes cambios siempre empiezan con algunos pequeños, así que empieza por esos. Tal vez subiendo la escalera en vez de tomar el elevador, ahorrando lo que cuesta un refresco al día o leyendo un par de páginas de un libro de manejo del dinero.
Esa decisión solo la puedes tomar tú y hacer con ella algo en tu vida.
miércoles, 8 de junio de 2011
¿Cuanto tiempo se te va?
Hay tantas cosas que hacer todos los días que hasta parece que no te alcanza el tiempo “ni para comer”.
Y sin embargo, si haces cuentas, tienes muchas horas libres todos los días, los fines de semana, días festivos, noches, horas de comer y más.
Si eso fuera real, solamente comeríamos y dormiríamos, pero tenemos tiempo para ver la tele, ponernos al corriente en las novelas, ver las noticias y hasta una película de vez en cuando.
Pero todavía faltan fiestas, reuniones, despedidas de soltero, “baby showers” y un montón de cosas más.
Cada uno de estas cosas toman tiempo y algunas bastante.
Y sin embargo escucho a pocas personas decir “tengo mucho tiempo libre para hacer …”
Como de costumbre, tu actitud hacia la vida es la que te dará la perspectiva correcta. Puedes ver todo desde el balcón de la esperanza o del sótano de la amargura.
Puedes hacer muchas cosas más de las que haces ahora, si realmente tienes ganas.
Tiempo tenemos todos y el mismo. Hay muchas cosas que la riqueza, poder, inteligencia y otras cosas pueden mejorar o darle a quién lo tiene, pero el tiempo no cambia para nadie.
Tal vez es la única cosa que no da preferencia a nadie.
Si alguien más puede hacerlo, en la medida de lo razonable, tú también lo puedes hacer. Solo es cuestión de que tomes la decisión y aproveches todo ese tiempo que tienes “medio perdido” y que pareces no querer ver.
Tenemos al alcance la misma información que los demás. ¿Cómo piensas aprovecharla?
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Y sin embargo, si haces cuentas, tienes muchas horas libres todos los días, los fines de semana, días festivos, noches, horas de comer y más.
Si eso fuera real, solamente comeríamos y dormiríamos, pero tenemos tiempo para ver la tele, ponernos al corriente en las novelas, ver las noticias y hasta una película de vez en cuando.
Pero todavía faltan fiestas, reuniones, despedidas de soltero, “baby showers” y un montón de cosas más.
Cada uno de estas cosas toman tiempo y algunas bastante.
Y sin embargo escucho a pocas personas decir “tengo mucho tiempo libre para hacer …”
Como de costumbre, tu actitud hacia la vida es la que te dará la perspectiva correcta. Puedes ver todo desde el balcón de la esperanza o del sótano de la amargura.
Puedes hacer muchas cosas más de las que haces ahora, si realmente tienes ganas.
Tiempo tenemos todos y el mismo. Hay muchas cosas que la riqueza, poder, inteligencia y otras cosas pueden mejorar o darle a quién lo tiene, pero el tiempo no cambia para nadie.
Tal vez es la única cosa que no da preferencia a nadie.
Si alguien más puede hacerlo, en la medida de lo razonable, tú también lo puedes hacer. Solo es cuestión de que tomes la decisión y aproveches todo ese tiempo que tienes “medio perdido” y que pareces no querer ver.
- Escucha algo educativo mientras vas a tu trabajo o a la escuela.
- Ve programas que te enseñen algo en vez de ver novelas.
- Lee un poco, aunque sea en el baño.
- Limita el tiempo que pasas navegando “a ver qué encuentras” y ponte alguna meta.
Tenemos al alcance la misma información que los demás. ¿Cómo piensas aprovecharla?
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miércoles, 20 de abril de 2011
¿Crees que las cosas se van a arreglar?
Si hay algo que siempre puedes encontrar son profetas del desastre. Entre los que dicen que se acabará el mundo (la nueva fecha es el 2012, así que vete preparando…), la libertad, el dinero, el trabajo y un largo etcétera.
Creer que las cosas van a mejorar parece ser algo disparatado en estos tiempos, aunque muchos de nosotros realmente pensemos que esto va a pasar.
“Siempre vendrán tiempos mejores” dice la canción y creo que puede ser así, aunque debo admitir que cada vez que he visto cambiar el mundo ha sido para empeorar.
Bueno, eso si me pongo a verlo desde el punto de vista pesimista. Sin embargo, he sido testigo de grandes cambios que significaron algo importante para todos: esperanza.
¿Cómo olvidar la caída del muro de Berlín? Una muralla que durante décadas separó a familiares, amigos y compatriotas en aras de una ideología distinta, de pronto se fue, dejando la puerta abierta para un nuevo destino.
Parecería que el ser humano se empeña en autodestruirse, ya sea por dinero, ideología o ego, pero también surgen cada vez más personas que piensan en sus compañeros de mundo.
La ecología, la conciencia social y muchas otras cosas agarran cada vez más seguidores y tienen un peso mucho mayor con cada día que pasa.
Todos tenemos la decisión de hacer de éste un mundo mejor o, al menos, dejarlo como está. Algunos tomarán la ruta de destruir para su beneficio, pero no tendrán mucho éxito si no tienen seguidores.
La opción es de cada uno. Por eso creo que éste mundo puede arreglarse. Solo es cuestión de que una persona más tome el camino de concordia. No suena tan descabellado, al menos para mí.
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Creer que las cosas van a mejorar parece ser algo disparatado en estos tiempos, aunque muchos de nosotros realmente pensemos que esto va a pasar.
“Siempre vendrán tiempos mejores” dice la canción y creo que puede ser así, aunque debo admitir que cada vez que he visto cambiar el mundo ha sido para empeorar.
Bueno, eso si me pongo a verlo desde el punto de vista pesimista. Sin embargo, he sido testigo de grandes cambios que significaron algo importante para todos: esperanza.
¿Cómo olvidar la caída del muro de Berlín? Una muralla que durante décadas separó a familiares, amigos y compatriotas en aras de una ideología distinta, de pronto se fue, dejando la puerta abierta para un nuevo destino.
Parecería que el ser humano se empeña en autodestruirse, ya sea por dinero, ideología o ego, pero también surgen cada vez más personas que piensan en sus compañeros de mundo.
La ecología, la conciencia social y muchas otras cosas agarran cada vez más seguidores y tienen un peso mucho mayor con cada día que pasa.
Todos tenemos la decisión de hacer de éste un mundo mejor o, al menos, dejarlo como está. Algunos tomarán la ruta de destruir para su beneficio, pero no tendrán mucho éxito si no tienen seguidores.
La opción es de cada uno. Por eso creo que éste mundo puede arreglarse. Solo es cuestión de que una persona más tome el camino de concordia. No suena tan descabellado, al menos para mí.
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martes, 19 de abril de 2011
No desperdicies errores
Si algo harás toda tu vida será cometer errores. Los errores no son algo de lo que hay que avergonzarse ni esconderlos.
No sé donde leí que si no estás cometiendo errores o eres un genio o eres muy estúpido. Solo quienes están trabajando en algo pueden darse el lujo de cometer errores y con eso ser los mejores en su campo.
Y conste que dije “lujo”. Porque cometer errores y aprender de ellos es siempre un lujo que todos nos podemos dar, aunque algunos no quieran aceptarlo.
Y es por eso que se comete el peor error de todos: esconder el error y seguir adelante como si nada hubiera pasado.
Porque pasó algo: cometiste un error. Tienes en tus manos la oportunidad de aprender mucho más que con cualquier curso, diplomado o maestro.
Y créeme, los errores que aceptas y enfrentas no se te van a olvidar en mucho tiempo.
Sin embargo, en esta sociedad el error es mal visto y todo mundo mejor lo esconde, perdiendo todas las enseñanzas que están ahí.
No desperdicies tus errores. Los vas a tener toda la vida y tienes mucho que aprender de ellos. Un error puede convertirse en un secreto sucio que nunca aparecerá o en una revelación que te acompañará toda la vida.
Solo avanzan los que se arriesgan. Las grandes ganancias, los grandes logros y la fama están en los que se están arriesgando a cometer su racha de errores y aprender de ellos. No seas de los que desperdician sus errores.
Es una de las pocas cosas que puedes elegir y será la mejor decisión de tu vida.
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No sé donde leí que si no estás cometiendo errores o eres un genio o eres muy estúpido. Solo quienes están trabajando en algo pueden darse el lujo de cometer errores y con eso ser los mejores en su campo.
Y conste que dije “lujo”. Porque cometer errores y aprender de ellos es siempre un lujo que todos nos podemos dar, aunque algunos no quieran aceptarlo.
Y es por eso que se comete el peor error de todos: esconder el error y seguir adelante como si nada hubiera pasado.
Porque pasó algo: cometiste un error. Tienes en tus manos la oportunidad de aprender mucho más que con cualquier curso, diplomado o maestro.
Y créeme, los errores que aceptas y enfrentas no se te van a olvidar en mucho tiempo.
Sin embargo, en esta sociedad el error es mal visto y todo mundo mejor lo esconde, perdiendo todas las enseñanzas que están ahí.
No desperdicies tus errores. Los vas a tener toda la vida y tienes mucho que aprender de ellos. Un error puede convertirse en un secreto sucio que nunca aparecerá o en una revelación que te acompañará toda la vida.
Solo avanzan los que se arriesgan. Las grandes ganancias, los grandes logros y la fama están en los que se están arriesgando a cometer su racha de errores y aprender de ellos. No seas de los que desperdician sus errores.
Es una de las pocas cosas que puedes elegir y será la mejor decisión de tu vida.
Busca oportunidades, aprende a ganar dinero en Internet
viernes, 28 de enero de 2011
Ayudando Te Ayudas
Probablemente has visto mil anuncios y campañas de organizaciones de ayuda que te piden dinero para muchas cosas.
Puede ser para un comedor de niños pobres, salvar a las ballenas o darle un hábitat a los osos panda.
Aunque cada organización tiene su propio promocional, muchas personas te dicen que “si ayudas a alguien, luego regresará a ti”
Muchos se burlan de esto pero la realidad es que es sentido común. Decía Zig Zigglar que para lograr tus metas solo tienes que ayudar al suficiente número de personas a lograr las suyas.
Eso pasa todos los días. Es probable que ayudes personas cercanas a ti porque alguna vez te ayudaron con algo, desde prestarte dinero hasta acompañarte a ver la TV.
Cuando ayudas a otras personas normalmente se corre la voz de que eres “una buena persona”. Eso te abre más puertas que tener título o inteligencia y creo que lo ves mucho en el trabajo.
¿Cuántas veces un tipo que parece no saber nada ocupa buenos puestos porque “le cae bien a todos”?
Claro que habrá personas que te seguirán tratando igual y hasta hablarán mal de ti aunque las ayudes pero, afortunadamente, la gran mayoría de la gente es recíproca.
Al ayudar a alguien echar a rodar una “maquinaria” que, cuando rueda lo suficiente, empieza a caminar a tu favor.
El cinismo ha crecido como nunca en estos tiempo. Ayudar a alguien sin esperar nada a cambio se ha convertido en ser “tonto” o “ingenuo”.
Me ha tocado viajar a ciudades pequeñas en donde esto todavía no llega. La gente sigue preocupándose por los demás y, aunque no les faltan problemas como a todos, las cosas parecen funcionar mucho mejor.
Aunque es difícil tratar de hacer esto con toda una ciudad, bien podemos empezar con vecinos y amigos. Tal vez no pase nada pero la experiencia me dice que te irá mejor.
Y si no, pues al menos ya tienes algo que echarles en cara…
Puede ser para un comedor de niños pobres, salvar a las ballenas o darle un hábitat a los osos panda.
Aunque cada organización tiene su propio promocional, muchas personas te dicen que “si ayudas a alguien, luego regresará a ti”
Muchos se burlan de esto pero la realidad es que es sentido común. Decía Zig Zigglar que para lograr tus metas solo tienes que ayudar al suficiente número de personas a lograr las suyas.
Eso pasa todos los días. Es probable que ayudes personas cercanas a ti porque alguna vez te ayudaron con algo, desde prestarte dinero hasta acompañarte a ver la TV.
Cuando ayudas a otras personas normalmente se corre la voz de que eres “una buena persona”. Eso te abre más puertas que tener título o inteligencia y creo que lo ves mucho en el trabajo.
¿Cuántas veces un tipo que parece no saber nada ocupa buenos puestos porque “le cae bien a todos”?
Claro que habrá personas que te seguirán tratando igual y hasta hablarán mal de ti aunque las ayudes pero, afortunadamente, la gran mayoría de la gente es recíproca.
Al ayudar a alguien echar a rodar una “maquinaria” que, cuando rueda lo suficiente, empieza a caminar a tu favor.
El cinismo ha crecido como nunca en estos tiempo. Ayudar a alguien sin esperar nada a cambio se ha convertido en ser “tonto” o “ingenuo”.
Me ha tocado viajar a ciudades pequeñas en donde esto todavía no llega. La gente sigue preocupándose por los demás y, aunque no les faltan problemas como a todos, las cosas parecen funcionar mucho mejor.
Aunque es difícil tratar de hacer esto con toda una ciudad, bien podemos empezar con vecinos y amigos. Tal vez no pase nada pero la experiencia me dice que te irá mejor.
Y si no, pues al menos ya tienes algo que echarles en cara…
martes, 3 de agosto de 2010
¿Que Se Necesita Para Un Cambio?
Hace unos días me enteré de que una empresa donde trabajé tiene muchos problemas de dinero y que está empezando a despedir trabajadores y, los pocos que quedan, aceptan trabajar por proyecto y sin paga hasta que la empresa pueda cobrar a sus clientes.
Aunque esta situación es mala, no es rara, al menos en este país; la he visto varias veces en varias crisis y situaciones malas. La cosa es que, en algunas, la causa de los problemas no está en manos de la empresa: son cosas del mercado.
En este caso no. Renuncié a esa empresa 3 meses atrás porque la situación era ya intolerable. “El Patrón” tomaba decisiones a lo loco, no hacía caso de los expertos que tenía contratados e insistía en controlar procesos que no entendía.
Antes de que las cosas se pusieran feas, le dije que, de seguir por el mismo camino, el proyecto terminaría mal en unos cuantos meses. Me dijo que él sabía lo que hacía y que yo no “me dejaba enseñar”. ¿Porqué habría de dejarme enseñar algo que no funciona? Como no estaba de acuerdo con él me hizo la vida difícil hasta que decidí irme.
En fin, las cosas cayeron por su propio peso. Sin embargo, no es este el punto de esta entrada: son los varios ex compañeros que se quedaron con él. He aquí un grupo de personas que conocen bien su trabajo, que tiene experiencia y que, a como están las cosas por acá, podrían encontrar trabajo en otro lado, mejor pagado, con al menos alguna prestación y un mejor horario.
Sin embargo, ahí están. Desvelándose todos los días para tratar de sacar adelante un proyecto que Il Padrone hundió hace meses con malas decisiones. La empresa está en el hoyo y ellos también. Y sin embargo, ahí siguen.
Cuando les estaban pagando lo entendía; si de todos modos están ganando dinero, pues adelante. Sin embargo ahora están trabajando el doble, en un proyecto sin futuro y sin paga.
¿Qué se necesita para que las personas decidan cambiar de lugar? Después de ver esto, sinceramente no sé. En estas condiciones ya solo falta que les pongan una pistola en la cabeza para que firmen su renuncia.
Dice un dicho que “más vale malo por conocido que bueno por conocer”. Nunca lo he entendido. Aunque ha de aplicar en algunas situaciones, no estoy de acuerdo con él. Si ya sabes que es malo, ¿Porqué sigues ahí? ¿No es más lógico buscar acomodo en otro lugar?
Considerando las condiciones en las que están trabajando, ¿Qué podría ser peor?
Podemos culpar al gobierno, a los capitalistas y hasta a Dios por las cosas que nos pasan, pero cuando nos pasan una y otra vez, quiere decir que seguimos en donde estamos porque no nos atrevemos a cambiar.
Si es este el caso, encontrarás al culpable en el espejo más cercano.
Aunque esta situación es mala, no es rara, al menos en este país; la he visto varias veces en varias crisis y situaciones malas. La cosa es que, en algunas, la causa de los problemas no está en manos de la empresa: son cosas del mercado.
En este caso no. Renuncié a esa empresa 3 meses atrás porque la situación era ya intolerable. “El Patrón” tomaba decisiones a lo loco, no hacía caso de los expertos que tenía contratados e insistía en controlar procesos que no entendía.
Antes de que las cosas se pusieran feas, le dije que, de seguir por el mismo camino, el proyecto terminaría mal en unos cuantos meses. Me dijo que él sabía lo que hacía y que yo no “me dejaba enseñar”. ¿Porqué habría de dejarme enseñar algo que no funciona? Como no estaba de acuerdo con él me hizo la vida difícil hasta que decidí irme.
En fin, las cosas cayeron por su propio peso. Sin embargo, no es este el punto de esta entrada: son los varios ex compañeros que se quedaron con él. He aquí un grupo de personas que conocen bien su trabajo, que tiene experiencia y que, a como están las cosas por acá, podrían encontrar trabajo en otro lado, mejor pagado, con al menos alguna prestación y un mejor horario.
Sin embargo, ahí están. Desvelándose todos los días para tratar de sacar adelante un proyecto que Il Padrone hundió hace meses con malas decisiones. La empresa está en el hoyo y ellos también. Y sin embargo, ahí siguen.
Cuando les estaban pagando lo entendía; si de todos modos están ganando dinero, pues adelante. Sin embargo ahora están trabajando el doble, en un proyecto sin futuro y sin paga.
¿Qué se necesita para que las personas decidan cambiar de lugar? Después de ver esto, sinceramente no sé. En estas condiciones ya solo falta que les pongan una pistola en la cabeza para que firmen su renuncia.
Dice un dicho que “más vale malo por conocido que bueno por conocer”. Nunca lo he entendido. Aunque ha de aplicar en algunas situaciones, no estoy de acuerdo con él. Si ya sabes que es malo, ¿Porqué sigues ahí? ¿No es más lógico buscar acomodo en otro lugar?
Considerando las condiciones en las que están trabajando, ¿Qué podría ser peor?
Podemos culpar al gobierno, a los capitalistas y hasta a Dios por las cosas que nos pasan, pero cuando nos pasan una y otra vez, quiere decir que seguimos en donde estamos porque no nos atrevemos a cambiar.
Si es este el caso, encontrarás al culpable en el espejo más cercano.
martes, 1 de diciembre de 2009
El Tiempo Muerto
Si te pusieras a contar las horas que dedicas a no hacer nada, seguramente te sorprenderías del resultado. Sí, todos trabajamos, estudiamos o tenemos algo que hacer, pero solo es cuestión de echarle un poco de números para que veas la enorme cantidad de tiempo que dedicas a prácticamente no hacer nada.
Y con esto no me refiero a ir con los cuates, salir al cine o a cenar, un concierto o fiestas; me refiero a las horas dedicadas a ver TV, escuchar radio o simplemente estar echado por la simple razón de que no hay nada que hacer o no quieres hacer algo que tienes pendiente.
Si te animas, cuéntalas. Verás que son DÍAS cada mes que se van en nada. No quiero decir que estar todo un día sin quehacer sea malo; todos necesitamos relajarnos y disfrutar de un momento de no hacer absolutamente nada… excepto cuando ese momento se convierte en días.
Salir de la situación en la que estás, ya sea ganando más dinero, subiendo en tu trabajo o haciendo algún negocio requiere, antes que nada, de que le inviertas tiempo.
Aún cuando sea un negocio sencillo como vender dulces, el dinero no va a llegar solo por “tener el negocio”; los ingresos empezarán a entrar dependiendo del tiempo que les dediques.
Y sin embargo, cuando le preguntas a alguien porqué no ha hecho el negocio que había dicho, porque no vende lo que comentó o porqué no ha escrito el libro que quería publicar, la gran mayoría te contestarán: “No he tenido tiempo”.
Lo sé porque yo mismo la he utilizado y todavía la utilizo, aunque ahora con más conocimiento de causa. Así que haz cuenta de tus horas en las que no haces nada y haz algo para utilizarlas en construir algo de provecho, ya sea para ganar dinero, ayudar a los demás (lo que también te puede dar dinero) o mejorarte como persona.
La vida es muy corta y ya tendrás toda una eternidad para no hacer nada.
Y con esto no me refiero a ir con los cuates, salir al cine o a cenar, un concierto o fiestas; me refiero a las horas dedicadas a ver TV, escuchar radio o simplemente estar echado por la simple razón de que no hay nada que hacer o no quieres hacer algo que tienes pendiente.
Si te animas, cuéntalas. Verás que son DÍAS cada mes que se van en nada. No quiero decir que estar todo un día sin quehacer sea malo; todos necesitamos relajarnos y disfrutar de un momento de no hacer absolutamente nada… excepto cuando ese momento se convierte en días.
Salir de la situación en la que estás, ya sea ganando más dinero, subiendo en tu trabajo o haciendo algún negocio requiere, antes que nada, de que le inviertas tiempo.
Aún cuando sea un negocio sencillo como vender dulces, el dinero no va a llegar solo por “tener el negocio”; los ingresos empezarán a entrar dependiendo del tiempo que les dediques.
Y sin embargo, cuando le preguntas a alguien porqué no ha hecho el negocio que había dicho, porque no vende lo que comentó o porqué no ha escrito el libro que quería publicar, la gran mayoría te contestarán: “No he tenido tiempo”.
Lo sé porque yo mismo la he utilizado y todavía la utilizo, aunque ahora con más conocimiento de causa. Así que haz cuenta de tus horas en las que no haces nada y haz algo para utilizarlas en construir algo de provecho, ya sea para ganar dinero, ayudar a los demás (lo que también te puede dar dinero) o mejorarte como persona.
La vida es muy corta y ya tendrás toda una eternidad para no hacer nada.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Cuidado Con Tus Motivos
Yo no soy vegetariano porque ame a los animales...
¡soy vegetariano porque odio a las plantas!
Leído por ahí...
¡soy vegetariano porque odio a las plantas!
Leído por ahí...
Cada quién tiene muchos motivos para hacer las cosas. Un amigo mío, que estaba bastante pasadito de peso, decidió un día bajar. Durante todo un año se la pasó cuidando su comida, haciendo ejercicio y tomando cosas de dieta. Al terminar, realmente estaba irreconocible. No solo no estaba gordo, también tenía una figura atlética y se había hecho fan del gimnasio.
Cada que lo veía me contaba como le iba y sonreía con anécdotas de los aparatos, ejercicios y demás ondas. Se veía mucho mejor y más contento. Cabe mencionar que también le iba muy bien con las muchachas. En fin, su vida cambió por completo y fue para bien. Hoy en día sigue haciendo ejercicio, sigue alegre y es una persona con la que cualquiera puede estar a gusto.
También conocí un caso igual. Una persona que estaba pasada de peso y que también hizo dieta y ejercicios hasta quedar atlético. Era, igual que el otro, fan de los gimnasios y se ejercitaba todos los días. Sin embargo, había una sola diferencia, que verás más adelante.
Mi amigo decidió, un día, cambiar para verse bien. Una de las cosas que hace reír acerca de él es que parece enamorado de sí mismo. Solo falta que se ponga en el espejo a tomarse fotos y que las cuelgue en su pared para admirarse.
En fin, ambos lograron el mismo resultado: un cuerpo atlético y una vida sana. Sin embargo, la vida del segundo era totalmente distinta. Las muchachas no duraban mucho tiempo con él y tenía muy pocos amigos. Yo traté de serlo cuando eramos compañeros de trabajo, pero también desistí.
En varias ocasiones se refirió a los demás como “inferiores” y gente que “no sabe” (por supuesto, yo estaba incluido en ellos). Tiempo después me enteré por un pariente suyo acerca de su historia. El también había estado pasado de peso y recibió, al igual que mi amigo, muchas burlas al respecto.
Con el tiempo, decidió ser atlético para “enseñarles a todos”. El resultado fue el mismo por fuera, pero algo totalmente distinto por dentro. A mi amigo lo movía el deseo de mejorarse a sí mismo y, porqué no decirlo, un poco de narcisismo. Al otro lo movía el rencor, la venganza, el odio o tal vez todas a la vez.
El resultado es que uno es feliz y hace lo que hace por gusto. El otro es una persona amargada que hace lo que hace por... tú sabrás qué.
¿Que te motiva a ti? ¿Realmente serás feliz cuando logres tus metas o terminarás en la amargura a pesar de lograrlas?
Hacer las cosas es bueno, pero hay motivaciones que no lo son. Tal vez sea bueno ver si vas a llegar a tu meta por la razón correcta o, en el caso extremo, tal vez te sea mejor quedarte donde estás. El chiste de lograr algo es la felicidad y sensación de logro que te da llegar a la meta y el reto mismo de hacerlo. Sin esto, perderás tu libertad por un objetivo y ser esclavo de algo, especialmente de ti, no te llevará a lo que todos buscamos: la felicidad.
lunes, 10 de agosto de 2009
Con un poco de Voluntad...
"Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor,
la electricidad y la energía atómica: la voluntad."
Albert Einstein
la electricidad y la energía atómica: la voluntad."
Albert Einstein
Aunque no falta quien lo dude, la voluntad del ser humano es algo que parece invencible. Aunque no tan seguido como quisiera, veo grandes logros de personas que se levantan y logran el éxito ante la adversidad, los peligros o la competencia.
Las historias de personas con voluntades “de acero” abundan en la literatura y el cine, y son utilizadas como una inspiración para los demás. Aunque no dejan de ser grandes logros y merecen muchas cosas, en esta ocasión quiero comentar acerca de las voluntades menos escandalosas, pero no por eso menos fuertes.
Con esto estoy hablando de los millones de seres humanos que todos los días, llueva, truene o relampaguee, salen a trabajar. No importa que tanta flojera tengan o que tan dura esté la cruda de la borrachera anterior, ahí van, aunque sea arrastrando los pies.
Muchos no quieren ir. Muchos preferirían quedarse en su casa o hacer otra cosa, pero ahí están al pie del cañón. No van a estar en primera plana en los periódicos, ni aparecerán en las noticias de la tarde. Los trovadores no compondrán canciones de sus hazañas y no se harán películas basadas en su vida. Muchos de ellos ni siquiera contarán con el más mínimo reconocimiento por parte de las demás personas que dependen de ellos. Y aún así, ahí están.
Puede que lo hagan por dinero, por obligación o por cualquier otra cosa, pero el chiste es que lo hacen. Ahora, ¿Que pasaría si hicieras solo un poco más? Si tomaras 10 minutos más de tu tiempo para leer unas cuantas páginas de un libro, leerías varios libros al año. Si apagaras la TV unos cuantos minutos para investigar algo, tendrías mucho más conocimiento.
Hacer un cambio en tu vida es algo relativamente simple y que puedes llevar a cabo sin grandes esfuerzos ni reporteros preguntando tu historia. Si hay gente que tiene la voluntad suficiente para subir el Everest, ¿porqué no puedes empezar a tener la voluntad de aprender más, o leer más o hacer algo mejor con tu vida?
Esto son los pequeños cambios de todos los días que hacen la gran diferencia en las vidas de los demás. No necesitas tener la voluntad de hierro; solo la voluntad de ser mejor cada día.
viernes, 15 de mayo de 2009
Las Dos Horas Que Pueden Cambiar Tu Vida
En dos horas puedes hacer muchas cosas. Ver algunos programas de TV, ir a comer algo rápido o entretenerte en el juego de video. Las posibilidades son tan amplias, que me tomaría horas solo poner lo que podría hacer. Sin embargo, me levanto y leo durante dos horas. No voy a decir que las dos horas seguidas, pero al menos dos. En esas lecturas aprendo muchas cosas y todas tienen que ver con lo que estoy haciendo.
No voy a decir que no me da flojera y quisiera estar haciendo otra cosa, pero también se que esas dos horas pueden hacerme mejor para muchas cosas. Cuando comencé a hacer negocios por Internet, no sabía absolutamente nada. Después de algunas desveladas buscando información en todos lados, comencé a hacer parte de lo que había que hacer para empezar a ganar dinero.
Después de ver como eran las cosas, compre un par de guías para mejorar mis resultados. Una vez que las leí, hice los cambios necesarios y mis ingresos fueron subiendo. Podría contarte toda una historia de mi progreso, pero no es el punto. El punto son las dos horas.
Sí, tuve que levantarme más temprano y dejar de hacer algunas cosas, pero son las dos horas que comenzaron a cambiar mi vida. Se un poco más que antes. Practico un poco más que antes. Leo más que antes. Y no puedo decir que he dejado mi vida por eso; todavía veo la televisión, salgo con mis amigos y pierdo el tiempo en sonseras. Sin embargo, respeto mis dos horas.
A veces, parece que hay todo menos tiempo. Sin embargo, el tiempo que dedicamos a hacer cosas es lo único que realmente puedes controlar. Todos tenemos muchas cosas que hacer, pero todos podemos tener prioridades. No se quién seas ni a que te dediques, pero es muy probable que puedas sacar dos horas para hacer otras cosas. Deja algunas cosas para que puedas cambiar tu vida.
No necesitas dos horas seguidas; puedes agarrar media hora en la mañana, una a medio día y otra media hora en la noche. Supongo que te das cuenta de las mil combinaciones que puedes hacer para sacar esas dos horas de tu día.
Se que te tomará trabajo, pero ese trabajo te pondrá delante de mil otras personas que también quieren destacar, ganar más dinero o, de alguna manera, competir contigo. Solo tienes que hacerte una pregunta: ¿Qué tanto quieres cambiar tus circunstancias?
Claro que puedes esperar a sacarte la lotería, heredar millones o que te cases con alguien de mucho dinero, pero la diosa de la fortuna es bastante impredecible. Así que mejor saca tus dos horas al día. Son 10 horas por semana (para que descanses sábados y domingos) que pueden cambiar las cosas.
En un par de meses podrás estar logrando grandes cosas que no te imaginabas. Dicen los chinos que una gota de agua puede atravesar una piedra, y tienen razón. Si tienes muchas ocupaciones, empieza a buscar como lograr tus metas. Hay que abrirle a la llave para que esa gota comience a caer. Mientras más rápido empieces, más pronto lograrás lo que buscas.
No voy a decir que no me da flojera y quisiera estar haciendo otra cosa, pero también se que esas dos horas pueden hacerme mejor para muchas cosas. Cuando comencé a hacer negocios por Internet, no sabía absolutamente nada. Después de algunas desveladas buscando información en todos lados, comencé a hacer parte de lo que había que hacer para empezar a ganar dinero.
Después de ver como eran las cosas, compre un par de guías para mejorar mis resultados. Una vez que las leí, hice los cambios necesarios y mis ingresos fueron subiendo. Podría contarte toda una historia de mi progreso, pero no es el punto. El punto son las dos horas.
Dos horas diarias para mejorar tus conocimientos pueden hacer la diferencia
Sí, tuve que levantarme más temprano y dejar de hacer algunas cosas, pero son las dos horas que comenzaron a cambiar mi vida. Se un poco más que antes. Practico un poco más que antes. Leo más que antes. Y no puedo decir que he dejado mi vida por eso; todavía veo la televisión, salgo con mis amigos y pierdo el tiempo en sonseras. Sin embargo, respeto mis dos horas.
A veces, parece que hay todo menos tiempo. Sin embargo, el tiempo que dedicamos a hacer cosas es lo único que realmente puedes controlar. Todos tenemos muchas cosas que hacer, pero todos podemos tener prioridades. No se quién seas ni a que te dediques, pero es muy probable que puedas sacar dos horas para hacer otras cosas. Deja algunas cosas para que puedas cambiar tu vida.
No necesitas dos horas seguidas; puedes agarrar media hora en la mañana, una a medio día y otra media hora en la noche. Supongo que te das cuenta de las mil combinaciones que puedes hacer para sacar esas dos horas de tu día.
Se que te tomará trabajo, pero ese trabajo te pondrá delante de mil otras personas que también quieren destacar, ganar más dinero o, de alguna manera, competir contigo. Solo tienes que hacerte una pregunta: ¿Qué tanto quieres cambiar tus circunstancias?
Claro que puedes esperar a sacarte la lotería, heredar millones o que te cases con alguien de mucho dinero, pero la diosa de la fortuna es bastante impredecible. Así que mejor saca tus dos horas al día. Son 10 horas por semana (para que descanses sábados y domingos) que pueden cambiar las cosas.
En un par de meses podrás estar logrando grandes cosas que no te imaginabas. Dicen los chinos que una gota de agua puede atravesar una piedra, y tienen razón. Si tienes muchas ocupaciones, empieza a buscar como lograr tus metas. Hay que abrirle a la llave para que esa gota comience a caer. Mientras más rápido empieces, más pronto lograrás lo que buscas.
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