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martes, 22 de mayo de 2012

Salud por dinero, dinero por salud


Como muchas otras cosas, la medicina sigue la misma tendencia que todo lo demás: para arriba. Cada día son más caras las consultas, los estudios, los medicamentos y hasta la gasolina que te gastas en ir con el doctor.

Podrás decir que ahí están los seguros, pero estos también siguen subiendo y no se ve para cuando termine esta escalada. Además, si los sueldos van para abajo, en muchos casos la única opción es morirse.

Como de costumbre, las tendencias en la sociedad nos muestran una gran capacidad de ironía o, al menos, de humor negro.

Con la tecnología ha surgido otra tendencia: el trabajo 24 por 7. Antes te ibas de la oficina y llegabas a tu casa a descansar. Ahora con tantos gadgets e Internet inalámbrico hasta debajo del agua, no importa a donde vayas, siempre puedes seguir trabajando.

Antes las reuniones se trataban de platicar, comer y echarte unas cervezas. Ahora siguen siendo lo mismo, pero con interrupciones para contestar correos, verificar estatus y hasta participar en reuniones.

Claro que esto solo aplica a las personas que “trabajan mucho” y, por lo tanto, ganan más dinero. Y es aquí donde el humor negro aparece.

Se ha comprobado en muchos estudios que dormir bien, alimentarse adecuadamente, ejercitarse y bajarle al estrés te darán una mejor salud. Sin embargo, por ganar más dinero nos desvelamos, dejamos de comer, no tenemos tiempo para el ejercicio y nos administramos grandes dosis de estrés.

¿Qué no has visto en todos lados que los trabajos mejor pagados son los que más riesgos tienen y los que generan mayor cantidad de estrés?

Así que pasamos la mayor parte de nuestra vida trabajando y buscando cada vez más dinero, aún a costa de nuestra salud.

Lo irónico es que, conforme pasa el tiempo, nuestro cuerpo termina dándose por vencido y sucumbe a todas las enfermedades que la juventud mantuvo a raya.

Al final, gran cantidad del dinero acumulado a costa de la salud, se va en tratar de recuperarla. ¡Vaya que es humor negro!

Todos queremos siempre más, pero los excesos siempre acabarán por pasarnos la factura, y traerá intereses acumulados. Sin embargo, ¿sabrás detenerte a tiempo?

Hay personas que dicen no tener opción, pero todos la tenemos. Solo es cuestión de controlar nuestros impulsos destructivos y aprender que la vida es más importante.

Claro que siempre te queda el gastarte todo tu dinero para curarte ataques al corazón, diabetes o embolias, pero bueno, cada quién decide…


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martes, 18 de enero de 2011

Mientras Haya Vida

Mientras andaba de viaje visitando mi ciudad natal, me llegó una llamada de una de mis primas. Aunque no somos muy cercanos siempre nos llevamos bien y necesitaba que fuera con ella: su papá había tenido un infarto.

Fueron dos días sumamente largos. El señor, después de una larga vida de estrés y fumar como condenado, recibía la factura de sus excesos.

Lo peor de todo es que se medio recuperaba pero luego volvía a recaer con más complicaciones y esta subida y bajada era lo que estaba haciendo más estragos en la familia.

Mientras esperaba (que otra cosa se puede hacer en estas circunstancias), no pude evitar pensar en las mil cosas que dejamos para después.

Los hijos de mi prima pronto tendrían sus propios hijos y yo nunca los vi mientras eran niños. Mis tíos se veían mucho más cansados y viejos (bueno, quién no lo está…) y supongo que veían lo mismo en mí.

La frase aquí es exacta: El tiempo realmente vuela. Y es este tiempo el único que estaremos en la tierra.

Después de dos largos días, mi tío comenzó a responder. Cuando lo vi más recuperado regresé por fin a mi casa, aunque todavía pensando en que falta una larga recuperación para que vuelva a estar activo de nuevo.

¿Qué pasará con él? No lo sé. Realmente espero que se recupere y disfrute un poco más a sus nietos y posiblemente bisnietos (como mi abuela, que todavía está en la jugada).

En cuanto a mí, cambié algunas prioridades. Obviamente ganar dinero sigue siendo una muy importante o me muero de hambre, pero estoy haciendo más tiempo para visitas, llamadas telefónicas o reuniones familiares.

No sé qué tan cercana sea tu familia o si no tienes, pero no olvides que serán los únicos que darán un centavo cuando estés en la lona. La vida sigue, pero hay que tomarse un tiempo para los que nos importan.

Recuerda que el tiempo vuela…