Una de las cosas que tenía el ser humano en sus inicios era la reacción. Probablemente era la única cosa que tenía.
Es lo mismo para todos los seres vivos. Estamos, nos guste o no, a merced de la naturaleza. El ser humano tenía que hacer de todo para sobrevivir y reaccionaba a todo lo que la naturaleza le aventaba.
En esos tiempos no existía el concepto de “mañana” o “el futuro”. ¿Salió un tigre? ¡A correr! ¿Aparecieron unos venados? ¡A cazar! ¿Empezó a llover? ¡A la cueva!
Esa forma de reaccionar ante lo que vaya saliendo es parte de todos los seres vivos. Sin embargo, las necesidades del hombre lo llevaron a guardar unos granos para el invierno o a hacer una trampa para cuando el tigre viniera a dar lata.
Todas esas necesidades no eran una forma de ver sus capacidades o de lograr algo en su vida: eran cuestión de vida o muerte. El hombre de las cavernas tenía toda la motivación necesaria para hacer lo que tenía que hacer.
Gracias a esa capacidad de previsión y de adaptación, el hombre ha llegado a ser lo que es. Y sin embargo, también hemos caído en una triste trampa: la conformidad.
Ya no hay tigres ni osos ni cosas que nos asusten. Tenemos casas, electricidad, refrigeradores y un montón de cosas más. Claro que ahora batallamos por dinero, pero mientras haya comida, los gastos vayan saliendo y sobre algo para unas cervezas, todo estará bien.
Las grandes cosas no las forjan los trabajadores o voluntariosos. Puedes tener la energía y la voluntad, pero no pasará nada mientras estés conforme.
Todas las grandes cosas que tenemos ahora, buenas y malas, fueran hechas por los eternos inconformes. Aquellos que, a pesar de lo que tienes tú, querían algo más.
¿Estás iniciando un negocio de medio tiempo pero no ves mucho avance? Deja que te despidan de tu trabajo y verás que ¡vas a trabajar como nunca!
¿No puedes correr más de 10 cuadras seguidas? Deja que te persiga un perro y te aseguro que romperás el record de resistencia y velocidad.
No sé cuáles sean tus metas, pero sí puedo asegurarte una cosa: no las alcanzarás mientras estés conforme.
Así que piensa en la conformidad y ve tu cómoda vida desde otro punto de vista. Tal vez decidas inconformarte. Mejor aún, tal vez quieras hacer algo al respecto…
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Para ganar dinero es necesario tener más que herencias, loterías o suerte. Con la actitud correcta, puedes lograr grandes cosas, materiales y de otro tipo.
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viernes, 10 de junio de 2011
lunes, 22 de junio de 2009
Los Eternos Inconformes
Durante años, los latinos han tenido como su sueño ir a trabajar a EU. No ganarse la lotería, no poner un negocio, ir a trabajar "al otro lado". La razón es por la gran cantidad de dinero que se maneja; las sabias palabras de muchos de ellos llevan toda la razón: "Prefiero ser pobre allá que aquí".
Y aún así, EU es un país con mil broncas internas. Sin tomar en cuenta sus políticas buenas o malas, siempre tiene problemas de marchas, manifestaciones y mil cosas más. Muchas de ellas son puras mensadas, como porqué un letrero es verde en vez de azul o porqué todos los patos de un parque son blancos.
¿Será que no tienen nada mejor que hacer que estar haciendo ruido por lo que sea? En un viaje que hice a Nueva York (una de las campeonas en gente quejándose y protestando), le pregunté a un local cuál era el problema acerca de una manifestación. Aunque no recuerdo el porqué estaban vociferando, si recuerdo la respuesta de este hombre: "Amigo, ¿quién nos librará de los eternos inconformes?".
Los inconformes, miles de ellos sin razón alguna, siempre meten ruido. Retrasan las cosas, hacen que todo sea difícil y, muchas veces llegan a la violencia. ¿Porqué será que no pueden simplemente tomar las cosas como son y dejarse llevar por el progreso? Lo simples que serían mil nuevas cosas si no fuera por esta gente.
Que tiempos aquellos en que se podían meter a la cárcel sin hacer ruido, o exiliarlos para que ya no dieran lata.
Y sin embargo, ¿dónde estaríamos sin la inconformidad? Si todo mundo hubiera dicho, “OK, aquí nos quedamos”, probablemente estaríamos en la edad de piedra. La naturaleza del hombre de no conformarse y querer más, ha sido la causa de mil maravillas y la misma cantidad de desgracias (o más).
Sin embargo, el inconformismo es lo que tiene las cosas en movimiento. ¿Estás conforme? Si la respuesta es “si”, piénsalo otra vez. ¿Tienes todo el dinero que quieres? ¿Tienes el trabajo que quieres? ¿Tienes la pareja que quieres? Puedo seguir haciendo preguntas hasta cansarme porque me las hago todos los días.
Estar inconforme no tiene nada de malo, mientras no dañes a los demás. De hecho, estar inconforme siempre te tendrá en la lucha. El hombre es un ser inacabado e inacabable; apenas terminamos algo y ya queremos hacer otra cosa.
Es nuestra naturaleza querer ser más. Sigamos nuestra naturaleza, solamente dejémosle la rienda de la conciencia.
Y aún así, EU es un país con mil broncas internas. Sin tomar en cuenta sus políticas buenas o malas, siempre tiene problemas de marchas, manifestaciones y mil cosas más. Muchas de ellas son puras mensadas, como porqué un letrero es verde en vez de azul o porqué todos los patos de un parque son blancos.
¿Será que no tienen nada mejor que hacer que estar haciendo ruido por lo que sea? En un viaje que hice a Nueva York (una de las campeonas en gente quejándose y protestando), le pregunté a un local cuál era el problema acerca de una manifestación. Aunque no recuerdo el porqué estaban vociferando, si recuerdo la respuesta de este hombre: "Amigo, ¿quién nos librará de los eternos inconformes?".
Los inconformes, miles de ellos sin razón alguna, siempre meten ruido. Retrasan las cosas, hacen que todo sea difícil y, muchas veces llegan a la violencia. ¿Porqué será que no pueden simplemente tomar las cosas como son y dejarse llevar por el progreso? Lo simples que serían mil nuevas cosas si no fuera por esta gente.
Que tiempos aquellos en que se podían meter a la cárcel sin hacer ruido, o exiliarlos para que ya no dieran lata.
Y sin embargo, ¿dónde estaríamos sin la inconformidad? Si todo mundo hubiera dicho, “OK, aquí nos quedamos”, probablemente estaríamos en la edad de piedra. La naturaleza del hombre de no conformarse y querer más, ha sido la causa de mil maravillas y la misma cantidad de desgracias (o más).
Sin embargo, el inconformismo es lo que tiene las cosas en movimiento. ¿Estás conforme? Si la respuesta es “si”, piénsalo otra vez. ¿Tienes todo el dinero que quieres? ¿Tienes el trabajo que quieres? ¿Tienes la pareja que quieres? Puedo seguir haciendo preguntas hasta cansarme porque me las hago todos los días.
Estar inconforme no tiene nada de malo, mientras no dañes a los demás. De hecho, estar inconforme siempre te tendrá en la lucha. El hombre es un ser inacabado e inacabable; apenas terminamos algo y ya queremos hacer otra cosa.
Es nuestra naturaleza querer ser más. Sigamos nuestra naturaleza, solamente dejémosle la rienda de la conciencia.
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