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lunes, 7 de mayo de 2012

Empieza tu día como niño

Hace tiempo vi una encuesta acerca de cómo empezar bien el día. Había muchas propuestas de muchas cosas, desde despertar con un beso del ser amado o con una vista directa a un fajo de billetes.

Cada quién ponía cosas que hasta daban risa, pero había una en particular que me llamó la atención: empezar el día como un niño.

Los niños tienen esa particularidad de hacernos pensar aunque sea lo último que tengan en mente. Lo sé porque, como padre, siempre he podido aprender cosas de mis hijos, aunque sus lecciones siempre vengan disfrazadas de travesuras o intentos de conseguir más dulces.

¿Por qué empezar como niño? Porque, aparentemente, los niños tienen la manera de olvidar lo que pasó el día de ayer y poder esperar muchas cosas del mañana. ¿Cómo se explica que mis hijos, después de pelearse con sus amigos por alguna tontería, llorar y decir que ya no son sus amigos, al otro día olviden todo, se contenten y quieran salir a jugar con ellos?

Todos los días nos levantamos con las malas sensaciones del día anterior y lo primero que nos viene a la mente son las cosas malas que nos esperan en el nuevo día. Deudas, pleitos con compañeros, vecinos, policías y parejas, mala economía, trabajo que no nos gusta… las cosas pueden ser tantas que me sorprende cómo podemos tomarlas tan a la ligera.

Los niños no. Se levantan con flojera por ir a la escuela o porque quieren salir al zoológico, pero todo parece tener miles de oportunidades. El día es largo y las posibilidades son cada vez más interesantes para quien tiene los ojos abiertos.

Es una lástima que parecemos preferir cerrar los ojos a nuestro alrededor y abrirlos a nuestros problemas pasados, presentes y futuros. ¿Qué nunca vamos a dejar descansar a nuestra mente?

Porque también necesita vacaciones…

Busca oportunidades, aprende cómo ganar dinero por Internet y aprovecha lo que el día tiene para ti.

lunes, 20 de febrero de 2012

No solo es por dinero

“Con dinero baila el perro”, dice el viejo y conocido refrán y es fácil ver porque. La gran mayoría de nosotros trabajamos, en mayor o menos medida, para hacer dinero. Claro que está la cosa de que te guste lo que haces, pero el asunto económico difícilmente lo puedes poner de lado.

El dinero realmente no lo es todo. ¿Cuánto habría que pagarte para que arriesgaras tu vida? Supongo que la cantidad debería ser muy fuerte para que lo consideraras y, aún así, le pensarías dos veces.

Sin embargo los bomberos, paramédicos y rescatistas lo hacen todos los días y no son precisamente los mejor pagados.

Mucha gente arriesga su vida y gasta mucho dinero para escalar, aventarse en paracaídas, ir a África a ayudar a los niños… Las razones pueden ser muchas pero van más allá del dinero.

El dinero puede lograr algunas cosas, pero la motivación interna es lo que hace que una persona realmente sobresalga, no importando sus circunstancias.

¿Qué es lo que te mueve? Si vas a trabajar solo porque necesitas dinero, entonces no es sorpresa que tengas que poner alarma y esperes con ansias los fines de semana.

En estos tiempos es difícil encontrar otro trabajo y hay que agradecer que no estés en la situación de millones de personas que están desempleadas, pero piensa que consecuencias tendrá en tu vida.

Date un tiempo para pensar si realmente quieres estar todos los días a la misma hora en el mismo lugar solo porque necesitas dinero.

Tal vez los que hacen cosas extremas lo hacen para olvidar, por un momento, la vida que llevan. Tal vez por eso se vende tanta cerveza los fines de semana y el fútbol es necesario para pensar en otra cosa.

Como dicen por ahí, “el trabajo es tan feo que hasta te pagan por hacerlo”. No precisamente la mejor actitud.

Si no te gusta lo que haces, tómate el tiempo para buscar otras opciones. El tiempo sigue corriendo y no sabes cuándo será demasiado tarde.

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miércoles, 18 de enero de 2012

Lo que hay que dejar atrás


Para cambiar y mejorar tu vida se necesitan muchas cosas. Motivación, un plan, metas y un montón de cosas más que te lleven por el buen camino son lo más obvio y, por lo tanto, en lo que todo mundo se concentra.

Aunque darle prioridad a esto es de esperarse y es un buen plan, pero a la larga no es suficiente; hay que poner atención a un detalle que a veces olvidamos: lo que hay que dejar atrás.

Cuando decides, por ejemplo, ponerte a correr todos los días, necesitas levantarte, sacudirte la flojera y dar esas vueltas al parque o el tiempo en la caminadora, tienes que hacer algunos cambios.

Para eso necesitas darle una sacudida a tu fuerza de voluntad para que no te deje dejar atrás tu propósito.

Además de eso, hay que aguantar el dolorcito en los músculos durante los primeros días, el cansancio que vas a sentir y las ganas de mandar todo al diablo y sentarte a ver la tele.

Lo bueno es que con el tiempo todos estos síntomas y malestares se van, dejando el hábito de correr y los beneficios que eso implica para tu salud, condición, imagen, etc.

Solo que aquí olvidas algo: lo que tuviste que dejar para empezar a correr.

Tal vez fue una hora más de sueño o un programa de TV, aunque también puede ser un tiempo que pasabas con algunos amigos o hablando por teléfono.

Y es aquí donde a veces las voluntades flaquean, no porque falte el ánimo o la voluntad, sino porque no podemos dejar atrás lo que antes hacíamos.

Dejar de ver TV o dormir un poco menos no es mucho problema si realmente tienes ganas de lograr algo pero, ¿qué pasa cuando tus amigos te reclaman el tiempo que no estás pasando con ellos?

No quiero decir con esto que decidas quedarte sin amigos, pero hay que recordar que a veces tenemos que dejarlos ir, si no van a caminar con nosotros.

Tengo grandes amigos de la infancia que veo muy de vez en cuando y disfruto de su compañía, pero ellos son doctores, licenciados, contadores o alguna otra carrera que nada tiene que ver con la ingeniería, que es la mía.

Podemos seguir siendo amigos pero ambos entendemos que no caminaremos juntos siempre. Cada quién ha dejado ir al otro para poder perseguir sus sueños.

Esto puede ser lo más difícil pero es también necesario. ¿Ya lo hiciste?

viernes, 10 de junio de 2011

Hay que salir de la caverna

Una de las cosas que tenía el ser humano en sus inicios era la reacción. Probablemente era la única cosa que tenía.

Es lo mismo para todos los seres vivos. Estamos, nos guste o no, a merced de la naturaleza. El ser humano tenía que hacer de todo para sobrevivir y reaccionaba a todo lo que la naturaleza le aventaba.

En esos tiempos no existía el concepto de “mañana” o “el futuro”. ¿Salió un tigre? ¡A correr! ¿Aparecieron unos venados? ¡A cazar! ¿Empezó a llover? ¡A la cueva!

Esa forma de reaccionar ante lo que vaya saliendo es parte de todos los seres vivos. Sin embargo, las necesidades del hombre lo llevaron a guardar unos granos para el invierno o a hacer una trampa para cuando el tigre viniera a dar lata.

Todas esas necesidades no eran una forma de ver sus capacidades o de lograr algo en su vida: eran cuestión de vida o muerte. El hombre de las cavernas tenía toda la motivación necesaria para hacer lo que tenía que hacer.

Gracias a esa capacidad de previsión y de adaptación, el hombre ha llegado a ser lo que es. Y sin embargo, también hemos caído en una triste trampa: la conformidad.

Ya no hay tigres ni osos ni cosas que nos asusten. Tenemos casas, electricidad, refrigeradores y un montón de cosas más. Claro que ahora batallamos por dinero, pero mientras haya comida, los gastos vayan saliendo y sobre algo para unas cervezas, todo estará bien.

Las grandes cosas no las forjan los trabajadores o voluntariosos. Puedes tener la energía y la voluntad, pero no pasará nada mientras estés conforme.

Todas las grandes cosas que tenemos ahora, buenas y malas, fueran hechas por los eternos inconformes. Aquellos que, a pesar de lo que tienes tú, querían algo más.

¿Estás iniciando un negocio de medio tiempo pero no ves mucho avance? Deja que te despidan de tu trabajo y verás que ¡vas a trabajar como nunca!

¿No puedes correr más de 10 cuadras seguidas? Deja que te persiga un perro y te aseguro que romperás el record de resistencia y velocidad.

No sé cuáles sean tus metas, pero sí puedo asegurarte una cosa: no las alcanzarás mientras estés conforme.

Así que piensa en la conformidad y ve tu cómoda vida desde otro punto de vista. Tal vez decidas inconformarte. Mejor aún, tal vez quieras hacer algo al respecto…

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lunes, 11 de abril de 2011

A veces solo con látigo...

Hay algo que no se puede negar: hay personas que caminan solas y otras que solo con amenazas mueven un dedo. Algunos se levantan temprano y trabajan, estudian, arreglan, avanzan o hacen lo que tengan que hacer para lograr lo que quieren.

Otros necesitamos más… motivación, ganas, una recompensa o algo para ponernos en movimiento, aunque después los mismos hábitos nos hacen como los primeros.

Sin embargo hay personas, y no son pocas, que solo cuando está el tiempo encima y van a recibir algún castigo empiezan a hacer las cosas.

Y conste que esto no es crítica ni nada… es simplemente una forma de ser.

Cada quién puede cambiar su forma de ser a su gusto; a fin de cuentas, todos somos lo que pensamos y podemos hacer nuevos hábitos y costumbres.

Pero mientras, ¿qué?

No está mal aceptar que a lo mejor necesitas del látigo para moverte. De hecho, aceptar tus limitaciones es algo bueno, ya que puedes ver qué hacer al respecto.

Cuando eres de las personas que necesitan extrema coacción para actuar, busca a alguien que sea así. Es probable que tengas amigos o familiares que gustosos te darán con el látigo si tú se los pides.

Tal vez alguien que quiera lo mismo que tú o que solo quiera ayudarte.

Mientras puedes ir aprendiendo a meter nuevas cosas en tu personalidad, pero al menos seguirás tras la meta que te hayas puesto.

Es por esto que a veces solo podemos triunfar en parejas o con más gente. Lo malo es que a veces estos compañeros son difíciles de encontrar, pero hay que buscarlos.

Claro que puedes utilizar algunas otras técnicas, como la reprogramación consciente, que te darán resultados, pero por mientras, busca tu “látigo”.

De otra manera, necesitarás un incendio para moverte de la cama.

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sábado, 9 de abril de 2011

Entra la motivación y el hábito


“Motivación es lo que te hace empezar. Hábito es lo que te mantiene en movimiento”

Jim Ryun

Muchos autores dicen que lo más importante es la motivación. Yo mismo pienso que si no tienes una motivación lo bastante fuerte, nunca te pondrás en movimiento.

Sin embargo, tal como lo dice la cita, sin un hábito te falta una de las cosas más importantes para el éxito.

Como ya he comentado en varias ocasiones, empezar es relativamente simple. Cuando se te mete en la cabeza que quieres empezar un nuevo negocio, encontrar un nuevo trabajo, aprender un nuevo idioma o cualquier otra cosa, quieres hacerlo ya.

A veces, incluso, te avientas sin saber todo ni tener todo, pero ya quieres estar avanzando hacia esa meta que se te metió en la cabeza.

El problema es cuando el tiempo pasa y el camino se empieza a hacer largo. Esa gran batería que te movía y que te hacía hacer las cosas ya se acabó y empiezas a necesitar motivación para seguir adelante.

La razón es que muchas veces no hiciste un hábito cuando tenías la motivación. Verás, a diferencia de otras cosas, un hábito es muy difícil de romper.

Lo malo es que casi siempre cultivamos hábitos malos, pero los buenos hábitos tienen lo mismo que los malos: son muy difíciles de erradicar.

Hay algunos hábitos como la hora en que te levantas, ver un programa siempre a la misma hora, desayunar con café, que sientes que te falta algo si no los haces.

De la misma manera, puedes cultivar tu hábito para hacer eso que quieres lograr, pero para poder hacer esto hay que hacerlo cuando todavía tienes la motivación a todo lo que da.

Si te esperas a hacer un hábito cuando la motivación la necesitas para levantarte, será mucho más difícil.

Una persona necesita estar motivada, pero esa motivación es mucho más útil cuando se utiliza para avanzar y no solo para mantenerse en el camino.

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jueves, 16 de diciembre de 2010

La Disclina Más Efectiva

Para poder lograr el éxito en cualquier cosa que quieras, necesitas dominar varias disciplinas, ya sea de conocimiento o habilidad técnica. Aunque no es garantía de que logres ganar mucho dinero o hacer cosas que quieras, sí pone las probabilidades a tu favor.

De todas estas hay una que te dará más resultados que todas las demás y que, en algunos casos, es la que permite que tengas cualquier otra.

Me refiero a la autodisciplina. Lo malo de la autodisciplina es que, a pesar de que es lo más valioso que vas a tener en tu vida, también es difícil de lograr.

Cualquiera puede trabajar cuando hay un látigo pegándole en la espalda, pero no mucha gente puede hacer lo mismo si no hay alguna razón externa.

Ser tu propio látigo es un arte difícil de aprender, pero vale más que cualquier otra cosa. En palabras de algún autor inteligente que no recuerdo en este momento, la autodisciplina es:

“Hacer lo que tienes que hacer, cuando tienes que hacerlo ya sea que tengas ganas o no”

¿Qué mejor definición? Y lo peor es que todos hacemos eso a diario. Todo mundo va al trabajo aunque haga frío, esté lloviendo o tengan flojera.

¿Porqué no aprender a trabajar para ti con la misma disciplina que lo haces para los demás? Esta habilidad te dará más que todo lo que sabes ahora, así que empieza a cultivarla.

Será la siembra más productiva de todas.


viernes, 1 de octubre de 2010

El Mejor Coach

La única razón por la que hacemos cosas es porque algo o alguien nos motiva. Un atleta en las olimpiadas, a pesar del cansancio y la competencia, siente el empuje de hacerlo mejor cuando escucha los aplausos del público. Un corredor siente “el segundo aire” cuando ya ve la meta cerca.

La motivación nos moverá, siempre y cuando tengamos quién nos motive y nos haga entrar en acción. Y yo conozco al mejor motivador.

Es una persona que aprende a conocerte y sabe exactamente como llegar a ti. Es alguien que, con el tiempo, aprende a ver lo que necesitas y busca la manera de encontrarlo.

No solo eso sino que pueda cambiar con las metas que tengas y adaptarse rápidamente a tus circunstancias. No se decepciona mucho si cambias de decisión a medio camino y está siempre a la espera de que sigas adelante.

Lo mejor de todo es que siempre estará ahí y nunca se dará por vencido hasta que lo hagas tú. ¿Sabes quién es? De hecho sí. Ve a mirarte al espejo y la o lo conocerás.

Así es, eres tú. El problema con tu principal motivador es que, al igual que tú, se cansa rápido, se distrae y es difícil ponerlo a trabajar.

Para muchas cosas podemos usar “coaches” y conseguir quién nos sirva de acicate, pero si no puedes despertar a tu motivador interno, estás en el umbral de un problema.

Sería bueno que llegara alguien que me motivara, pero no puedo depender de eso… existe la posibilidad de que no llegue nunca y eso significa que me quedaré en el mismo lugar.

Auto-motivarte no es fácil… Todos funcionamos mejor cuando alguien más nos está dando lata; es por eso que trabajas mejor con un jefe que te esté exigiendo, pero hay que aprender a despertar todo ese potencial.

Aprende a motivarte. No es tan difícil y no requiere más disciplina que la que necesitas para hacer cualquier otra cosa. Si piensas aprender algo, esto es lo que más rápido te dará resultados.

Y tendrás a un coach que te llevará más lejos de lo que has esperado.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Postergar o Motivar

Todos los días puedes tomar una decisión: postergar las cosas o motivarte a hacerlas. Cuando se trata de querer subir de posición (en el trabajo, ganar más dinero, en el mercado, etc.), siempre se va a requerir un esfuerzo.

Al principio la motivación que tienes hace que cualquier esfuerzo sea poco. Los gimnasios están llenos de principiantes motivados a bajar de peso, aumentar sus músculos o conquistar chicas y realmente se matan a pesar del dolor y la incomodidad.

Pero, ¿Qué pasa dos semanas después? Los mismos que antes estaban motivados ya empezaron a postergar la ida al gimnasio. Sí, quieren estar más fuertes pero es mucho el esfuerzo y los músculos duelen si les cargas mucho la mano.

Así que pasa el tiempo y siempre se dicen “mañana voy…” mientras se vence la suscripción. Poco después, se convencen de que lo mejor es dejarlo para después, ya que hay cosas más importantes que hacer.

Eso lo puedes aplicar a lo que quieras, desde aprender inglés hasta estudiar medicina. Se ve mucho más cuando se trata de ganar dinero en Internet. Muchos entran a este negocio pensando que es mucho más fácil y rápido que los tradicionales y es cierto, pero terminan desanimándose porque no se hicieron ricos el primer mes.

Son pocos los que perseveran y eso es una ventaja: significa que hay mucho lugar para ti si es que decides seguir trabajando para conseguir tus metas.

Si quieres llegar más lejos que los demás, todas las mañanas tienes la decisión: postergar o motivarte a seguir adelante. La primera es fácil; te puedo asegurar que encontrarás miles de buenas excusas para dejarlo para después.

La segunda es más difícil, pero es la que te dará muchas más recompensas en el corto, mediano y largo plazo.

A fin de cuentas, postergar nunca ha llevado a nadie a ningún lado.

martes, 24 de agosto de 2010

Los Obstáculos y Tu Actitud

Todos los días enfrentas obstáculos. No importa quién sean, que hagas o donde estés, siempre habrá algo o alguien que se te ponga enfrente y que te impida llegar fácilmente a donde quieres.

A veces estos obstáculos dan risa; es muy simple salir de ellos o darles la vuelta. Otros parecen insalvables y se levantan frente a nosotros como paredes llenas de púas y demasiado altas para siquiera pensar en brincarlas.

Lo bueno es que tu cerebro está programado precisamente para sortear obstáculos. Tal parece que los mismos retos hacen que tu cerebro despierte y haga lo necesario para vencerlos.

El problema (como siempre) es la actitud que a veces tienes frente a los problemas.

En una ocasión fuimos a andar en bicicleta en un cerro. Aunque había una pequeña carretera en donde podíamos ir cómodamente, nos fuimos por las piedras, brincos y baches.

¿Porqué? ¡Porque es lo divertido! ¿De qué sirve irse a andar bicicleta de montaña si solo vas a estar pedaleando en una carreterita? Claro que me vibró la cabeza en la bajada y creo que se marcó el asiento en el trasero, pero fue lo divertido de esa salida.

Lo mismo puedes ver con personas que buscan un reto cada vez mayor. Esto no es solo porque nos guste batallar, sino porque puede ser emocionante, intenso y lo mejor de todo, nos deja con esa sensación de triunfo que solo puedes sentir cuando haces algo especial.

Aunque no lo creas, los obstáculos tienen un efecto que poca gente ve; así como un surfista busca la ola más grande para tener un recorrido más largo y rápido, el vencer obstáculos te dará velocidad en lo que haces y te hará ser mejor cada vez.

Desde que inicié en este asunto de ganar dinero en Internet, mientras mayor es el obstáculo, mayores son las ganancias. Eso aplica para cualquier negocio o incluso para tu trabajo.

Si puedes superar obstáculos grandes quiere decir que le estás ganando a muchos otros que se desaniman al verlos.

No le temas a los obstáculos y búscalos. Están ahí esperando y si los encuentras tú tendrás la ventaja sobre ellos. ¿No se supone que para eso somos los seres inteligentes?

jueves, 8 de abril de 2010

También Con Berrinches Se Puede...

“Yo no soy vegetariano porque ame a los animales..... ¡soy vegetariano porque odio a las plantas!”

“La ira es más útil que la desesperanza”
Terminator, “Terminator III: Rise Of The Machines”

Aunque muchos nos dicen que hagamos las cosas por amor, superación, logro y mil cosas más, es común en los humanos el hacer cosas por enojo.

De las miles de historias que se tejen en una ciudad todos los días, muchas de ellas son inspiradas por el odio, la ira y otras formas de berrinche.

Sin embargo, también hay miles de historias que no se hacen por la desesperanza. Una de las primeras acciones de alguien sumido en la depresión es la inacción.

Quién está deprimido no tiene ganas de hacer nada, no tiene motivación y dan ganas de arrastrarlo(a) afuera para que vea que el mundo sigue dando vueltas o prenderle fuego en el trasero para ver si todavía sigue con vida.

Actuar solo por ira es realmente estúpido, pero no puedo negar que el enojo nos puede poner en acción.

A lo largo de mi vida he visto a mucha gente levantarse solo por llevarle la contraria a alguien o para “ponerlo en su lugar”. La venganza y el berrinche puede lograr grandes cosas, cuando están bien encausados.

Así que si te está ganando la depresión, busca algo de enojo. No será lo mejor, pero siempre le ganará a estar echado mirando el techo. Al menos, en lo que encuentras una mejor motivación.

jueves, 25 de febrero de 2010

Seguir Adelante...

Todos en alguna ocasión hemos estado fatigados. Y no me refiero al cansancio normal después de una jornada de trabajo, ejercicio o lo que sea; me refiero a la fatiga que te tiene al borde del colapso y que el cuerpo dice que no dará un paso más, aunque te prendan fuego.

Aunque esta fatiga es muchas veces física, también está la fatiga mental, que es todavía peor. ¿Cuántas veces han despertado y prácticamente te has arrastrado al trabajo, aún cuando dormiste 8 horas la noche anterior? ¿Cuántas veces sientes hasta un dolor físico cuando recuerdas todo lo que te espera en la empresa donde trabajas? Y sin embargo, ahí vas arrastrando los pies porque necesitas dinero.

La determinación de seguir adelante a pesar de la fatiga es, muchas veces, lo que hará la diferencia entre el éxito y el fracaso y es, como en muchas otras cosas, cuestión de actitud. En un partido de fútbol, un equipo totalmente fatigado puede volver a la vida si cae el gol del empate. Si te estás durmiendo en una fiesta, rápidamente agarras ánimo si llega “esa persona”.

Si lo que quieres hacer te motiva lo suficiente para seguir adelante, la famosa fatiga se vuelve algo fácil de llevar. ¿Tienes algo que te motive a seguir adelante? Si no, más vale que lo encuentres, ya que es lo que te servirá de empuje de aquí en adelante.

Ya sea ganar más dinero, tener un negocio, estudiar otra carrera o hablar japonés, todos tenemos una meta que quisiéramos alcanzar. Hazla tu motivación y sigue adelante… aunque sea arrastrando los pies.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Cuidado Con Tus Motivos

Yo no soy vegetariano porque ame a los animales...
¡soy vegetariano porque odio a las plantas!
Leído por ahí...

Cada quién tiene muchos motivos para hacer las cosas. Un amigo mío, que estaba bastante pasadito de peso, decidió un día bajar. Durante todo un año se la pasó cuidando su comida, haciendo ejercicio y tomando cosas de dieta. Al terminar, realmente estaba irreconocible. No solo no estaba gordo, también tenía una figura atlética y se había hecho fan del gimnasio.

Cada que lo veía me contaba como le iba y sonreía con anécdotas de los aparatos, ejercicios y demás ondas. Se veía mucho mejor y más contento. Cabe mencionar que también le iba muy bien con las muchachas. En fin, su vida cambió por completo y fue para bien. Hoy en día sigue haciendo ejercicio, sigue alegre y es una persona con la que cualquiera puede estar a gusto.

También conocí un caso igual. Una persona que estaba pasada de peso y que también hizo dieta y ejercicios hasta quedar atlético. Era, igual que el otro, fan de los gimnasios y se ejercitaba todos los días. Sin embargo, había una sola diferencia, que verás más adelante.

Mi amigo decidió, un día, cambiar para verse bien. Una de las cosas que hace reír acerca de él es que parece enamorado de sí mismo. Solo falta que se ponga en el espejo a tomarse fotos y que las cuelgue en su pared para admirarse.

En fin, ambos lograron el mismo resultado: un cuerpo atlético y una vida sana. Sin embargo, la vida del segundo era totalmente distinta. Las muchachas no duraban mucho tiempo con él y tenía muy pocos amigos. Yo traté de serlo cuando eramos compañeros de trabajo, pero también desistí.

En varias ocasiones se refirió a los demás como “inferiores” y gente que “no sabe” (por supuesto, yo estaba incluido en ellos). Tiempo después me enteré por un pariente suyo acerca de su historia. El también había estado pasado de peso y recibió, al igual que mi amigo, muchas burlas al respecto.

Con el tiempo, decidió ser atlético para “enseñarles a todos”. El resultado fue el mismo por fuera, pero algo totalmente distinto por dentro. A mi amigo lo movía el deseo de mejorarse a sí mismo y, porqué no decirlo, un poco de narcisismo. Al otro lo movía el rencor, la venganza, el odio o tal vez todas a la vez.

El resultado es que uno es feliz y hace lo que hace por gusto. El otro es una persona amargada que hace lo que hace por... tú sabrás qué.

¿Que te motiva a ti? ¿Realmente serás feliz cuando logres tus metas o terminarás en la amargura a pesar de lograrlas?

Hacer las cosas es bueno, pero hay motivaciones que no lo son. Tal vez sea bueno ver si vas a llegar a tu meta por la razón correcta o, en el caso extremo, tal vez te sea mejor quedarte donde estás. El chiste de lograr algo es la felicidad y sensación de logro que te da llegar a la meta y el reto mismo de hacerlo. Sin esto, perderás tu libertad por un objetivo y ser esclavo de algo, especialmente de ti, no te llevará a lo que todos buscamos: la felicidad.

domingo, 14 de junio de 2009

El Efecto Placebo

Desde hace mucho tiempo, los estudios médicos han notado algo interesante, que conocen como “el efecto placebo”. En cada estudio que hacen, especialmente en investigaciones médicas, muchas veces se crean dos grupos: uno con el medicamento a probar y otro con un placebo, o sea, una pastillita que no hace nada.

En el famoso “grupo de control”, que solo utiliza un placebo, se comparan los resultados que se obtienen con el nuevo medicamento, esperando que se cumplan las metas que se tenían planeadas.

La pertenencia a cualquiera de los dos grupos solo era conocida por quienes conducían el estudio; para efectos prácticos, cualquiera podía pensar que estaba tomando el medicamento y no solo una pastillita de azúcar.

El efecto interesante es que algunos pacientes, a pesar de estar tomando un placebo, presentaban algunas de las mejoras prometidas por el nuevo medicamento. Hubo algunos estudios que incluso estudiaron los placebos, para ver si tenían algún ingrediente que pudiera explicar la aparente mejora en los pacientes que los tomaban.

Con el tiempo, solo se pudo llegar a una respuesta: la mente. Los pacientes del placebo solo tenían esa mejora porque pensaban que estaban tomando un medicamento que los curaría. Esta forma de ver las cosas existe desde hace tiempo.

Un paciente con altas esperanzas tiene muchas más probabilidades de sobrevivir que uno que ya considera que se lo llevó el tren; la actitud siempre es lo más importante y es por eso que los pacientes deben estar muy motivados para poder salir de cirugías importantes o enfermedades debilitantes.

Esa misma actitud es la que necesitas para poder tener éxito en tus emprendimientos. Si hay un “efecto placebo” que te lleva a tener, en tu mente, una mejoría que solo te das tú, ¿porqué no creer que vas a salir bien en tus proyectos? Así como inviertes tiempo en buscar problemas y soluciones, también date tiempo de animarte y mostrarte porqué todo puede salir bien.

En muchos casos, la sola actitud de éxito logra lo que el conocimiento y empeño no pueden dar. Si solo el dinero fuera suficiente, cualquiera con un bolsillo lleno sería la imagen del éxito, pero seguramente has visto que no es así. Busca tu efecto placebo; puede aumentar tus resultados como otras cosas o, incluso, ser el ingrediente que te falta para llegar a tu meta.

lunes, 13 de abril de 2009

¿Qué Es Lo Que Te Motiva?

¿Ser mejor? ¿”Enseñarles” quién eres? ¿Tener dinero? Es impresionante la cantidad y variedad de razones por las que haces las cosas, y, curiosamente, el dinero no es la más importante de todas. De hecho, hay situaciones en las que nunca vas a saber la razón exacta de porqué tienes cierta actitud hacia algo.

Sin embargo, es importante que sepas cuál es esa razón, y no solo para que se te quite la curiosidad. Cuando por fin te decides a ganar dinero y ser independiente, empiezas un camino que estará lleno de obstáculos, chicos y grandes. Algunos de ellos se verán tan difíciles que te preguntarás, una y otra vez, porqué se te ocurrió dejar lo “seguro” para ir por los sueños guajiros.

Es ahí, en el justo momento en que quieres mandar todo al diablo, cuando vas a necesitar de tu motivación. No sé que sea. Tal vez ni tú sepas que es. Pero hay que buscarlo. ¿Es dinero? Si es así, ¿Cuánto es? ¿Qué vas a comprar con él?

¿Es independencia? ¿De qué o de quién? Contestar esta pregunta te dará un objetivo claro y recordarás porqué estás haciendo las cosas y porqué vale la pena. Y créeme, necesitas saber. Y más de lo que te imaginas.

En la película “El Secreto”, que todavía está de moda y la verás como argumento en muchas oportunidades, especialmente cuando se trata de ganar dinero, dice que visualizando lo que deseas obtener y teniéndolo bien claro en todo momento, lanzas una onda magnética que hace que “El Universo” te de lo que estás pidiendo.

Aunque no creo en que los impulsos de tu cerebro te darán un coche, una cuenta bancaria o que te cases con la estrella del momento, sí creo que, visualizar tus deseos despertará tu cerebro y le facilitará enfrentar los obstáculos que seguramente encontrarás.

Y esto es por el enfoque. Tener la actitud correcta no es suficiente si no tienes una meta en mente. Y no cualquier meta. Una que te pueda levantar cuando quieras quedarte “5 minutos más” en la cama, prefieras ver chismes de espectáculos o quieras ponerte a lloriquear porque las cosas no salen bien.

En la película “Rocky”, basada en una historia real, por cierto, la motivación del boxeador no era el título mundial. No era empatar. No era quedarse con la mujer. Su motivación era “aguantar como los buenos” y quedar en pie hasta el último asalto. Eso hizo que se levantara todas las veces que cayó y soportar todos los golpes recibidos.

Aunque iniciar un negocio no te va a dejar la cara morada, sí te va a dar muchos golpes en el ánimo. Si todavía no los recibes, no te preocupes, te llegarán y sin pedirlos. Pensar solo en “quiero ser millonario”, “quiero tener un negocio” o “quiero casarme antes de los 40” no será suficiente cuando te estén dando por todos lados.

Pensar en “voy a ser independiente en 3 años” o “voy a liquidar todas mis deudas en 6 meses” o “me le voy a declarar a la Chachis” son puntos enfocados que te harán levantarte cada que te caigas. Una y otra vez.

Así que tómate unos minutos de tu lucha por levantar tu negocio y pregúntate cuál es tu motivación. Que es esa luz al final del túnel. Cuando la tengas, tendrás también lo que te dará ánimos para mantener seguir adelante y con la actitud correcta.