Hace tiempo conocí a una persona con una hermana bulímica. A pesar de que ya me habían comentado el problema, tuve que echar mano de todo mi autocontrol cuando la vi por primera vez. Sinceramente estaba tan impresionado que bien hubiera podido vomitar frente a ella (ahora que lo pienso, suena un poco raro...).
La bulimia es una condición grave que mata, directa o indirectamente, a mucha gente cada año, la gran mayoría jovencitas. Podría poner estadísticas, pero no se trata de eso cuando hablamos de actitud.
Aquí el punto no es el problema en sí, sino el increíble poder de sugestión que la mente tenía sobre esta chica. Ella vivía, a falta de una mejor descripción, fuera de esta realidad. Dentro de su cabeza existía un mundo en el que ella estaba gorda.
Cuando describía su físico en el espejo hablaba siempre de lo grueso de sus muslos, de su cintura ancha y de la grasa en su estómago, aunque prácticamente pudieras colgar un saco en sus caderas.
¿Cómo era posible que alguien pudiera ver algo tan increíble? Yo me puedo ver guapito frente al espejo, pero por más buena imagen de mí mismo que tenga voy a verme con los ojos azules y el pelo rubio como Brad Pitt.
La cosa es que, si alguien puede verse totalmente fuera de la realidad en un espejo, solo utilizando su mente, ¿por qué no poder hacer algo parecido para verte triunfando o logrando grandes cosas?
Porque si algo hay sobre esta tierra es gente que se ve negativamente en el espejo. Muy chaparra, muy alta, muy fea, muy bonita, muy pobre, ignorante, floja y cualquier cosa que te deje fuera de lo que realmente deseas.
Si esta chica podía verse gorda y dejar de comer hasta casi dejarse morir, ¿es tan descabellado pensar que puedes verte teniendo éxito y hacer las cosas hasta casi caer?
La mentalidad y actitud con la que ves las cosas puede ser tan real que hasta ves el mundo distinto. Por eso hay gente que baila bajo la lluvia, gente que sale a bailar aunque parezca que tenga dos pies izquierdos y personas en el Karaoke que realmente creen que se escuchan bien.
Cada uno de ellos ve su realidad distinta y actúa según lo que ve, aunque a veces tengas que taparte los oídos en el Karaoke. ¿Si ellos pueden hacerlo? ¿Por qué tú no?
Es muy triste penar que tenemos tanta fe en lo negativo y tan poca en lo positivo. ¿No?
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Para ganar dinero es necesario tener más que herencias, loterías o suerte. Con la actitud correcta, puedes lograr grandes cosas, materiales y de otro tipo.
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sábado, 26 de mayo de 2012
lunes, 12 de diciembre de 2011
¿Realmente ves la realidad como es?
Laura y Raúl (nombres ficticios, por supuesto) tenían un matrimonio bastante feliz, hasta que llegaron casi al divorcio por la obstinación de Raúl. Su hijo iba a la escuela como la gran mayoría, pero mostró un talento único hacia el dibujo.
Después de un tiempo, su hijo decidió que dejaría la escuela para dedicarse al dibujo profesionalmente, cosa que Laura apoyó incondicionalmente. Raúl, sin embargo, fue categórico: mientras viviera con ellos, estudiaría como los demás.
Conforme pasaba el tiempo surgieron agrios pleitos por el futuro del hijo, que seguía empeñado en seguir su carrera y su madre apoyando sus sueños.
Durante todo ese tiempo, Raúl permaneció inconmovible, incluso cuando Laura se fue a casa de su madre y amenazó con dejarlo definitivamente.
La historia es común a muchas otras familias: un hijo deseando seguir sus sueños, mientras que su padre, obstinadamente, quiere que busque el futuro que él considera correcto.
Solo un par de detalles: el hijo tenía 5 años y el pleito duró un día.
¿Qué tiene que ver esto con la realidad? Que, si seguiste la historia, probablemente te hiciste una idea equivocada de la situación, que te llevó a una conclusión realmente absurda.
Probablemente pensaste que Raúl estaba a punto de perder a su familia por terco y que debía dejar a su hijo buscar su camino. Que “todo ese tiempo” que estuvieron separados ponía en riesgo su familia solo por orgullo y terquedad.
Que su hijo tenía derecho a seguir sus propios sueños y no vivir la vida de su padre.
Es típico que te hagas esa idea hasta que te enteras de los últimos dos detallitos, que cambian por completo las cosas.
Ahora, ¿qué tiene que ver esto con la realidad? Que muchas veces distorsionamos la realidad con base a los hechos y nos contamos una historia que, en el mejor de los casos, no es verdad (en otras realmente armamos conspiraciones inverosímiles).
Así, el compañero de trabajo que no se detuvo a saludarte no es un “sangrón y creído”, sino que tenía diarrea e iba corriendo al baño y que no te invitaron a una reunión no porque te odien, sino porque estaban celebrando el compromiso de tu ex.
Eso de que cada quien ve lo que quiere ver es totalmente cierto: pintamos nuestra realidad de acuerdo a hechos que, a veces, no tienen nada que ver con lo que está pasando.
Así que si estás pensando que tu vecino te odia o que los compañeros del piso de abajo te tienen mala voluntad, tal vez no estás viendo las cosas como deberías.
Claro que puede ser cierto y tu vecino solo busca la manera de jorobarte o los del piso de abajo traman cómo molestarte, pero en la mayoría de los casos no es así.
Antes de poner la realidad tan mala, considera que puedes estar viendo lo que quieres, y no lo que es. Mejor actitud para empezar el siguiente año.
Después de un tiempo, su hijo decidió que dejaría la escuela para dedicarse al dibujo profesionalmente, cosa que Laura apoyó incondicionalmente. Raúl, sin embargo, fue categórico: mientras viviera con ellos, estudiaría como los demás.
Conforme pasaba el tiempo surgieron agrios pleitos por el futuro del hijo, que seguía empeñado en seguir su carrera y su madre apoyando sus sueños.
Durante todo ese tiempo, Raúl permaneció inconmovible, incluso cuando Laura se fue a casa de su madre y amenazó con dejarlo definitivamente.
La historia es común a muchas otras familias: un hijo deseando seguir sus sueños, mientras que su padre, obstinadamente, quiere que busque el futuro que él considera correcto.
Solo un par de detalles: el hijo tenía 5 años y el pleito duró un día.
¿Qué tiene que ver esto con la realidad? Que, si seguiste la historia, probablemente te hiciste una idea equivocada de la situación, que te llevó a una conclusión realmente absurda.
Probablemente pensaste que Raúl estaba a punto de perder a su familia por terco y que debía dejar a su hijo buscar su camino. Que “todo ese tiempo” que estuvieron separados ponía en riesgo su familia solo por orgullo y terquedad.
Que su hijo tenía derecho a seguir sus propios sueños y no vivir la vida de su padre.
Es típico que te hagas esa idea hasta que te enteras de los últimos dos detallitos, que cambian por completo las cosas.
Ahora, ¿qué tiene que ver esto con la realidad? Que muchas veces distorsionamos la realidad con base a los hechos y nos contamos una historia que, en el mejor de los casos, no es verdad (en otras realmente armamos conspiraciones inverosímiles).
Así, el compañero de trabajo que no se detuvo a saludarte no es un “sangrón y creído”, sino que tenía diarrea e iba corriendo al baño y que no te invitaron a una reunión no porque te odien, sino porque estaban celebrando el compromiso de tu ex.
Eso de que cada quien ve lo que quiere ver es totalmente cierto: pintamos nuestra realidad de acuerdo a hechos que, a veces, no tienen nada que ver con lo que está pasando.
Así que si estás pensando que tu vecino te odia o que los compañeros del piso de abajo te tienen mala voluntad, tal vez no estás viendo las cosas como deberías.
Claro que puede ser cierto y tu vecino solo busca la manera de jorobarte o los del piso de abajo traman cómo molestarte, pero en la mayoría de los casos no es así.
Antes de poner la realidad tan mala, considera que puedes estar viendo lo que quieres, y no lo que es. Mejor actitud para empezar el siguiente año.
lunes, 27 de junio de 2011
La visión distorsionada
Los vegetarianos dicen que comer carne es malo. Los fans del equipo X dicen que todos los demás equipos apestan. Los intelectuales dicen que los programas de televisión son muy tontos.
Cada tipo persona tiene una forma de pensar distinta de todos los demás. Y es esta variedad de opiniones la que hace que se puedan lograr grandes cosas, tanto buenas como malas.
El problema con estas distintas ideas preconcebidas o adquiridas es que tienen un efecto secundario cuando se unen con la terquedad humana: distorsionan tu visión de las cosas.
Un racista siempre verá a los de otras razas como personas inferiores y siempre pensará que la suya es la mejor. No importa si las personas que son objeto de su desprecio hagan cosas mucho mejores que ellos; la ideología es la misma.
Un fanático de un equipo de fútbol siempre verá a los demás como inferiores a su equipo, aunque le hayan ganado continuamente.
Aunque esto genera algunas situaciones chistosas, en la gran mayoría de los casos solo evita que veas las cosas como realmente son.
Muchas personas dicen que no son racistas, intolerantes ni nada de eso y, por lo tanto, estas cosas no aplican para ellos.
Sin embargo, hay pequeñas actitudes y decisiones que, sumadas, contribuyen a que tengas una imagen distorsionada de la realidad, especialmente cuando andas de malas.
Porque tu actitud puede nublar tu vista más que cualquier convicción o estereotipo. Alguien que está de malas verá todo mal, aunque existan cosas durante el día que merezcan la pena.
Un optimista siempre verá el lado positivo de las cosas, aunque parezca imposible verle el lado bueno a la situación que vive.
Cambiando tu actitud puedes quitar ese velo que te impide ver lo que tienes enfrente como realmente es y eso está totalmente bajo tu control.
Así que cambia tu actitud. La realidad no es tan mala como parece; solo hay que encontrarle el ángulo adecuado.
Busca oportunidades, aprende como ganar dinero en Internet
Cada tipo persona tiene una forma de pensar distinta de todos los demás. Y es esta variedad de opiniones la que hace que se puedan lograr grandes cosas, tanto buenas como malas.
El problema con estas distintas ideas preconcebidas o adquiridas es que tienen un efecto secundario cuando se unen con la terquedad humana: distorsionan tu visión de las cosas.
Un racista siempre verá a los de otras razas como personas inferiores y siempre pensará que la suya es la mejor. No importa si las personas que son objeto de su desprecio hagan cosas mucho mejores que ellos; la ideología es la misma.
Un fanático de un equipo de fútbol siempre verá a los demás como inferiores a su equipo, aunque le hayan ganado continuamente.
Aunque esto genera algunas situaciones chistosas, en la gran mayoría de los casos solo evita que veas las cosas como realmente son.
Muchas personas dicen que no son racistas, intolerantes ni nada de eso y, por lo tanto, estas cosas no aplican para ellos.
Sin embargo, hay pequeñas actitudes y decisiones que, sumadas, contribuyen a que tengas una imagen distorsionada de la realidad, especialmente cuando andas de malas.
Porque tu actitud puede nublar tu vista más que cualquier convicción o estereotipo. Alguien que está de malas verá todo mal, aunque existan cosas durante el día que merezcan la pena.
Un optimista siempre verá el lado positivo de las cosas, aunque parezca imposible verle el lado bueno a la situación que vive.
Cambiando tu actitud puedes quitar ese velo que te impide ver lo que tienes enfrente como realmente es y eso está totalmente bajo tu control.
Así que cambia tu actitud. La realidad no es tan mala como parece; solo hay que encontrarle el ángulo adecuado.
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viernes, 24 de junio de 2011
Caer en la negación
Una de las cosas que te detienen te hacen actuar sin pensar es la negación.
A veces las creencias o prejuicios de la gente hace que sea simplemente imposible que consideren cosas que los demás hacen.
Hay personas que, por ejemplo, no creen que se pueda hacer negocios con energías alternativas, con FOREX o que se pueda ganar dinero en Internet.
También hay quienes se niegan a dejar de creer en cosas que se han demostrado como falsas o que tienen otro significado.
Es entonces cuando la negación entra en funciones para protegerte de las decepciones.
Imagina que poner todo tu dinero en un negocio que te promete grandes ganancias. A pesar del consejo de muchas personas, que te recomendaron que no le entraras, tú te avientas.
Después empiezan las señales de que las cosas van a salir mal, tal como muchos te lo dijeron.
En éste punto muchas personas prefieren simplemente cerrar los ojos y decir “NO” a cualquiera que quiera decir que estaban equivocados.
Porque, en el caso del negocio, no solo perderás dinero: también tendrás que afrontar los “te lo dije” de todos los que te advirtieron y esto es, a veces, todavía peor.
Tal como algunos padres niegan que sus hijos se droguen o que una personas diga que su pareja jamás le será infiel, también tú entras en la negación con muchas cosas.
A veces son cosas de dinero, a veces del trabajo, a veces del amor. La realidad es que no importa; lo que importa es que sepas que puedes caer en la negación y evitarla.
Negar la realidad no la hace distinta y, lo que es peor, te pone en camino del estancamiento y el fracaso.
La realidad a veces puede ser fea, pero hay que aprender a aceptarla. A fin de cuentas, es parte de la vida.
A veces las creencias o prejuicios de la gente hace que sea simplemente imposible que consideren cosas que los demás hacen.
Hay personas que, por ejemplo, no creen que se pueda hacer negocios con energías alternativas, con FOREX o que se pueda ganar dinero en Internet.
También hay quienes se niegan a dejar de creer en cosas que se han demostrado como falsas o que tienen otro significado.
Es entonces cuando la negación entra en funciones para protegerte de las decepciones.
Imagina que poner todo tu dinero en un negocio que te promete grandes ganancias. A pesar del consejo de muchas personas, que te recomendaron que no le entraras, tú te avientas.
Después empiezan las señales de que las cosas van a salir mal, tal como muchos te lo dijeron.
En éste punto muchas personas prefieren simplemente cerrar los ojos y decir “NO” a cualquiera que quiera decir que estaban equivocados.
Porque, en el caso del negocio, no solo perderás dinero: también tendrás que afrontar los “te lo dije” de todos los que te advirtieron y esto es, a veces, todavía peor.
Tal como algunos padres niegan que sus hijos se droguen o que una personas diga que su pareja jamás le será infiel, también tú entras en la negación con muchas cosas.
A veces son cosas de dinero, a veces del trabajo, a veces del amor. La realidad es que no importa; lo que importa es que sepas que puedes caer en la negación y evitarla.
Negar la realidad no la hace distinta y, lo que es peor, te pone en camino del estancamiento y el fracaso.
La realidad a veces puede ser fea, pero hay que aprender a aceptarla. A fin de cuentas, es parte de la vida.
miércoles, 25 de mayo de 2011
¿Cuál es tu realidad?
Cuando andamos alucinando mucho, mucha gente nos dice que seamos “realistas”. Si alguien no quiere resignarse a algo se le dice que “acepte la realidad”.
Cuando votamos por algún político queremos realidades, no promesas.
En fin, la realidad es, aparentemente, en donde todos debemos estar. Y sin embargo, la realidad depende de cada persona.
Así es, lo que para ti es real, para otros no lo es y todo depende, como siempre, de lo que estás pensando.
Un niño teme que un monstruo salga del armario. No te explicas cómo, aunque ya le mostraste que el armario está vacío, todavía insiste en que, cuando apagues la luz, eso estará ahí.
Tal vez para ti resulte algo tonto, pero para el niño es real. ¿Mal ejemplo? Veamos uno más pegado a la realidad.
Todos hemos conocido un hombre o mujer que está con una pareja abusiva. Lo trata mal, lo engaña, le roba dinero y lo aleja de su familia y amigos. Sin embargo, cuando alguien trata de hablar con él, termina hasta echándote la culpa.
Y te preguntas si es tonto o no quiere “abrir los ojos”, pero en su mente la cosa es real. Ella es buena y cualquier cosa que le diga será suficiente para convencerlo, aunque en otras circunstancias fuera totalmente increíble.
Lo bueno es que puedes afectar tu realidad también para bien. Si puedes hacer que tu realidad sea que una chica no estaba haciendo nada cuando la ves saliendo de un motel con otro tipo tomada de la mano y besándolo, entonces puedes hacer que tu realidad sea lo que quieras.
¿Cuál es tu realidad? ¿No puedes lograr nada? ¿Todo es muy difícil? ¿A todos los demás les va muy bien menos a ti?
Tal vez necesitas un cambio de realidad. Claro que hay cosas que no puedes cambiar, pero sí puedes cambiar la manera en que las percibes, y para eso solo tienes que cambiar tu modo de pensar.
Afortunadamente, tú controlas eso. ¿No?
Busca oportunidades, aprende como ganar dinero en Internet y empieza una nueva realidad para ti y los tuyos.
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En fin, la realidad es, aparentemente, en donde todos debemos estar. Y sin embargo, la realidad depende de cada persona.
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Un niño teme que un monstruo salga del armario. No te explicas cómo, aunque ya le mostraste que el armario está vacío, todavía insiste en que, cuando apagues la luz, eso estará ahí.
Tal vez para ti resulte algo tonto, pero para el niño es real. ¿Mal ejemplo? Veamos uno más pegado a la realidad.
Todos hemos conocido un hombre o mujer que está con una pareja abusiva. Lo trata mal, lo engaña, le roba dinero y lo aleja de su familia y amigos. Sin embargo, cuando alguien trata de hablar con él, termina hasta echándote la culpa.
Y te preguntas si es tonto o no quiere “abrir los ojos”, pero en su mente la cosa es real. Ella es buena y cualquier cosa que le diga será suficiente para convencerlo, aunque en otras circunstancias fuera totalmente increíble.
¿Cuál es tu realidad?
Lo bueno es que puedes afectar tu realidad también para bien. Si puedes hacer que tu realidad sea que una chica no estaba haciendo nada cuando la ves saliendo de un motel con otro tipo tomada de la mano y besándolo, entonces puedes hacer que tu realidad sea lo que quieras.
¿Cuál es tu realidad? ¿No puedes lograr nada? ¿Todo es muy difícil? ¿A todos los demás les va muy bien menos a ti?
Tal vez necesitas un cambio de realidad. Claro que hay cosas que no puedes cambiar, pero sí puedes cambiar la manera en que las percibes, y para eso solo tienes que cambiar tu modo de pensar.
Afortunadamente, tú controlas eso. ¿No?
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martes, 27 de julio de 2010
Despertar Del Sueño A La Realidad
¡Qué bonito es soñar! Pero sueños buenos, cuando tú apareces como súper héroe, tienes mucho dinero, conquistas a todo mundo, eres estrella en los deportes, tu abdomen parece lavadero y puedes tomar sin emborracharte.
El reino del sueño le da la oportunidad al subconsciente para que se “de una vuelta” y pueda darnos una idea de lo bueno que sería todo si tuviéramos ______ (escribe ahí lo que te haga falta).
Tal vez por eso despertar a la realidad no sea una experiencia muy placentera, especialmente cuando sueñas con todo aquello que quieres. Salir del mundo ideal para entrar a las deudas, a no ganar suficiente dinero o a tener que batallar para que te hagan caso puede requerir más energía que hacer 100 abdominales.
Sin embargo, a veces la realidad no es tan mala, especialmente cuando tienes pesadillas. ¿No es un gran alivio despertar y ver que no te están correteando los lobos, que no está Jason (el de Viernes 13) debajo de la cama y que no engordaste 20 kilos antes de una fiesta?
A veces la realidad, por fea que sea, es una bendición cuando nuestro subconsciente quiere jugarnos una broma pesada o, tal vez, hacernos ver que las cosas no están tan mal como parecen.
Como de costumbre, es nuestra actitud la que dirá la última palabra. El cambio del sueño a la realidad puede ser cansado o una bendición, pero siempre será lo mismo: abrir los ojos para continuar nuestro camino (el de a de veras) por la vida.
El reino del sueño le da la oportunidad al subconsciente para que se “de una vuelta” y pueda darnos una idea de lo bueno que sería todo si tuviéramos ______ (escribe ahí lo que te haga falta).
Tal vez por eso despertar a la realidad no sea una experiencia muy placentera, especialmente cuando sueñas con todo aquello que quieres. Salir del mundo ideal para entrar a las deudas, a no ganar suficiente dinero o a tener que batallar para que te hagan caso puede requerir más energía que hacer 100 abdominales.
Sin embargo, a veces la realidad no es tan mala, especialmente cuando tienes pesadillas. ¿No es un gran alivio despertar y ver que no te están correteando los lobos, que no está Jason (el de Viernes 13) debajo de la cama y que no engordaste 20 kilos antes de una fiesta?
A veces la realidad, por fea que sea, es una bendición cuando nuestro subconsciente quiere jugarnos una broma pesada o, tal vez, hacernos ver que las cosas no están tan mal como parecen.
Como de costumbre, es nuestra actitud la que dirá la última palabra. El cambio del sueño a la realidad puede ser cansado o una bendición, pero siempre será lo mismo: abrir los ojos para continuar nuestro camino (el de a de veras) por la vida.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
¿En Que Realidad Vives?
Desde hace tiempo he comentado que ganar dinero, tener un negocio y llegar a ser libre es cuestión de actitud. Tu actitud es lo que va a hacer la diferencia entre seguir en donde estás y llegar a otro lugar. Algunas personas piensan que esto no es así. Yo lo sostengo simplemente porque me gusta la historia.
Aunque no soy un erudito, he visto que, históricamente, la actitud es lo que ha hecho la diferencia, porque tu actitud es lo que modela la realidad en la que vives y es esta realidad la que te hace entrar en acción.
Hace algunos cientos de años, todo mundo sabía que la tierra era plana. Todo mundo sabía que, al final del océano, había un abismo sin fondo, así que nadie se atrevía a navegar más allá. En cuanto algunos creyeron que esto no era cierto, el mundo fue descubierto.
Hace poco más de 100 años todo mundo sabía que el hombre no podía volar. Hace algunas décadas todo mundo sabía que no se podía viajar al espacio. Puedo seguir durante horas, poniendo mil ejemplos de cómo lo que todos sabían les impedía entrar en acción. Ejemplos de inventos, negocios, exploración, medicina y mil cosas más.
Lo que haces o dejas de hacer se define por lo que crees. Si tu actitud es pasiva y sólo vas a seguir a los demás, es probable que ahora ya sepas lo que no puedes hacer. Sin embargo, seguramente en algunos años verás que lo que sabías hoy no era enteramente cierto y que los demás descubrieron el mundo mientras te aferrabas a tu realidad.
Si quieres cambiar algo, primero hay que cambiar la realidad en la que vives. No es difícil, una vez que aprendes que el obstáculo más grande entre tus sueños y tu realidad es también el más difícil: TÚ.
Aunque no soy un erudito, he visto que, históricamente, la actitud es lo que ha hecho la diferencia, porque tu actitud es lo que modela la realidad en la que vives y es esta realidad la que te hace entrar en acción.
Hace algunos cientos de años, todo mundo sabía que la tierra era plana. Todo mundo sabía que, al final del océano, había un abismo sin fondo, así que nadie se atrevía a navegar más allá. En cuanto algunos creyeron que esto no era cierto, el mundo fue descubierto.
Hace poco más de 100 años todo mundo sabía que el hombre no podía volar. Hace algunas décadas todo mundo sabía que no se podía viajar al espacio. Puedo seguir durante horas, poniendo mil ejemplos de cómo lo que todos sabían les impedía entrar en acción. Ejemplos de inventos, negocios, exploración, medicina y mil cosas más.
Lo que haces o dejas de hacer se define por lo que crees. Si tu actitud es pasiva y sólo vas a seguir a los demás, es probable que ahora ya sepas lo que no puedes hacer. Sin embargo, seguramente en algunos años verás que lo que sabías hoy no era enteramente cierto y que los demás descubrieron el mundo mientras te aferrabas a tu realidad.
Si quieres cambiar algo, primero hay que cambiar la realidad en la que vives. No es difícil, una vez que aprendes que el obstáculo más grande entre tus sueños y tu realidad es también el más difícil: TÚ.
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