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lunes, 10 de agosto de 2009

Con un poco de Voluntad...

"Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor,
la electricidad y la energía atómica: la voluntad."
Albert Einstein

Aunque no falta quien lo dude, la voluntad del ser humano es algo que parece invencible. Aunque no tan seguido como quisiera, veo grandes logros de personas que se levantan y logran el éxito ante la adversidad, los peligros o la competencia.

Las historias de personas con voluntades “de acero” abundan en la literatura y el cine, y son utilizadas como una inspiración para los demás. Aunque no dejan de ser grandes logros y merecen muchas cosas, en esta ocasión quiero comentar acerca de las voluntades menos escandalosas, pero no por eso menos fuertes.

Con esto estoy hablando de los millones de seres humanos que todos los días, llueva, truene o relampaguee, salen a trabajar. No importa que tanta flojera tengan o que tan dura esté la cruda de la borrachera anterior, ahí van, aunque sea arrastrando los pies.

Muchos no quieren ir. Muchos preferirían quedarse en su casa o hacer otra cosa, pero ahí están al pie del cañón. No van a estar en primera plana en los periódicos, ni aparecerán en las noticias de la tarde. Los trovadores no compondrán canciones de sus hazañas y no se harán películas basadas en su vida. Muchos de ellos ni siquiera contarán con el más mínimo reconocimiento por parte de las demás personas que dependen de ellos. Y aún así, ahí están.

Puede que lo hagan por dinero, por obligación o por cualquier otra cosa, pero el chiste es que lo hacen. Ahora, ¿Que pasaría si hicieras solo un poco más? Si tomaras 10 minutos más de tu tiempo para leer unas cuantas páginas de un libro, leerías varios libros al año. Si apagaras la TV unos cuantos minutos para investigar algo, tendrías mucho más conocimiento.

Hacer un cambio en tu vida es algo relativamente simple y que puedes llevar a cabo sin grandes esfuerzos ni reporteros preguntando tu historia. Si hay gente que tiene la voluntad suficiente para subir el Everest, ¿porqué no puedes empezar a tener la voluntad de aprender más, o leer más o hacer algo mejor con tu vida?

Esto son los pequeños cambios de todos los días que hacen la gran diferencia en las vidas de los demás. No necesitas tener la voluntad de hierro; solo la voluntad de ser mejor cada día.


sábado, 9 de mayo de 2009

La Voluntad Lo Es Todo

Cuando inicias un negocio, siempre lo haces pensando que vas a ganar. Ese optimismo es lo que hace que hagamos un montón de cosas, desde las útiles que generan progreso hasta las peores tonterías. Sin embargo, el optimismo es tan efímero como el sabor de un helado de café con chocolate; desaparece cuando pruebas otra cosa.

Hacer un negocio o tratar de ganar dinero de otra forma siempre te dará varias sensaciones, algunas buenas y otras no tanto; ¿quién disfruta la frustración? Sin embargo, las cosas negativas son las que pueden acabar con cualquier negocio o actividad, incluso antes de que empiece.

No es cuestión de entrenamiento; la voluntad lo es todo

Muchos de los fracasos que existen en los negocios están justificados en la falta de conocimiento, la falta de dinero o la falta de cualquier otra cosa. Aunque no puedes decir que no son factores importantes, hay uno que es más importante todavía y es la voluntad. En todos las historias de personas exitosas que empezaron desde abajo, no es cuestión de entrenamiento; es cuestión de voluntad. No hay uno solo que diga que fue por su entrenamiento o suerte.

Cuando las cosas se ponen feas, hay que sacar la voluntad de acero, no es entrenamiento o el dinero. Claro que tener los recursos siempre será mejor, pero si tu voluntad es más fuerte que tus contrariedades, encontrarás la manera.

Cualquier entrenador deportivo te puede decir que, si un deportista no tiene la voluntad de ganar, no importa que tan bueno sea; la batalla está perdida desde antes de empezar. Muchos se lo achacan al karma o a los designios de su Dios, pero la realidad es que es algo más humano que nada.

Cuando te emocionas por algo, tu cuerpo reacciona. Te podría echar un choro mareador de cómo las distintas hormonas te afectan pero no es el punto; el punto es que tu cuerpo funciona de otra manera. La emoción te hace pensar más rápido, imaginar más cosas y pone tu cuerpo en actividad.

El enojo es más útil que la desesperación

Mi papá (qepd) solía enojarse con los problemas. En una ocasión me comentó que, cuando tenía un problema, se enojaba con el hasta que lo resolvía. Y tuvo éxito la mayoría de las veces. Como dijo el Arnold en Terminator 3: “El enojo es más útil que la desesperación”. Claro que enojarse con las cosas te genera mucho estrés. Tal vez eso ayudo a que mi papá hiciera el último viaje unos años antes. Hay muchas formas de enfrentar los problemas, sobre todo cuando los ves como retos y no como calamidades.

Aún así, prepárate para los problemas con unas simples ideas:

Haz un plan. Da flojera, pero tiene un valor incalculable. Cuando tienes broncas y ya sabes que hacer, solo falta hacerlo. Cuando no tienes nada, reaccionar cuesta, en tiempo, dinero y estrés.

Piensa con objetividad. Muchas veces vemos las cosas de manera visceral, en vez de pensarlas. Cuando pasan muchas cosas feas, hay quien tiende a decir “ya valió sorbete” y manda todo por un tubo. Deja los pensamientos negativos y ve las cosas desde una perspectiva objetiva. Verás que tal vez las cosas no están tan mal y, si lo están, podrás desarrollar una estrategia para enfrentarlas.

No te abrumes. Mucha gente ve las cosas en conjunto y se apabulla con lo que hay que hacer. Ve las cosas una por una y en pequeñas secciones. Un problema grande, muchas veces, se compone de varios problemas pequeños, con los que puedes lidiar.

No es cuestión de entrenamiento, dinero o suerte. Hacer negocios y buscar tu independencia es cuestión de voluntad. ¿Qué tal está la tuya?