En cualquier discurso de motivación o de negocios, escucharás que alcanzar la meta es como llegar a la cima de una montaña.
La comparación se usa para darle un poco de sentido a algo que tal vez no se vea tan emocionante o romántico como subir una montaña.
El subir una montaña sugiere un obstáculo y, mientras más alto esté, mayor es la distancia y la dificultad. Claro que también la meta hace la diferencia.
Nadie te aplaudirá por subir un cerro durante dos horas, pero puedes llevarte una gran ovación y hasta salir en las revistas si llegas a la cima del Everest, aunque te tome una semana solo el llegar ahí.
Mientras más lejos esté la meta, normalmente hay más recompensas; no solo dinero, sino mayores oportunidades.
Es normal que elijas metas más “alcanzables” para ir acabando cosas, pero no hay que olvidar que la cima cuesta trabajo y que es mejor hacer ese trabajo desde ahora.
No sé cuál sea la “montaña” que quieras subir. Tal vez sea la de tener una carrera, tener un negocio, ganar más dinero, llegar hasta arriba en el trabajo o aprender a tocar el piano. Lo que sí sé es que tal vez has postergado todo porque se ve muy lejos.
Hoy puede ser un buen día para empezar, aún cuando solo sea con el plan para llegar ahí. El tiempo no se detiene y créeme: la recompensa bien vale la pena.
Para ganar dinero es necesario tener más que herencias, loterías o suerte. Con la actitud correcta, puedes lograr grandes cosas, materiales y de otro tipo.
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domingo, 4 de abril de 2010
jueves, 25 de febrero de 2010
Seguir Adelante...
Todos en alguna ocasión hemos estado fatigados. Y no me refiero al cansancio normal después de una jornada de trabajo, ejercicio o lo que sea; me refiero a la fatiga que te tiene al borde del colapso y que el cuerpo dice que no dará un paso más, aunque te prendan fuego.
Aunque esta fatiga es muchas veces física, también está la fatiga mental, que es todavía peor. ¿Cuántas veces han despertado y prácticamente te has arrastrado al trabajo, aún cuando dormiste 8 horas la noche anterior? ¿Cuántas veces sientes hasta un dolor físico cuando recuerdas todo lo que te espera en la empresa donde trabajas? Y sin embargo, ahí vas arrastrando los pies porque necesitas dinero.
La determinación de seguir adelante a pesar de la fatiga es, muchas veces, lo que hará la diferencia entre el éxito y el fracaso y es, como en muchas otras cosas, cuestión de actitud. En un partido de fútbol, un equipo totalmente fatigado puede volver a la vida si cae el gol del empate. Si te estás durmiendo en una fiesta, rápidamente agarras ánimo si llega “esa persona”.
Si lo que quieres hacer te motiva lo suficiente para seguir adelante, la famosa fatiga se vuelve algo fácil de llevar. ¿Tienes algo que te motive a seguir adelante? Si no, más vale que lo encuentres, ya que es lo que te servirá de empuje de aquí en adelante.
Ya sea ganar más dinero, tener un negocio, estudiar otra carrera o hablar japonés, todos tenemos una meta que quisiéramos alcanzar. Hazla tu motivación y sigue adelante… aunque sea arrastrando los pies.
Aunque esta fatiga es muchas veces física, también está la fatiga mental, que es todavía peor. ¿Cuántas veces han despertado y prácticamente te has arrastrado al trabajo, aún cuando dormiste 8 horas la noche anterior? ¿Cuántas veces sientes hasta un dolor físico cuando recuerdas todo lo que te espera en la empresa donde trabajas? Y sin embargo, ahí vas arrastrando los pies porque necesitas dinero.
La determinación de seguir adelante a pesar de la fatiga es, muchas veces, lo que hará la diferencia entre el éxito y el fracaso y es, como en muchas otras cosas, cuestión de actitud. En un partido de fútbol, un equipo totalmente fatigado puede volver a la vida si cae el gol del empate. Si te estás durmiendo en una fiesta, rápidamente agarras ánimo si llega “esa persona”.
Si lo que quieres hacer te motiva lo suficiente para seguir adelante, la famosa fatiga se vuelve algo fácil de llevar. ¿Tienes algo que te motive a seguir adelante? Si no, más vale que lo encuentres, ya que es lo que te servirá de empuje de aquí en adelante.
Ya sea ganar más dinero, tener un negocio, estudiar otra carrera o hablar japonés, todos tenemos una meta que quisiéramos alcanzar. Hazla tu motivación y sigue adelante… aunque sea arrastrando los pies.
jueves, 24 de septiembre de 2009
No Pierdas De Vista Tu Objetivo
"El que adelante no mira, atrás se queda"
refrán
refrán
¿Cuantas veces has perdido de vista tu meta? Ya sea ponerte a dieta, ganar más dinero, subir tu sueldo o cualquier cosa que te de la gana, es común, especialmente cuando es una meta a mediano o largo plazo, confundas hacia donde vas y porqué.
Tal vez algo te distrajo en el camino o te concentraste tanto en una tarea que olvidaste todas las demás. Pasa más de lo que te imaginas. El problema con esto es que puedes perder la motivación que te llevó a iniciar en primer lugar y, lo que es peor, no ver tu progreso o la falta de él.
Recuerdo una historia graciosa pero que aplica:
Varios niños jugaban en una vía del tren. A uno de ellos se le ocurrió poner un palo a varios metros y retó a todos para ver quién podía ir caminando sobre uno de los rieles sin caerse y agarrar el palo. Aunque se veía muy fácil de entrada, resultó más difícil de lo que aparentaba.
Conforme iban pasando, todos iban cayendo. Algunos avanzaban más que otros, pero por más que se concentraban en poner bien los pies y mantener el equilibrio, parecía que nadie podría lograr llegar hasta el palo.
Hasta que le tocó al último, un chico bastante gordo y del que se esperaba que cayera a los primeros dos pasos. Sin embargo, el niño avanzó y avanzó. En varias ocasiones estuvo a punto de caerse, pero se mantuvo firme. Al fin, llegó hasta el palo y ganó el reto.
“¡Como lo hiciste!” parecía ser la pregunta general, a lo que el niño no quería contestar. Al contarle la anécdota a su padre, éste le preguntó como lo había logrado. “Es que... solo podía ver hacia adelante... la verdad es que no podía verme los pies...”.
El centrar toda tu atención en una sola cosa puede hacerte dominarla, pero exagerar puede hacerte perder la vista en tu meta y en las tareas que siguen. ¿Cuantas veces te has quedado en el mismo lugar, haciendo lo mismo? Quedarse "estancado" es algo común en cualquier proyecto.
Aunque hay algunas cosas que pueden tenerte ahí y dependen de casa situación, muchas personas se quedan atoradas en la mecánica, en vez de buscar como acercarse al objetivo. Es importante que veas tus pies para ver como caminas, pero no olvides que tienes una meta y hay que ver si estás avanzando.
Si no lo haces así, puedes quedarte como el perro persiguiéndose la cola: camina mucho y se cansa pero siempre sigue en el mismo lugar.
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