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miércoles, 28 de septiembre de 2011

¿Haces negocios o apuesta?

En condiciones normales, un negocio te da a ganar más dinero que un trabajo similar. De hecho, puedes tener mucho mejores ingresos y condiciones de vida y trabajo.

El problema es que el negocio, al igual que cualquier trabajo, necesita de trabajo, capacitación, actualización, visión y perseverancia.

Y es aquí donde mucha gente prefiere brincarse todas estas cosas y dejarlo con un poco de capacitación.

De esto se agarran muchos vivales para hacer fraudes, pirámides y diversos esquemas para quedarse con el dinero de los demás.

Cuando entre a la onda de ganar dinero en Internet caí, como muchos otros, en la promesa de dinero rápido y de independencia.

Lo peor del asunto es que debí  haberlo sabido mejor… a fin de cuentas estuve trabajando como administrativo muchos años y debí haber sabido algo de negocios.

Pero bueno, cometí el error de muchos: el negocio de casino.

Y no me refiero a “casinos” como tales, sino a la apuesta que a veces hacemos por esquemas extraños o complejos que prometen grandes rendimientos.

Con el tiempo he visto que algunos funcionan pero es parecido al casino: la gran mayoría pierde y solo algunas veces un afortunado sale ganando.

El asunto es que todos pensamos que seremos esa persona afortunada.

Muchos te podrán decir que esa esperanza nomás no deja muchas posibilidades… pero bueno es parte de la naturaleza humana.

Y lo chistoso es que muchos no jugamos a la lotería ni vamos a los casinos porque “no nos gusta perder dinero en esas cosas”.

Consideramos que hay mejores cosas que hacer que perder dinero en posibilidades imposibles. Ajá… pero nadie le duda en meter mucho dinero en un esquema que te regresa un 20% de rendimiento al mes, cuando la tasa de rendimiento de cualquier banco muy apenas llega al 10% al año.

En fin… ¿buscas un negocio o quieres apostar?

Los negocios requerirán (siempre) de tu trabajo y habrá riesgos. Tardará algún tiempo y dar frutos pero seguramente te dará rendimientos e independencia.

La otra es apostar. No hay que trabajar, es rápido y los rendimientos son enormes, pero las posibilidades son escasas; más o menos como jugar a la lotería.

No te preocupes, hay muchos esquemas que te llevarán a la ruina mientras te ofrecen la riqueza y funcionarán para solo unos cuantos afortunados.

Mejor ponte a trabajar en algo que te guste, monta un negocio o juega a la lotería. Tus probabilidades son mejores.

jueves, 30 de junio de 2011

"Si yo fuera..."

La vida está llena de problemas, retos y cosas raras. Conforme más tiempo paso en éste mundo, me doy cuenta de que nunca dejará de sorprenderme… especialmente cuando pasa algo que no quiero.

Y una de las típicas frases que se escuchan es “si yo fuera…”.

“Si yo fuera rico…”, “Si yo fuera más joven…”, “Si yo fuera más inteligente…”. Aparentemente el “si yo fuera…” soluciona todo.

El problema es que hay muchas personas que son más ricas, son más inteligentes o jóvenes y aún así no logran lo que quieren.

Porque “si yo fuera” no solo es una expresión de esperanza; es también una expresión de derrota. Básicamente dice que no puedes solucionar tu problema con lo que tienes ahora.

Y es lo que la mayoría de las personas hace: dejar las cosas como están hasta que sean ricas, jóvenes o inteligentes.

Hay que recordar que evolucionamos de un ser primitivo hasta lo que somos ahora.

Esos primeros seres humanos tuvieron que arreglárselas con muchos menos recursos que nosotros y, aparentemente, tenían problemas más fuertes.

Claro que podrías imaginar qué pasaría si tuvieras más dinero o juventud pero es solo un momento. Una vez que pienses en lo bonito que todo sería, hay que entrar en acción.

Nadar contra la corriente no es fácil pero también es lo que te puede hacer avanzar. Esperar a que todas las condiciones estén perfectas es negar la realidad.

Así que si estás esperando que te llegue dinero, inteligencia, contactos o algo más para ponerte a hacer las cosas, temo decirte que esperarás durante mucho tiempo.

Lo mejor es tomar lo que tienes a la mano y utilizarlo lo mejor posible. Tal vez te tome más trabajo, tal vez las cosas no queden tan bien como podrían pero saldrás adelante.

Probablemente ya lo has hecho antes y seguramente lo harás después. Solo es cuestión de cambiar tu actitud.

Busca oportunidades, aprende a ganar dinero en Internet

martes, 22 de febrero de 2011

No Esperes Empezar Con Éxito

Hay personas que nunca bailan. Si les preguntas porqué, simplemente te dirán “no sé bailar”. Yo tal vez debería ser una de ellas. Cuando salgo a bailar realmente logro la increíble hazaña de tener dos pies izquierdos.

No me gusta ver videos de fiestas o reuniones porque sé que lo que hago pasar como “baile” es en realidad una serie de contorsiones sin ritmo. Con el tiempo he mejorado un poco, gracias a pacientes parejas que no salieron huyendo al minuto de estar en la pista conmigo.

A pesar de esto, no quiero perderme una fiesta sin salir a bailar. Sé que no lo hago bien y que probablemente pise a la que se atreva a acompañarme pero, ¿qué es una fiesta sin baile?

Hay personas que toman clases de baile antes de siquiera tratar de hacerlo. Estas personas pueden estar durante años mejorando pero no bailan porque “todavía no son los mejores”.

Supongo que es un deseo natural en los humanos el aventarnos a hacer algo sabiendo de antemano que lo haremos bien. No solo eso; quisiéramos brillar y escuchar elogios al hacerlo.

El éxito no es algo que pueda simplemente salir de la nada; requiere que lo hagamos aparecer, a veces incluso cuando se ve imposible. Ser mejor que los demás implica que alguien no será tan bueno como tú.

Si quieres que el éxito siempre te acompañe, te tengo una mala noticia: el éxito es bastante elusivo y requiere de mucho para nunca despegarse de ti. Incluso cuando le des todo, algunas veces decidirá irse con alguien más.

Sin embargo, cuando te avientas a hacer algo esperando lo mejor y perseveras en ello, a veces el éxito te sigue aunque no lo busques. Hay quienes no ha podido ya quitárselo en encima.

Así que en todas las fiestas, a pesar de mi poca habilidad, recuerdo la cita de Mark Twain:

“Trabaja como si no necesitaras el dinero. Ama como si nunca fueran a herirte. Baila como si nadie estuviera mirando.”


domingo, 19 de septiembre de 2010

El Cambio A Medio Camino

Una de las cualidades del éxito es la perseverancia. Quién trabaja en dominar un tema y no deja de intentar, eventualmente logra el triunfo.

Sin embargo, la capacidad de cambiar de carrera, trabajo o profesión no siempre es una desventaja. Es común pensar que quién va saltando de un lugar a otro nunca llega a nada, pero no tiene nada de malo cuando se hace por una buena razón.

Tal vez no sea bueno para ti ni para tu familia que permanezcas en la misma compañía o carrera. Sí, quedarte ahí es perseverar y puedes llegar lejos, pero de nada sirve llegar muy lejos si estás en un lugar que no te satisface.

¿Has pensado que, tal vez, tu falta de éxito se debe a que simplemente no te gusta el lugar en donde estás?

Las decisiones que tomas en la vida rara vez son definitivas. Siempre tienes la oportunidad de cambiar hacia algo mejor o más satisfactorio.

Solo tienes una vida y pasa realmente rápido. Tal vez terminar esa carrera o seguir en ese trabajo signifique que estás perseverando, pero no que es bueno para ti.

Cambiar a medio camino puede sonar a una persona irresponsable, inconstante y que no tiene bien definido lo que quiere en la vida.

Sin embargo, también puede resultar que esa persona descubrió algo nuevo, algo que le llamó la atención y en donde podía irle mejor que en donde está ahora. Algo así como lo que me pasó a mí cuando descubrí cómo ganar por Internet.

Algunos dicen que no perseveré en mi carrera y probablemente me pongan de mal ejemplo, pero creo firmemente en que fue una de las mejores decisiones que he tomado. Sin embargo ese es mi caso.

Tal vez tú estés mejor donde estas. Tal vez necesites un cambio, aunque signifique dejar algunas cosas a medio terminar. Solo tú podrás decidir.

sábado, 26 de junio de 2010

Perserverar... Aunque No Quieras

Una de las principales causas del fracaso en muchas cosas es la falta de perseverancia. Cuando alguien inicia una nueva actividad, ya sea tener un negocio, tocar un instrumento o hacer ejercicio, siempre hay gran deseo, muchas ganas y grandes expectativas.

Los primeros días todo es gran actividad, mucha motivación y lo que parecen grandes avances. Todo mundo sabe el sacrificio que hay que hacer para lograr el objetivo y solo se habla de lo que falta y como se va a hacer.

Sin embargo, conforme pasa el tiempo, empiezan a aparecer otras cosas más importantes. Como que las prioridades cambian y empiezas a incluir la palabra “mañana” con todos los pendientes que tienes.

Cuando se empieza las frases son algo así:
  • “Tengo que hacer esto”
  • “Voy a conseguir esto otro”
  • “Hay que terminar tal cosa”

Con el tiempo se incluyen las palabras “mañana” y “luego”.
  • “Mañana hago esto”
  • “Luego consigo esto otro”
  • “Mañana o luego termino tal cosa”

Peor aún, después le incluimos las palabras “tal vez” y “si tengo tiempo”.

Perseverar no solo es una palabra de motivación: es un trabajo y puede ser pesado. Levantarte del sofá y hacer las cosas cuando todo tu cuerpo te pide seguir descansando es difícil, pero es lo que hace la diferencia.

Así que, si quieres realmente salir de donde estás, hay que perseverar. No es más difícil que hacer 10 sentadillas o correr cien metros más. Puede ser pesado, pero es lo que te dará la ventaja sobre los demás.

La mayoría se queda sentado, así que no tendrás mucha competencia una vez que decidas sacudir los pies y seguir adelante.

jueves, 30 de julio de 2009

De Vacaciones En La Playa De La Adversidad

"Puede ser un héroe lo mismo el que triunfa que el que sucumbe;
pero jamás el que abandona el combate."
Leído por ahí
"La flor que crece en la adversidad
es la más rara y hermosa de todas"
El Emperador, "Mulan"

¿Conoces la historia de los niños héroes de Chapultepec? Éstos eran 6 chavos que estudiaban en el colegio militar y que le entraron a los golpes con el ejército norteamericano, que al final tomó el castillo. Aunque hay varias versiones, algunas desacreditando la actuación de los estudiantes, hay algo que no se puede negar en ningún momento: los estudiantes se atrincheraron y aguantaron como los hombres antes de caer.

Los conocemos aquí en México como Los Niños Héroes; tienen un monumento y, durante un tiempo, tuvieron un billete de alta denominación. Han salido en timbres postales, billetes de lotería y mil cosas más. Y sin embargo, perdieron. No quiero quitarles mérito; hay que ser bastante hombrecito para entrarle a los golpes aún cuando la batalla se ve perdida, pero el asunto es que el castillo cayó. Su intervención, aunque inspiradora y heroica, no sirvió de mucho.

Sin embargo, lleva al punto de esta entrada: solo los que perseveran, aún cuando tengan todo en contra, pueden lograr grandes cosas. Lo bueno es que para hacer negocios no estamos hablando de jugarse la vida, pero no deja de ser algo que debes tomar en cuenta.

Poco son los que aprenden algo con el éxito. Son los errores los que te enseñan, pero, más que nada, son los errores los que te hacen fuerte o terminan acabando contigo. Mi papá, campeón nadador en su tiempo, me dio un consejo para mejorar mi técnica: nada contra la corriente. Así que, cuando íbamos a un río, yo nadaba contra la corriente como me había dicho mi papá. No le vi mucho chiste, solo que era más cansado y eso fortalecía mis músculos. Fue hasta que estábamos nadando en la playa que vi que yo no nadaba igual que los demás y no solo hablando de fuerza; yo tenía maña.

Nadar contra la corriente no solo fortaleció mi cuerpo; me hizo más adaptable. Tal vez haya sido la forma de mover los brazos y como acomodaba el cuerpo, el chiste es que podía avanzar más rápido y sin tanto esfuerzo. Eso me dio una ventaja sobre nadadores “de alberca”, más rápidos y experimentados que yo. He andado en ríos caudalosos y en mares picados, pero nunca he estado ni siquiera cerca de ahogarme y no es porque sea mágico; simplemente me entrené en la adversidad. Lo que se acostumbran a la alberca, donde no hay corriente, olas y el agua está limpia, se ven en serios problemas cuando los metes en un ambiente hostil. Y hay que entenderlos: ellos nunca tuvieron ese “entrenamiento”.

Cuando tratas de ganar dinero, en cualquier cosa, vas a tener problemas. Todo mundo los tuvo. Son pocos los que lograron el éxito sin enfrentarse a problemas. Sin embargo, ¿quién crees que puede sobrevivir las crisis? ¿Los que subieron sin tener tropiezos o los que tuvimos que rascarle y aguantar golpes desde el inicio? Hay personas que han aguantado cualquier tormenta que les han aventado. Aún cuando han perdido lo que tenían, vuelven a levantar otro negocio u otra empresa y lo hacen todavía mejor.

Conocí hace años a un luchador que peleó en su tiempo con figuras como El Santo y Blue Demon, grandes estrellas de la lucha libre de los 60s. Me contó que cada que su entrenador pasaba al lado de ellos, les daba un golpe. Sin aviso, sin merecerlo ni nada, simplemente pasaba y los abofeteaba, pateaba o lo que sea. Apenas iba a decir que era un mendigo cuando me dijo que había estado bien, porque un poco después “ya no le tenías miedo a los golpes”. De hecho, dijo que ya ni los sentía.

Así que si estás pensando en llevar las cosas con tranquilidad, olvídalo. Entrale a los golpes. Recíbelos y adáptate. En este mundo solo sobrevive el más apto y ese es el que puede prosperar a pesar de la adversidad y levantarse cuando cae. Si puedes aprender a esperar y hasta ignorar los golpes, estarás más fuerte que tu competencia. En los negocios hay competidores y vas a tener que ser mejor que ellos, así que más vale que sepas como sortear los problemas, porque todos los van a tener.

La adversidad es un gran lugar para visitar y te da dos grandes obsequios: te hace adaptable y te dan ganas de no volver nunca. Estos dos son los grandes regalos que te dan los problemas y son gratis. Acéptalos y sigue adelante.

martes, 12 de mayo de 2009

Saber Retirarse A Tiempo

Cuando quieres hacer un negocio o ganar dinero extra, tu actitud y motivación van a tener más que ver con tu éxito que las demás variables. Cuando tienes todas las ganas de lograr tus metas, es difícil que los obstáculos te detengan; si te falta entrenamiento, estudias; si te falta dinero, lo consigues; su te falta practica, practicas.

Cuando quieres lograr algo, lo que más va a importar es que no te dejes caer por los obstáculos que vas a encontrar en el camino. Hay una máxima que he leído durante años y que aplico para gran parte de los proyectos que emprendo:

Los ganadores nunca se rinden y los que se rinden, nunca ganan

Esa frase apréndetela de memoria y repítela cada que te de flojera a hacer algo. No importa que sea ni de que se trate; si tú la aplicas, difícilmente vas a perder. Bueno, con una sola excepción: los negocios.

No digo que la perseverancia sea mala; simplemente, hay veces que la gente aplica esta frase de manera muy general, y, muchas veces, no es el caso, especialmente cuando se trata de negocios.

Hace muchos años, me junte con unos amigos para comprar pollos, engordarlos y venderlos. Iniciamos con poco dinero, 100 pollitos y una pequeña inversión para el cobertizo en donde estaban. Con un poco de tiempo, empezamos a ganar un poco de dinero que, aunque no cubría la inversión ni nos daba ganancias, sí hacía que el negocio se mantuviera solo. Hasta que llegó pollo de EU.

El precio del pollo fue realmente irrisorio y no había manera de competir con él. Aunque el nuestro tenía la ventaja de ser criado con cariño y buenas prácticas, la realidad es que mucha gente se fue con el precio. En pocas palabras, las ventas se fueron al suelo y no había manera de ganarle al precio del otro pollo.

Viendo lo que había que ver, comenté que lo mejor sería vender todos los pollos a un precio más bajo y quedarnos con la pérdida, que en ese momento no era mucha. Todo mundo me dijo que estaba loco y que había que perseverar, que sí quería, que me retirara y que perdía mi inversión. Decidí retirarme.

Mi decisión no fue visceral. Ninguno tenía el tiempo para dedicárselo a una empresa en forma y no teníamos dinero para iniciar una instalación en grande, que era la única manera de competir. Además, en esos años no estaba la onda orgánica, así que no mucha gente estaba dispuesta a pagar el alto precio de nuestros pollos.

Así que me retiré. Ellos siguieron, trabajando en el cobertizo (un trabajo bastante pesado) y engordando pollos que no se vendían. Con el tiempo, la carga de comprar alimento y mantener pollos que cada vez estaban más grandes, acabó por desanimarlos y dejaron todo cuando se vendió el último pollo, pero con grandes pérdidas y pleitos personales.

Así que, de los cinco, fui el que salió perdiendo menos y sin muchos resentimientos. Con el tiempo, yo me reí de mi mismo. Ellos tardaron un más, tomando en cuenta que perdieron más dinero y se dijeron cosas un poco más feas.

Retirarte a tiempo y en tus términos es parte de ser ganador.

El punto no es que te retires cuando las cosas estén mal; siempre hay soluciones. Analiza objetivamente las circunstancias y toma una decisión informada de lo que puedes esperar. Tal vez no puedas; sabio es aquel que reconoce sus limitaciones. Tal vez las circunstancias no son las correctas; hay cosas sobre las que no tienes control.

Sigo pensando que los que se rinden no llegan a ningún lado, pero retirarse tras un análisis objetivo no es rendirse; es, siguiendo la terminología militar, vivir para pelear otro día.

Los que se rinden nunca ganan, pero parte de ser ganador es saber retirarte a tiempo y en tus términos. Solo tú podrás saber si te acobardaste o simplemente te diste cuenta de que agarraste más de lo que podías masticar. A todos nos pasa. El seguir obstinado en un plan que ves que no funciona no es perseverar; es seguir la manada al fondo del abismo. También la perseverancia mal entendida puede acabar contigo.