Si algo nunca ha pasado de moda en el mundo es echarle la culpa a alguien más.
Aunque hay un montón de teorías, todas entretenidas, acerca de esto, conforme conozco más gente, parecería que la mejor de todas es la teoría Eureka, que dice que el lenguaje fue inventado conscientemente.
¿Para mejorar la comunicación con los humanos, hablar con la divinidad o dejar de parecer changos sin pelo? Todo eso suena más trascendental que decir que se inventó para poder decir “Yo no fui” de una manera inteligible para los que se preguntaban qué pasó con el racimo de plátanos que habían traído el día anterior.
Pero “Yo no fui” no parecía suficiente: había que canalizar la ira de los demás lo más lejos posible. Primero era fácil echarle la culpa al primo Unga-Unga, pero el sentimiento de culpa, que ya venía arraigado, hizo más productivo echarle la culpa a alguien que la pudiera acaparar más fácilmente: el cavernícola más rico.
Tal vez no tenía acciones o yates pero tenía pieles y mujeres, lo que los demás no tenían. Siguiente esta línea de pensamiento, es fácil odiarlo y esperar que muera pronto para administrar sus bienes.
Eso parece no haber cambiado. Por todos lados escucho a todo mundo quejarse de “los empresarios”, de la avaricia de “los ricos” y del ansia de poder de “los corporativos”.
No voy a negar que existen muchos que tienen todo el potencial para ser Scrooge en la siguiente representación del cuento de navidad de Dickens, muchos de los que he conocido son personas básicamente honradas y que se preocupan por los demás.
Todos podrán ser muy diferentes pero tienen algo en común: trabajan mucho más que los demás, ya sea para su empresa o para educarse.
¿Cuál es el estereotipo del empresario rico? Un tipo malhumorado, que siempre está en la oficina, en reuniones de negocios y que no le hace caso a su familia por su obsesión de acumular dinero. Es probable que esté gordo, que no goce de buena salud y que muera prematuramente de un infarto, para beneplácito de los muchos que no lo quieren.
¿Cuál es el estereotipo del que “no le interesa el dinero”? Trabaja menos, está más tiempo en su casa y muere feliz, rodeado del amor familiar y las deudas.
Hay algunas cosas que tienen en común (como la muerte) pero la diferencia más importante está en el trabajo.
¿Le has echado la culpa a los ricos desde tu sofá mientras te tomas unas cervezas viendo el partido de fútbol como muchos otros? Tal vez no te escuchen porque están trabajando o aprendiendo algo más.
Es fácil odiar al que tiene más que nosotros. A veces quieren darle tinte social y político, pero muchas veces es solamente envidia y no de la buena.
Hay algunas personas que sí trabajan más, que sí estudian más y que sí se esfuerzan más y algún mendigo los explota, pero eso es para otra entrada. Las que sí sobran son las que le echan la culpa a todos los demás, mientras se acaban el resto del salario en otro six de cervezas.
Si haces todo lo que tienes que hacer para lograr el éxito y no lo obtienes, tal vez se deba a que alguien realmente está conspirando contra ti. Como ya dije, hay corporaciones ratas y jefes explotadores.
Pero si tus quejas se hacen desde el sofá, después de unas cervezas y viendo una pantalla plana que vas a tardar 4 años en pagar, tal vez estás utilizando el lenguaje para lo que se ha usado desde su invención: para decir “Yo no fui”. Y esa excusa te la das a ti.
Claro que pueda estar totalmente mal, pero en varias décadas los Illuminati no han dominado el mundo, los corporativos no han impuesto un orden mundial y hay personas sin mucha educación, influencias o ascendencia que logran el éxito económico a base de creatividad, esfuerzo y disciplina.
Y muchos logran éxitos memorables. ¿O también eso es una conspiración?
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Para ganar dinero es necesario tener más que herencias, loterías o suerte. Con la actitud correcta, puedes lograr grandes cosas, materiales y de otro tipo.
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sábado, 18 de agosto de 2012
lunes, 20 de febrero de 2012
No solo es por dinero
“Con dinero baila el perro”, dice el viejo y conocido refrán y es fácil ver porque. La gran mayoría de nosotros trabajamos, en mayor o menos medida, para hacer dinero. Claro que está la cosa de que te guste lo que haces, pero el asunto económico difícilmente lo puedes poner de lado.
El dinero realmente no lo es todo. ¿Cuánto habría que pagarte para que arriesgaras tu vida? Supongo que la cantidad debería ser muy fuerte para que lo consideraras y, aún así, le pensarías dos veces.
Sin embargo los bomberos, paramédicos y rescatistas lo hacen todos los días y no son precisamente los mejor pagados.
Mucha gente arriesga su vida y gasta mucho dinero para escalar, aventarse en paracaídas, ir a África a ayudar a los niños… Las razones pueden ser muchas pero van más allá del dinero.
El dinero puede lograr algunas cosas, pero la motivación interna es lo que hace que una persona realmente sobresalga, no importando sus circunstancias.
¿Qué es lo que te mueve? Si vas a trabajar solo porque necesitas dinero, entonces no es sorpresa que tengas que poner alarma y esperes con ansias los fines de semana.
En estos tiempos es difícil encontrar otro trabajo y hay que agradecer que no estés en la situación de millones de personas que están desempleadas, pero piensa que consecuencias tendrá en tu vida.
Date un tiempo para pensar si realmente quieres estar todos los días a la misma hora en el mismo lugar solo porque necesitas dinero.
Tal vez los que hacen cosas extremas lo hacen para olvidar, por un momento, la vida que llevan. Tal vez por eso se vende tanta cerveza los fines de semana y el fútbol es necesario para pensar en otra cosa.
Como dicen por ahí, “el trabajo es tan feo que hasta te pagan por hacerlo”. No precisamente la mejor actitud.
Si no te gusta lo que haces, tómate el tiempo para buscar otras opciones. El tiempo sigue corriendo y no sabes cuándo será demasiado tarde.
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El dinero realmente no lo es todo. ¿Cuánto habría que pagarte para que arriesgaras tu vida? Supongo que la cantidad debería ser muy fuerte para que lo consideraras y, aún así, le pensarías dos veces.
Sin embargo los bomberos, paramédicos y rescatistas lo hacen todos los días y no son precisamente los mejor pagados.
Mucha gente arriesga su vida y gasta mucho dinero para escalar, aventarse en paracaídas, ir a África a ayudar a los niños… Las razones pueden ser muchas pero van más allá del dinero.
El dinero puede lograr algunas cosas, pero la motivación interna es lo que hace que una persona realmente sobresalga, no importando sus circunstancias.
¿Qué es lo que te mueve? Si vas a trabajar solo porque necesitas dinero, entonces no es sorpresa que tengas que poner alarma y esperes con ansias los fines de semana.
En estos tiempos es difícil encontrar otro trabajo y hay que agradecer que no estés en la situación de millones de personas que están desempleadas, pero piensa que consecuencias tendrá en tu vida.
Date un tiempo para pensar si realmente quieres estar todos los días a la misma hora en el mismo lugar solo porque necesitas dinero.
Tal vez los que hacen cosas extremas lo hacen para olvidar, por un momento, la vida que llevan. Tal vez por eso se vende tanta cerveza los fines de semana y el fútbol es necesario para pensar en otra cosa.
Como dicen por ahí, “el trabajo es tan feo que hasta te pagan por hacerlo”. No precisamente la mejor actitud.
Si no te gusta lo que haces, tómate el tiempo para buscar otras opciones. El tiempo sigue corriendo y no sabes cuándo será demasiado tarde.
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jueves, 2 de febrero de 2012
Un trabajo de gigantes
Una frase trillada que utilizamos para referirnos a cosas grandiosas es “trabajo de gigantes”. Esta frase fue acuñada hace mucho tiempo, cuando todavía la gente andaba a caballo y la fuerza física era el motor de todo lo que se hacía en la civilización.
Esto lo dijeron más quienes llegaron a América y vieron las grandes ciudades de los Aztecas, Mayas, Incas y otros, que eran, para quienes llegaron en ese tiempo, “trabajo de gigantes”.
Y bueno, era predecible que pensaran eso ya que frente a ellos se alzaban edificios enormes, coloridos y organizados, en una sociedad donde el caballo y el metal no eran conocidos.
¿Quién más podría hacer esas cosas que un gigante?
Sin embargo, la razón de que tan colosales estructuras existan fue porque no se hicieron como un trabajo de gigantes, sino como muchos trabajos de seres humanos normales.
Las pirámides de Giza y otras grandes estructuras se hicieron paso a paso. Si ellos, con tan pocos recursos y tecnología a la mano, pudieron hacer cosas admirables aún para nuestros avances, ¿por qué todo mundo ve sus obstáculos tan grandes?
En las películas de logros y superación se ven muchas personas, con muchos problemas, triunfar a pesar de lo que tienen en contra.
Durante un par de horas te sientas a ver como el protagonista sufre de grandes desafíos y se enfrenta a obstáculos aparentemente insalvables para, en los últimos minutos, lograr el tan ansiado objetivo (puede variar dependiendo de la película) y deje a muchos (muchas, más bien…) con lágrimas en los ojos.
Desde siempre se han hecho este tipo de películas, con actores y con caricaturas, para cine o televisión, libros, novelas, musicales y mil cosas más. Que quieres… es bueno ver que alguien logra algo después de tanto lloriqueo.
Pero pocas muestran lo que normalmente sucede: gente que se da por vencida antes de siquiera hacer el intento.
No que se rindieron ante la adversidad, ni que fueron vencidas por los obstáculos sino gente que ni siquiera movió un dedo, segura de su fracaso.
Son estas las situaciones que deberían hacernos llorar, por el gran potencial desperdiciado y por la gran, gran oportunidad perdida.
Pero buscándole algo bueno al asunto, al menos hay una cosa buena: deja más espacio para quienes realmente pagan el precio del éxito.
Los trabajos de gigantes se hicieron con pequeñas cosas a la vez. Tú también puedes hacer uno. Solo es cuestión de que decidas dar ese primer paso y seguir.
Al menos suda un poco antes de tirar la toalla. ¿No?
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lunes, 23 de enero de 2012
Buscando excusas para el éxito de alguien más
Hace algún tiempo comenté acerca de una conversación en la que un amigo estaba haciendo un negocio y no quería distraerse buscando trabajo (Hoy no me pongo corbata).
Eso fue hace poco más de un año, lo cual puede parecer mucho o poco, según quién lo está viendo.
De ese tiempo al presente las cosas nos van bien a los dos. Él ya tiene buenos clientes y su señora ya no se enoja cuando no se pone la corbata.
Yo ya no estoy haciendo mi trabajo de oficina y me dedico a ganar dinero por Internet. ¿Quién diría que las cosas saldrían tan bien al cabo de relativamente poco tiempo?
Las estadísticas no. De acuerdo a estas, 9 de cada 10 negocios truenan antes de los 5 años, la gran mayoría de estos antes del primero y no dejan ganancias.
Afortunadamente para nosotros, parece que somos ese negocio que sí prospera.
Y es aquí en donde todo mundo dice saca muchas de las excusas y racionalizaciones que utilizamos para explicar porqué el éxito de otra persona no puede ser posible para nosotros.
En mi caso, porque yo soy programador y porque yo sé cómo escribir.
Aquí hay algo de cierto… soy programador y, al igual que todos los que han pasado de tercero de primaria, también sé escribir.
Sin embargo, ser programador casi no me ha servido de nada para esto (no es necesario programar Blogger o Wordpress) y, aunque les agradezco el piropo, no me puedo llamar un gran escritor.
No he escrito ningún libro, novela o ensayo que haya sido publicado. Nunca he ganado ningún concurso que tenga que ver con escribir. Gané uno de modelado en plastilina y uno de deletreo, pero creo que no aplican.
Mi trabajo como escritor nunca fue reconocido en la escuela y tampoco mientras estuve trabajando. Aún ahora, que prácticamente vivo de escribir, no salgo en la tele ni me invitan como experto en los programas de chismes.
Así que eso de que “saber programar” y “escribes bien” no es precisamente la razón del éxito: es el trabajo.
Porque así como alguna vez trabajamos para nuestros patrones, así trabajamos para nuestros negocios. No sé él, a mí me costo trabajo ya que al principio no sabía cómo darme una patada en el trasero para ponerme en acción (cosa que mis patrones siempre supieron hacer...), pero con el tiempo aprendes.
Así que si tú estás pensando en que los demás tienen éxito, tú también puedes tenerlo. Solo es cuestión de que te animes.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
¿Haces negocios o apuesta?
En condiciones normales, un negocio te da a ganar más dinero que un trabajo similar. De hecho, puedes tener mucho mejores ingresos y condiciones de vida y trabajo.
El problema es que el negocio, al igual que cualquier trabajo, necesita de trabajo, capacitación, actualización, visión y perseverancia.
Y es aquí donde mucha gente prefiere brincarse todas estas cosas y dejarlo con un poco de capacitación.
De esto se agarran muchos vivales para hacer fraudes, pirámides y diversos esquemas para quedarse con el dinero de los demás.
Cuando entre a la onda de ganar dinero en Internet caí, como muchos otros, en la promesa de dinero rápido y de independencia.
Lo peor del asunto es que debí haberlo sabido mejor… a fin de cuentas estuve trabajando como administrativo muchos años y debí haber sabido algo de negocios.
Pero bueno, cometí el error de muchos: el negocio de casino.
Y no me refiero a “casinos” como tales, sino a la apuesta que a veces hacemos por esquemas extraños o complejos que prometen grandes rendimientos.
Con el tiempo he visto que algunos funcionan pero es parecido al casino: la gran mayoría pierde y solo algunas veces un afortunado sale ganando.
El asunto es que todos pensamos que seremos esa persona afortunada.
Muchos te podrán decir que esa esperanza nomás no deja muchas posibilidades… pero bueno es parte de la naturaleza humana.
Y lo chistoso es que muchos no jugamos a la lotería ni vamos a los casinos porque “no nos gusta perder dinero en esas cosas”.
Consideramos que hay mejores cosas que hacer que perder dinero en posibilidades imposibles. Ajá… pero nadie le duda en meter mucho dinero en un esquema que te regresa un 20% de rendimiento al mes, cuando la tasa de rendimiento de cualquier banco muy apenas llega al 10% al año.
En fin… ¿buscas un negocio o quieres apostar?
Los negocios requerirán (siempre) de tu trabajo y habrá riesgos. Tardará algún tiempo y dar frutos pero seguramente te dará rendimientos e independencia.
La otra es apostar. No hay que trabajar, es rápido y los rendimientos son enormes, pero las posibilidades son escasas; más o menos como jugar a la lotería.
No te preocupes, hay muchos esquemas que te llevarán a la ruina mientras te ofrecen la riqueza y funcionarán para solo unos cuantos afortunados.
Mejor ponte a trabajar en algo que te guste, monta un negocio o juega a la lotería. Tus probabilidades son mejores.
El problema es que el negocio, al igual que cualquier trabajo, necesita de trabajo, capacitación, actualización, visión y perseverancia.
Y es aquí donde mucha gente prefiere brincarse todas estas cosas y dejarlo con un poco de capacitación.
De esto se agarran muchos vivales para hacer fraudes, pirámides y diversos esquemas para quedarse con el dinero de los demás.
Cuando entre a la onda de ganar dinero en Internet caí, como muchos otros, en la promesa de dinero rápido y de independencia.
Lo peor del asunto es que debí haberlo sabido mejor… a fin de cuentas estuve trabajando como administrativo muchos años y debí haber sabido algo de negocios.
Pero bueno, cometí el error de muchos: el negocio de casino.
Y no me refiero a “casinos” como tales, sino a la apuesta que a veces hacemos por esquemas extraños o complejos que prometen grandes rendimientos.
Con el tiempo he visto que algunos funcionan pero es parecido al casino: la gran mayoría pierde y solo algunas veces un afortunado sale ganando.
El asunto es que todos pensamos que seremos esa persona afortunada.
Muchos te podrán decir que esa esperanza nomás no deja muchas posibilidades… pero bueno es parte de la naturaleza humana.
Y lo chistoso es que muchos no jugamos a la lotería ni vamos a los casinos porque “no nos gusta perder dinero en esas cosas”.
Consideramos que hay mejores cosas que hacer que perder dinero en posibilidades imposibles. Ajá… pero nadie le duda en meter mucho dinero en un esquema que te regresa un 20% de rendimiento al mes, cuando la tasa de rendimiento de cualquier banco muy apenas llega al 10% al año.
En fin… ¿buscas un negocio o quieres apostar?
Los negocios requerirán (siempre) de tu trabajo y habrá riesgos. Tardará algún tiempo y dar frutos pero seguramente te dará rendimientos e independencia.
La otra es apostar. No hay que trabajar, es rápido y los rendimientos son enormes, pero las posibilidades son escasas; más o menos como jugar a la lotería.
No te preocupes, hay muchos esquemas que te llevarán a la ruina mientras te ofrecen la riqueza y funcionarán para solo unos cuantos afortunados.
Mejor ponte a trabajar en algo que te guste, monta un negocio o juega a la lotería. Tus probabilidades son mejores.
miércoles, 31 de agosto de 2011
La Desesperación Puede Ser Tu Amiga
Y en cierta forma lo es desde el principio. Si estás en tus 20s, es probable que seas una persona desesperada. Si todavía estás en tu adolescencia, todavía peor.
Y conste que no está mal… no hablo de la desesperación que algunos tienen por no tener dinero, no tener trabajo o que la novia les ponga el cuerno; es la desesperación por ser algo.
En nuestra juventud todos estamos desesperados por algo. Tenemos la desesperación por terminar la escuela, tener trabajo, tener dinero, que nuestros padres estén orgullosos, que la niña de la otra casa se fije que guapos somos… Escoge la tuya.
Es esta desesperación la que nos lleva a hacer cosas inteligentes, atrevidas, extravagantes y, a veces, francamente tontas, pero de todos modos las hacemos.
En todos esos tiempos no parece importar todas las cosas que tenemos en contra.
Sí, tal vez terminamos la escuela, pero también terminaron cientos de otros profesionistas que también quieren trabajo. Y eso no nos asusta para ir a entrevistas y aplicar a cientos de solicitudes.
La niña de moño azul que tanto te gusta tiene varios pretendientes pero de todos modos te lanzas.
Sin embargo, conforme pasa el tiempo, parece que la desesperación se acaba. Llegamos a tener un cómodo ir y venir rutinario que nos quita las ganas de buscar otras cosas.
Nadie está más interesado en conseguir un nuevo trabajo que aquél que no lo tiene. Nadie está más interesado en ganar dinero que aquél con necesidad.
Pero, ¿por qué esperar a que nos esté llegando el agua al cuello? ¿No sería más fácil empezar desde ahora y no dejar pasar la oportunidad?
La comodidad es a todo dar, pero también nos puede estancar sin que nos demos cuenta. Con el tiempo perdemos la sana desesperación de lograr todo que tenemos en la juventud.
Y como siempre no es cosa de edad; es cuestión de actitud. Desespérate un poco como antes. Eso puede hacerte lograr muchas más cosas.
Y conste que no está mal… no hablo de la desesperación que algunos tienen por no tener dinero, no tener trabajo o que la novia les ponga el cuerno; es la desesperación por ser algo.
En nuestra juventud todos estamos desesperados por algo. Tenemos la desesperación por terminar la escuela, tener trabajo, tener dinero, que nuestros padres estén orgullosos, que la niña de la otra casa se fije que guapos somos… Escoge la tuya.
Es esta desesperación la que nos lleva a hacer cosas inteligentes, atrevidas, extravagantes y, a veces, francamente tontas, pero de todos modos las hacemos.
En todos esos tiempos no parece importar todas las cosas que tenemos en contra.
Sí, tal vez terminamos la escuela, pero también terminaron cientos de otros profesionistas que también quieren trabajo. Y eso no nos asusta para ir a entrevistas y aplicar a cientos de solicitudes.
La niña de moño azul que tanto te gusta tiene varios pretendientes pero de todos modos te lanzas.
Sin embargo, conforme pasa el tiempo, parece que la desesperación se acaba. Llegamos a tener un cómodo ir y venir rutinario que nos quita las ganas de buscar otras cosas.
Nadie está más interesado en conseguir un nuevo trabajo que aquél que no lo tiene. Nadie está más interesado en ganar dinero que aquél con necesidad.
Pero, ¿por qué esperar a que nos esté llegando el agua al cuello? ¿No sería más fácil empezar desde ahora y no dejar pasar la oportunidad?
La comodidad es a todo dar, pero también nos puede estancar sin que nos demos cuenta. Con el tiempo perdemos la sana desesperación de lograr todo que tenemos en la juventud.
Y como siempre no es cosa de edad; es cuestión de actitud. Desespérate un poco como antes. Eso puede hacerte lograr muchas más cosas.
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domingo, 26 de junio de 2011
Las distintas formas de felicidad (I)
“El dinero no da la felicidad”, “Nunca nadie ha dicho, en su lecho de muerte, ‘hubiera pasado más tiempo en la oficina’”, y muchos otras frases han mostrado a veces le damos mucha importancia a cosas que no la tienen.
Porque si la felicidad no la da el dinero, ¿por qué te matas trabajando y dejas de lado a tu familia?
Pero, ¿cómo estar en la casa con la familia y crear hermosos recuerdos si no tienes dinero ni para darles de comer? ¿No serían ellos los que te animarían (aunque sea a cubetazos de agua) a que te fueras a buscar trabajo?
La realidad es que, como siempre, los seres humanos somos cosas extrañas… y variadas.
Un tipo comenzó un negocio porque quería tener más dinero para su familia. En su mente estaban grandes objetivos: una casa con todas las comodidades para su esposa, colegios privados y excelentes para sus hijos y vacaciones exóticas para toda la familia.
Conforme pasaron los años se hizo cada vez más exitoso, hasta que un día vendió el negocio por una gran cantidad de dinero.
Compraron una casa enorme. Los hijos tienen fondos estudiantiles que les alcanzan para cualquier escuela que elijan. Viajaron a todo el mundo. Hasta que un día se quedó en la cama sin ninguna razón para levantarse.
Comenzó a aumentar de peso, a hacerse gruñón y a ver telenovelas… hasta que la mujer lo corrió de la casa, lo obligó a rentar una oficina y le dijo que no regresara hasta que viera que hacer con su tiempo.
Ya en la oficina y con un teléfono a la mano, comenzó a revisar ideas con algunos de sus contactos y un par de meses después comenzó una sociedad de inversiones.
Hoy cuentan con varias oficinas en varios estados, más de 100 empleados y no solo tiene algo interesante que hacer con su tiempo: gana mucho dinero.
¿Moraleja? La famosa “felicidad” a veces no es lo que crees. Puede ser cierto que la felicidad está en el camino y no en la meta.
¿De qué te sirve el éxito si ya no tienes nada que te llene por dentro?
Pero hay algunas contradicciones, que verás en la siguiente entrada.
Busca oportunidades, aprende a ganar dinero en Internet
Porque si la felicidad no la da el dinero, ¿por qué te matas trabajando y dejas de lado a tu familia?
Pero, ¿cómo estar en la casa con la familia y crear hermosos recuerdos si no tienes dinero ni para darles de comer? ¿No serían ellos los que te animarían (aunque sea a cubetazos de agua) a que te fueras a buscar trabajo?
La realidad es que, como siempre, los seres humanos somos cosas extrañas… y variadas.
Un tipo comenzó un negocio porque quería tener más dinero para su familia. En su mente estaban grandes objetivos: una casa con todas las comodidades para su esposa, colegios privados y excelentes para sus hijos y vacaciones exóticas para toda la familia.
Conforme pasaron los años se hizo cada vez más exitoso, hasta que un día vendió el negocio por una gran cantidad de dinero.
Compraron una casa enorme. Los hijos tienen fondos estudiantiles que les alcanzan para cualquier escuela que elijan. Viajaron a todo el mundo. Hasta que un día se quedó en la cama sin ninguna razón para levantarse.
Comenzó a aumentar de peso, a hacerse gruñón y a ver telenovelas… hasta que la mujer lo corrió de la casa, lo obligó a rentar una oficina y le dijo que no regresara hasta que viera que hacer con su tiempo.
Ya en la oficina y con un teléfono a la mano, comenzó a revisar ideas con algunos de sus contactos y un par de meses después comenzó una sociedad de inversiones.
Hoy cuentan con varias oficinas en varios estados, más de 100 empleados y no solo tiene algo interesante que hacer con su tiempo: gana mucho dinero.
¿Moraleja? La famosa “felicidad” a veces no es lo que crees. Puede ser cierto que la felicidad está en el camino y no en la meta.
¿De qué te sirve el éxito si ya no tienes nada que te llene por dentro?
Pero hay algunas contradicciones, que verás en la siguiente entrada.
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domingo, 12 de junio de 2011
Cerámica para cambiar la vida
Martha, casada y con dos hijos, tenía varios problemas económicos, especialmente cuando se trataba de pagar estudios.
Pensando en darle mayores oportunidades a sus hijos (ella solo estudió hasta la secundaria), siempre los tuvo en buenas escuelas que alegremente le pasaban la factura por sus servicios.
Aunque el marido tenía un relativamente buen trabajo, los constantes aumentos en libros, colegiaturas y cursos extra estaban causando estragos en los ingresos de la familia.
Sabiendo algo de pintura en cerámica, decidió poner una escuelita de pintura. La idea era vender cursos, rentar el horno para los estudiantes y venderles material.
Como no tenía dinero para empezar, les dijo a sus familiares que se asociaran con ella. Todos dijeron que no, pero una de sus hermanas le dijo que podía prestarle algo de dinero.
El marido (chapado a la antigua), dijo que ella no tenía porque trabajar ya que el ponía el dinero y que no tenía para que empezaran “negocitos”.
Con lo que le había prestado su hermana y la venta de un par de joyas fue a una exposición de cerámica donde encontró buenos precios para iniciar su negocio.
Con unas pocas piezas de cerámica y algunos materiales, abrió su negocio de cerámica. Al principio sacaba suficiente para reponer el material y un excedente, aunque las largas horas que le tomaba y el poco tiempo que le quedaba para la familia hacía que las ganancias parecieran muy pocas.
Sin embargo, conforme se corrió la voz, la escuela de cerámica era punto de reunión para señoras que querían aprender, hacer algún regalo o simplemente juntarse por las tardes para “ponerse al corriente”.
Un año después los demás familiares empezaron a decirle que “siempre sí le entraban a la sociedad”. Ella les comentó que ya no era necesario, pero que los podía ayudar si querían iniciar un negocio similar.
El marido ahora trabaja para ella, ya que el negocio va viento en popa. Una idea y una pequeña operación se convirtieron en un negocio rentable y hasta la envidia de familiares y amigos.
Historias como ésta hay en todos lados. Y no es de alguien con grandes capitales, mucha suerte o cerebro privilegiado; simplemente alguien con una idea y un gran deseo de superarse.
¿Cuándo empiezas a escribir la tuya?
Pensando en darle mayores oportunidades a sus hijos (ella solo estudió hasta la secundaria), siempre los tuvo en buenas escuelas que alegremente le pasaban la factura por sus servicios.
Aunque el marido tenía un relativamente buen trabajo, los constantes aumentos en libros, colegiaturas y cursos extra estaban causando estragos en los ingresos de la familia.
Sabiendo algo de pintura en cerámica, decidió poner una escuelita de pintura. La idea era vender cursos, rentar el horno para los estudiantes y venderles material.
Como no tenía dinero para empezar, les dijo a sus familiares que se asociaran con ella. Todos dijeron que no, pero una de sus hermanas le dijo que podía prestarle algo de dinero.
El marido (chapado a la antigua), dijo que ella no tenía porque trabajar ya que el ponía el dinero y que no tenía para que empezaran “negocitos”.
Con lo que le había prestado su hermana y la venta de un par de joyas fue a una exposición de cerámica donde encontró buenos precios para iniciar su negocio.
Con unas pocas piezas de cerámica y algunos materiales, abrió su negocio de cerámica. Al principio sacaba suficiente para reponer el material y un excedente, aunque las largas horas que le tomaba y el poco tiempo que le quedaba para la familia hacía que las ganancias parecieran muy pocas.
Sin embargo, conforme se corrió la voz, la escuela de cerámica era punto de reunión para señoras que querían aprender, hacer algún regalo o simplemente juntarse por las tardes para “ponerse al corriente”.
Un año después los demás familiares empezaron a decirle que “siempre sí le entraban a la sociedad”. Ella les comentó que ya no era necesario, pero que los podía ayudar si querían iniciar un negocio similar.
El marido ahora trabaja para ella, ya que el negocio va viento en popa. Una idea y una pequeña operación se convirtieron en un negocio rentable y hasta la envidia de familiares y amigos.
Historias como ésta hay en todos lados. Y no es de alguien con grandes capitales, mucha suerte o cerebro privilegiado; simplemente alguien con una idea y un gran deseo de superarse.
¿Cuándo empiezas a escribir la tuya?
miércoles, 18 de mayo de 2011
Ser independiente es decisión de cada quién
Ayer me comentaron en el chat que éste blog habla mucho de lograr la independencia. Aunque no puedo decir que es mi objetivo primordial, tal vez se haya filtrado porque es lo que yo busco.
Dado que es mi blog, pues es normal que se cuelen mis ideas. A fin de cuentas, para eso lo escribo.
Sin embargo, quiero decir que eso no significa que piense que quienes trabajan y quieren quedarse trabajando están mal.
Para empezar aquí no hay bien ni mal, es cuestión de opiniones. Yo puedo tener muchas cosas en mente pero eso es lo que me gusta a mí, no necesariamente a los demás.
Hasta hace poco yo estaba empleado, tenía éxito y estaba a gusto. De hecho, estaba muy a gusto trabajando, hasta que las cosas empezaron a salir mal y decidí que ya era hora de tomar mis propias decisiones y no depender de nadie más.
Así que me puse a ganar dinero en Internet y logré mi independencia, aunque me costó trabajo y meses difíciles.
Hay gente que no quiere estar así. Hay quienes no viven tranquilos si no tienen el estrés del trabajo diario, el reto de las responsabilidades y el aplauso de sus colegas cuando las cosas salen bien.
Algunos disfrutan hasta la grilla, las presiones, los problemas y las desveladas para sacar adelante proyectos y cuotas.
No son felices si no van a las reuniones y fiestas anuales y si no tienen jefe y directores.
¿Están mal? De ninguna manera. Es su decisión. Lo que a mí me guste no aplica para todos y es creo que ser felices es más importante que cualquier otra cosa.
A mí me cansó esa vida pero no puedo negar que la disfrute durante un tiempo y a veces hasta la extraño… Hay días que me gustaría pedir algún proyecto, aunque sea temporal, para revivir mis experiencias.
Pero bueno, cada quién. Soy más feliz trabajando en Internet que con otras cosas. Y si los demás son felices trabajando, que bien. Alguien tiene que hacerlo, ¿no?
Dado que es mi blog, pues es normal que se cuelen mis ideas. A fin de cuentas, para eso lo escribo.
Sin embargo, quiero decir que eso no significa que piense que quienes trabajan y quieren quedarse trabajando están mal.
Para empezar aquí no hay bien ni mal, es cuestión de opiniones. Yo puedo tener muchas cosas en mente pero eso es lo que me gusta a mí, no necesariamente a los demás.
Hasta hace poco yo estaba empleado, tenía éxito y estaba a gusto. De hecho, estaba muy a gusto trabajando, hasta que las cosas empezaron a salir mal y decidí que ya era hora de tomar mis propias decisiones y no depender de nadie más.
Así que me puse a ganar dinero en Internet y logré mi independencia, aunque me costó trabajo y meses difíciles.
Hay gente que no quiere estar así. Hay quienes no viven tranquilos si no tienen el estrés del trabajo diario, el reto de las responsabilidades y el aplauso de sus colegas cuando las cosas salen bien.
Algunos disfrutan hasta la grilla, las presiones, los problemas y las desveladas para sacar adelante proyectos y cuotas.
No son felices si no van a las reuniones y fiestas anuales y si no tienen jefe y directores.
¿Están mal? De ninguna manera. Es su decisión. Lo que a mí me guste no aplica para todos y es creo que ser felices es más importante que cualquier otra cosa.
A mí me cansó esa vida pero no puedo negar que la disfrute durante un tiempo y a veces hasta la extraño… Hay días que me gustaría pedir algún proyecto, aunque sea temporal, para revivir mis experiencias.
Pero bueno, cada quién. Soy más feliz trabajando en Internet que con otras cosas. Y si los demás son felices trabajando, que bien. Alguien tiene que hacerlo, ¿no?
martes, 17 de mayo de 2011
Más de 40 horas es éxito
Desde hace algún tiempo, la gran mayoría de la gente sigue la regla 40/40: 40 horas a la semana por 40 años. Con eso, en la mayoría de los países, llegarás a jubilarte y a rascarte la panza por lo que te queda de vida.
Como muchos ya nos hemos dado cuenta, esto no funciona así. Si haces cuentas, lo más seguro es que tengas que seguir trabajando más tiempo o poner un negocio para que te alcance el dinero.
Vaya con la jubilación, ¿eh?
¿Qué hace la gente exitosa? Trabaja más. De acuerdo a Brian Tracy, trabajar 40 horas es supervivencia; todo lo que sea arriba de 40 horas es para el éxito.
La gente que trabaja más, que se queda más tarde, que llega más temprano y que sigue aprendiendo a pesar de su experiencia es la que, típicamente, gana más dinero, es más respetada por sus colegas y es tomada en consideración para aumentos, bonos y prestaciones adicionales.
Si solo estás sobreviviendo, déjame decirte que solo la lotería te podrá sacar de la lucha por la supervivencia.
Si quieres ganar más dinero, si quieres aspirar a mejores puestos y, sobre todo, si quieres lograr la independencia, hay que trabajar más.
Sé que no suena muy alentador, pero para quién quiere ser independiente, es la única solución. No te preocupes, las cosas se ponen mejor.
Para ejemplo, yo. Trabajé durante muchos años más de 40 horas. Ascendí puestos, gané más dinero y logré que me respetaran muchos. Sin embargo, la perspectiva de trabajar cada vez más no me llamaba mucho la atención.
No quería puestos altos ni grandes títulos: quería ser independiente. Vi mi boleto de salida cuando empecé a aprender como ganar dinero en Internet. Era una oportunidad digna de probarse.
¿Qué sucedió? Tuve que trabajar todavía más. Después de mi trabajo tenía que seguir dándole, aprendiendo, probando, estudiando.
Fueron varios meses de trabajo arduo en las tardes, temprano por las mañanas, fines de semana y vacaciones.
¿El resultado? Ahora soy independiente. Trabajo mis horas. Son largas porque todavía quiero ganar más dinero, pero ya no tanto como antesy son totalmente mi decisión.
Ya no trabajo para sobrevivir: trabajo para el éxito. Lo mismo puedes hacer tú. Solo es cuestión que te decidas.
Como muchos ya nos hemos dado cuenta, esto no funciona así. Si haces cuentas, lo más seguro es que tengas que seguir trabajando más tiempo o poner un negocio para que te alcance el dinero.
Vaya con la jubilación, ¿eh?
¿Qué hace la gente exitosa? Trabaja más. De acuerdo a Brian Tracy, trabajar 40 horas es supervivencia; todo lo que sea arriba de 40 horas es para el éxito.
La gente que trabaja más, que se queda más tarde, que llega más temprano y que sigue aprendiendo a pesar de su experiencia es la que, típicamente, gana más dinero, es más respetada por sus colegas y es tomada en consideración para aumentos, bonos y prestaciones adicionales.
Si solo estás sobreviviendo, déjame decirte que solo la lotería te podrá sacar de la lucha por la supervivencia.
Si quieres ganar más dinero, si quieres aspirar a mejores puestos y, sobre todo, si quieres lograr la independencia, hay que trabajar más.
Sé que no suena muy alentador, pero para quién quiere ser independiente, es la única solución. No te preocupes, las cosas se ponen mejor.
Para ejemplo, yo. Trabajé durante muchos años más de 40 horas. Ascendí puestos, gané más dinero y logré que me respetaran muchos. Sin embargo, la perspectiva de trabajar cada vez más no me llamaba mucho la atención.
No quería puestos altos ni grandes títulos: quería ser independiente. Vi mi boleto de salida cuando empecé a aprender como ganar dinero en Internet. Era una oportunidad digna de probarse.
¿Qué sucedió? Tuve que trabajar todavía más. Después de mi trabajo tenía que seguir dándole, aprendiendo, probando, estudiando.
Fueron varios meses de trabajo arduo en las tardes, temprano por las mañanas, fines de semana y vacaciones.
¿El resultado? Ahora soy independiente. Trabajo mis horas. Son largas porque todavía quiero ganar más dinero, pero ya no tanto como antesy son totalmente mi decisión.
Ya no trabajo para sobrevivir: trabajo para el éxito. Lo mismo puedes hacer tú. Solo es cuestión que te decidas.
lunes, 9 de mayo de 2011
Cuando los demás no son el problema
A veces el mundo parece estar en tu contra. No es raro que en el trabajo todos se pongan de acuerdo para echarte la culpa de todo y para burlarse de ti. A veces incluso de tu sexo o raza.
En la calle todos van manejando mal y no parecen darse cuenta de que tú también estás manejando. En las tiendas todo mundo se mete, se pasa de listo o se te atraviesa.
Incluso en tu casa todos están en tu contra y parecen confabularse para que tu día termine todavía peor de lo que va.
Sí, a veces los compañeros de trabajo son una bola de mendigos y parecen solo buscar la manera de jorobarte sin importar cuánto te esfuerces.
La gente en la calle ya no es tan cortés como antes y de veras parece que se juntan para hacerle la vida imposible al prójimo. A veces es bueno que no puedas comprar armas porque ya las habrías utilizado.
Y en la casa ni se diga... parece que no eres la persona que se supone que quieren y apoyan.
Sí, a veces el mundo parece que está en tu contra pero, ¿te has puesto a pensar que tal vez eres tú el problema?
En el trabajo siempre hay un par de cretinos pero, ¿todos? Tal vez te estás tomando las cosas muy a pecho, no estás aceptando la crítica constructiva o simplemente no estás escuchando correctamente.
En la calle hay gente mala onda pero, ¿todos? Tal vez ya vienes de malas y ves lo que no parece. Y en tu casa puede pasar exactamente lo mismo.
No dudo que haya días malos, pero cuando todo es malo, probablemente es hora de mirarte un poco al espejo y preguntarte si realmente está todo tan mal o simplemente lo estás viendo de la manera incorrecta.
No siempre el problema son los demás; un cambio de actitud puede hacer que el día termine bien.
Busca oportunidades, aprende como ganar dinero en Internet
En la calle todos van manejando mal y no parecen darse cuenta de que tú también estás manejando. En las tiendas todo mundo se mete, se pasa de listo o se te atraviesa.
Incluso en tu casa todos están en tu contra y parecen confabularse para que tu día termine todavía peor de lo que va.
Sí, a veces los compañeros de trabajo son una bola de mendigos y parecen solo buscar la manera de jorobarte sin importar cuánto te esfuerces.
La gente en la calle ya no es tan cortés como antes y de veras parece que se juntan para hacerle la vida imposible al prójimo. A veces es bueno que no puedas comprar armas porque ya las habrías utilizado.
Y en la casa ni se diga... parece que no eres la persona que se supone que quieren y apoyan.
Sí, a veces el mundo parece que está en tu contra pero, ¿te has puesto a pensar que tal vez eres tú el problema?
En el trabajo siempre hay un par de cretinos pero, ¿todos? Tal vez te estás tomando las cosas muy a pecho, no estás aceptando la crítica constructiva o simplemente no estás escuchando correctamente.
En la calle hay gente mala onda pero, ¿todos? Tal vez ya vienes de malas y ves lo que no parece. Y en tu casa puede pasar exactamente lo mismo.
No dudo que haya días malos, pero cuando todo es malo, probablemente es hora de mirarte un poco al espejo y preguntarte si realmente está todo tan mal o simplemente lo estás viendo de la manera incorrecta.
No siempre el problema son los demás; un cambio de actitud puede hacer que el día termine bien.
Busca oportunidades, aprende como ganar dinero en Internet
jueves, 28 de abril de 2011
¿Dinero sin trabajar?
"Ningún hombre honesto se hace rico en un momento"
Refrán
Refrán
Si algo me preguntan muy seguido es cómo ganar dinero rápido y sin trabajar. Y el énfasis es en “sin trabajar”.
Y esta pregunta llega de todo tipo de personas; pobres, no tan pobres, ignorantes, educados, tranzas y hasta algunos “honrados”.
Muchos piensan que algunos millonarios instantáneos, como por ejemplo los de Facebook, solo tuvieron suerte.
No voy a negar que el azar a veces se pone de parte de algunas personas, pero la gran mayoría de estos millonarios rápidos lograron su fortuna gracias al trabajo que hicieron antes de empezar a ganar todo el dinero que tienen.
Aún con los autores y artistas que parecen ganarse millonadas solo por escribir un libro o hacer una cancioncita, antes tuvieron que hacer algo.
Tal vez por eso las historias fantásticas de la lámpara maravillosa que te cumple 3 deseos solo por darle una raspadita o el hada que te concede lo que le pidas solo porque es tu madrina son tan hermosas y ponen a todo mundo a soñar.
Además de estas ondas fantásticas también están los que pagan por la manufactura de amuletos, pócimas y encantamientos para atraer dinero o suerte que les de dinero.
Y luego por qué los fraudes siempre tienen gente que cae… Realmente parece que se ponen a tiro para cualquiera que quiera robar dinero y hacer el trabajo de robarlo.
Si quieres dinero, solo te queda trabajar, poner un negocio e invertir de manera inteligente. Es lo que han hecho todos los millonarios que se han hecho a sí mismo.
Si no naciste de cuna rica y no ves que te vayas a casar con alguien de mucho dinero, empieza a ver qué negocio puedes poner, trabaja para conseguir dinero y aprende a invertir.
Me gustaría decir que hay un camino más fácil, pero si quieres prueba. Total, al menos le darás dinero a alguien que se tomó el trabajo de engañarte.
Busca oportunidades, aprende como ganar dinero en Internet. El trabajo es fácil, el dinero es bueno y puedes ser independiente.
martes, 26 de abril de 2011
Excusas o acciones
Cuando se trata de hacer algo hay dos tipos de personas en este mundo: los que ponen excusas y los que no.
Hay quienes tienen una habilidad impresionante para poner cualquier excusa que los saque de la responsabilidad que tienen.
Tienen la tendencia de echarle la culpa al estado del tiempo, al gobierno, sus papás, sus maestros, la TV o la falta de súper héroes.
Los otros nunca ponen excusas. Esa gente rara vez dice algo. Simplemente entran en acción. Si las cosas no se han hecho, las hacen. Si salieron mal, las arreglan.
Esta gente siempre está en acción y es la que, generalmente, consigue el éxito en todo lo que emprende y si no, no le echa la culpa a los demás.
Todas las personas nacen con una habilidad parecida para poder hacer cosas. Aunque hay algunos que tienen grandes talentos y otros con muchas limitaciones, en general todos podemos hacer lo mismo.
Lo interesante es que nadie nace con el talento para inventar excusas: ese se adquiere con la experiencia.
A veces el no poder terminar con algo o cuando las cosas salen mal hace que pienses que alguien más tiene la culpa.
Mientras ves como todo se va al caño empiezas a murmurar en contra de la competencia, de la mala educación y de los extraterrestres que hicieron que todo saliera mal.
Eso es natural. Todos lo hacemos de vez en cuando. El problema es cuando esos pensamientos se convierten en razones que hasta tú crees y de pronto todo tiene sentido: no es culpa tuya.
Todos tenemos la misma opción todos los días: entrar en acción o inventar una nueva excusa. Todos podemos hacer lo mismo que los demás, solo que algunos inventarán algo para dejarlo para después.
La bueno es que está decisión no es definitiva, la tomas todos los días. ¿Qué decidirás hoy?
Busca oportunidades, aprende a ganar dinero en Internet
Hay quienes tienen una habilidad impresionante para poner cualquier excusa que los saque de la responsabilidad que tienen.
Tienen la tendencia de echarle la culpa al estado del tiempo, al gobierno, sus papás, sus maestros, la TV o la falta de súper héroes.
Los otros nunca ponen excusas. Esa gente rara vez dice algo. Simplemente entran en acción. Si las cosas no se han hecho, las hacen. Si salieron mal, las arreglan.
Esta gente siempre está en acción y es la que, generalmente, consigue el éxito en todo lo que emprende y si no, no le echa la culpa a los demás.
Todas las personas nacen con una habilidad parecida para poder hacer cosas. Aunque hay algunos que tienen grandes talentos y otros con muchas limitaciones, en general todos podemos hacer lo mismo.
Lo interesante es que nadie nace con el talento para inventar excusas: ese se adquiere con la experiencia.
A veces el no poder terminar con algo o cuando las cosas salen mal hace que pienses que alguien más tiene la culpa.
Mientras ves como todo se va al caño empiezas a murmurar en contra de la competencia, de la mala educación y de los extraterrestres que hicieron que todo saliera mal.
Eso es natural. Todos lo hacemos de vez en cuando. El problema es cuando esos pensamientos se convierten en razones que hasta tú crees y de pronto todo tiene sentido: no es culpa tuya.
Todos tenemos la misma opción todos los días: entrar en acción o inventar una nueva excusa. Todos podemos hacer lo mismo que los demás, solo que algunos inventarán algo para dejarlo para después.
La bueno es que está decisión no es definitiva, la tomas todos los días. ¿Qué decidirás hoy?
Busca oportunidades, aprende a ganar dinero en Internet
jueves, 21 de abril de 2011
¿Qué tanto sabes de dinero?
Cuando se trata de dinero, muchas personas creen que la única manera de hacerlo crecer y tenerlo seguro es contratar un asesor financiero profesional.
¿Quién mejor para cuidar dinero que alguien que se educó precisamente en las artes del mismo?
Esto puede parecer lógico desde todos los puntos de vista. El asesor financiero es un profesional capacitado, vive de su reputación que solo dándote un buen servicio puede incrementar y, además, tiene los contactos y “colmillo” para hacer lo necesario.
Así que tú a descansar tranquilamente mientras tu dinero se hace más grande, ¿no? En algunos casos puede ser así, pero he conocido personalmente a varias personas que han sufrido graves desengaños con esto.
Tal vez a los asesores les ganó la avaricia y decidieron robarse el dinero. Tal vez ya no quisieron trabajar tanto y lo dejaron en inversiones menos rentables. Tal vez se hicieron viejos y ya no buscan lo nuevo.
Las razones pueden ser muchas, pero la cuestión es que, si tú hubieras sabido algo acerca del dinero, probablemente podrías haber hecho algo al respecto.
¿O sea que yo puedo saber más que mi asesor financiero? No lo creo, a menos que realmente dejes todo para ser uno de ellos. Sin embargo, con un poco de educación puedes saber de qué habla y tomar una decisión informada.
No soy contador, pero sé lo suficiente para saber que mi contador está haciendo un buen trabajo. Nunca me va a interesar tanto cómo hacer una declaración fiscal, pero sé lo que es.
De igual manera te puedes educar en cómo cuidar el dinero y no depender por completo de un completo extraño para manejarlo.
Algo así como el que trae un guardia personal. Ese tipo no lo protege por convicción: lo hace por dinero. Si él trabaja por dinero quiere decir que si yo le doy más, probablemente lo dejará sin pensarlo.
Lo mismo puede pasar con asesores, consultores, videntes y demás personas que pueden ayudarte con tu dinero o desaparecerlo si no los vigilas.
Robert Kiyosaki es un famoso autor y tiene muchas enseñanzas, pero la más importante es que te eduques en cómo invertir tu dinero.
Alguien más puede hacer el trabajo, pero más vale que sepas que están haciendo y porqué. De otra manera, bien puedes quedarte viviendo de los recuerdos. Es más trabajo pero será tu mejor inversión.
Busca oportunidades, aprende a ganar dinero en Internet
¿Quién mejor para cuidar dinero que alguien que se educó precisamente en las artes del mismo?
Esto puede parecer lógico desde todos los puntos de vista. El asesor financiero es un profesional capacitado, vive de su reputación que solo dándote un buen servicio puede incrementar y, además, tiene los contactos y “colmillo” para hacer lo necesario.
Así que tú a descansar tranquilamente mientras tu dinero se hace más grande, ¿no? En algunos casos puede ser así, pero he conocido personalmente a varias personas que han sufrido graves desengaños con esto.
Tal vez a los asesores les ganó la avaricia y decidieron robarse el dinero. Tal vez ya no quisieron trabajar tanto y lo dejaron en inversiones menos rentables. Tal vez se hicieron viejos y ya no buscan lo nuevo.
Las razones pueden ser muchas, pero la cuestión es que, si tú hubieras sabido algo acerca del dinero, probablemente podrías haber hecho algo al respecto.
¿O sea que yo puedo saber más que mi asesor financiero? No lo creo, a menos que realmente dejes todo para ser uno de ellos. Sin embargo, con un poco de educación puedes saber de qué habla y tomar una decisión informada.
No soy contador, pero sé lo suficiente para saber que mi contador está haciendo un buen trabajo. Nunca me va a interesar tanto cómo hacer una declaración fiscal, pero sé lo que es.
De igual manera te puedes educar en cómo cuidar el dinero y no depender por completo de un completo extraño para manejarlo.
Algo así como el que trae un guardia personal. Ese tipo no lo protege por convicción: lo hace por dinero. Si él trabaja por dinero quiere decir que si yo le doy más, probablemente lo dejará sin pensarlo.
Lo mismo puede pasar con asesores, consultores, videntes y demás personas que pueden ayudarte con tu dinero o desaparecerlo si no los vigilas.
Robert Kiyosaki es un famoso autor y tiene muchas enseñanzas, pero la más importante es que te eduques en cómo invertir tu dinero.
Alguien más puede hacer el trabajo, pero más vale que sepas que están haciendo y porqué. De otra manera, bien puedes quedarte viviendo de los recuerdos. Es más trabajo pero será tu mejor inversión.
Busca oportunidades, aprende a ganar dinero en Internet
miércoles, 30 de marzo de 2011
La conformidad
Pocas cosas detienen más a una persona que estar conforme con lo que tiene. La conformidad es básicamente una cadena al cuello, aunque a veces no lo queramos ver así.
Quién está conforme simplemente deja de luchar. La rutina diaria y el lugar en donde está valen más que cualquier otra cosa, aunque se vea mucho mejor que lo que está en sus manos.
Cuando te conformas es como sentarte en una escalera. Conoces gente y la ves pasar hacia arriba, pero no te da por seguirlos.
Amigos, conocidos y parientes con más ambición van separándose más del conformista, no por decisión propia sino por consecuencia. Quién puedes pagarse algunos lujos y, por ejemplo, ir de vacaciones a una bonita playa, dejará de ver a lo que no puedan pagárselos.
Y conste que no hay nada malo en esto, simplemente son cosas que pasan. En algunos medios, religiones y culturas la ambición se califica como algo muy cercano a “malo”.
El ambicioso es aquel que quiere poseerlo todo y termina siempre mal, no solo sin dinero y propiedades, sino también sin amigos.
Esto es totalmente erróneo. Sí, un ambicioso puede ser una mala persona dispuesta a pasar encima de los demás para lograr lo que quiera, pero también puede ser alguien que gana justamente su lugar.
¿Querer tener más dinero es malo? ¿Querer tener mejores cosas es malo? No lo creo. Si para conseguirlo haces cosas malas, entonces tú eres una mala persona, no tus deseos de tener más o ser mejor.
Conformarse debe ser, siempre, un asunto temporal. Te conformas porque, por el momento, tienes todo lo que necesitas, pero eventualmente verás algo más grande, caro o divertido que perseguir.
Es la naturaleza humana: siempre vemos hacia arriba.
Supongo que algún día llegará la edad en que hay que conformarse. Después de toda una vida de trabajo y de logros, puedes llegar a cansarte y decidas quedarte en tu mismo lugar.
Recordando la historia de la abuela que consiguió su título de médico cuando pasaba de los 80 años, ese tiempo puede no llegar nunca…
Quién está conforme simplemente deja de luchar. La rutina diaria y el lugar en donde está valen más que cualquier otra cosa, aunque se vea mucho mejor que lo que está en sus manos.
Cuando te conformas es como sentarte en una escalera. Conoces gente y la ves pasar hacia arriba, pero no te da por seguirlos.
Amigos, conocidos y parientes con más ambición van separándose más del conformista, no por decisión propia sino por consecuencia. Quién puedes pagarse algunos lujos y, por ejemplo, ir de vacaciones a una bonita playa, dejará de ver a lo que no puedan pagárselos.
Y conste que no hay nada malo en esto, simplemente son cosas que pasan. En algunos medios, religiones y culturas la ambición se califica como algo muy cercano a “malo”.
El ambicioso es aquel que quiere poseerlo todo y termina siempre mal, no solo sin dinero y propiedades, sino también sin amigos.
Esto es totalmente erróneo. Sí, un ambicioso puede ser una mala persona dispuesta a pasar encima de los demás para lograr lo que quiera, pero también puede ser alguien que gana justamente su lugar.
¿Querer tener más dinero es malo? ¿Querer tener mejores cosas es malo? No lo creo. Si para conseguirlo haces cosas malas, entonces tú eres una mala persona, no tus deseos de tener más o ser mejor.
Conformarse debe ser, siempre, un asunto temporal. Te conformas porque, por el momento, tienes todo lo que necesitas, pero eventualmente verás algo más grande, caro o divertido que perseguir.
Es la naturaleza humana: siempre vemos hacia arriba.
Supongo que algún día llegará la edad en que hay que conformarse. Después de toda una vida de trabajo y de logros, puedes llegar a cansarte y decidas quedarte en tu mismo lugar.
Recordando la historia de la abuela que consiguió su título de médico cuando pasaba de los 80 años, ese tiempo puede no llegar nunca…
miércoles, 16 de marzo de 2011
¿Convencimiento o Inercia?
Una de las cosas que normalmente acompañan un emprendimiento es el entusiasmo. La idea de iniciar algo nuevo, un negocio, un empleo o una clase de baile, nos llena de expectativas y no podemos esperar para empezar.
Sin embargo, como ya he comentado en otras ocasiones, el entusiasmo se puede enfriar rápidamente si no obtienes resultados rápidos.
Aunque mucha gente pierde el entusiasmo y deja todo, otras personas continúan haciendo lo que tienen que hacer, perseverando en su intento de lograr la meta.
Cualquier persona que se mantenga firme y decida seguir sus objetivos es digna del éxito, pero hay una diferencia que puede significar mucho: trabajar por inercia o por convencimiento.
Quién trabaja por inercia lo hace solo por seguir. Tal vez no quiere que se le catalogue como alguien que se da por vencido o porque ya invirtió mucho o para que “no digan…”.
No es precisamente la mejor de las opciones pero bueno, tú puedes lograr el éxito si la inercia es lo suficientemente duradera como para llevarte hasta tu meta.
Por desgracia, raramente lo es. Quién trabaja por inercia lo hace sin muchas ganas y sin esperar mucho a cambio.
Así como alguien que barre la acera de su casa sabiendo que mañana estará llena de hojas otra vez pero, ¿qué se le va a hacer?
Por otro lado, quien está convencido de que lo que hace logrará su objetivo ve el mundo de forma distinta.
Todas las actividades tienen un logro y espera realmente que las cosas salgan bien. Conforme pasa el tiempo sabe que se acerca a su meta.
Un maratonista puede correr durante horas y no dudo que algún momento le den ganas de sentarse en una banca y mandar todo al diablo. Sin embargo, sabe que si con cada paso se acerca a la meta. No hay duda; de hecho es físicamente imposible ir hacia atrás cuando das un paso hacia adelante.
Las cosas pueden tardar pero si te convences de algo todo es mucho más fácil.
Así que la pregunta es: ¿trabajas por inercia o convencimiento?
Sin embargo, como ya he comentado en otras ocasiones, el entusiasmo se puede enfriar rápidamente si no obtienes resultados rápidos.
Aunque mucha gente pierde el entusiasmo y deja todo, otras personas continúan haciendo lo que tienen que hacer, perseverando en su intento de lograr la meta.
Cualquier persona que se mantenga firme y decida seguir sus objetivos es digna del éxito, pero hay una diferencia que puede significar mucho: trabajar por inercia o por convencimiento.
Quién trabaja por inercia lo hace solo por seguir. Tal vez no quiere que se le catalogue como alguien que se da por vencido o porque ya invirtió mucho o para que “no digan…”.
No es precisamente la mejor de las opciones pero bueno, tú puedes lograr el éxito si la inercia es lo suficientemente duradera como para llevarte hasta tu meta.
Por desgracia, raramente lo es. Quién trabaja por inercia lo hace sin muchas ganas y sin esperar mucho a cambio.
Así como alguien que barre la acera de su casa sabiendo que mañana estará llena de hojas otra vez pero, ¿qué se le va a hacer?
Por otro lado, quien está convencido de que lo que hace logrará su objetivo ve el mundo de forma distinta.
Todas las actividades tienen un logro y espera realmente que las cosas salgan bien. Conforme pasa el tiempo sabe que se acerca a su meta.
Un maratonista puede correr durante horas y no dudo que algún momento le den ganas de sentarse en una banca y mandar todo al diablo. Sin embargo, sabe que si con cada paso se acerca a la meta. No hay duda; de hecho es físicamente imposible ir hacia atrás cuando das un paso hacia adelante.
Las cosas pueden tardar pero si te convences de algo todo es mucho más fácil.
Así que la pregunta es: ¿trabajas por inercia o convencimiento?
jueves, 16 de diciembre de 2010
La Disclina Más Efectiva
Para poder lograr el éxito en cualquier cosa que quieras, necesitas dominar varias disciplinas, ya sea de conocimiento o habilidad técnica. Aunque no es garantía de que logres ganar mucho dinero o hacer cosas que quieras, sí pone las probabilidades a tu favor.
De todas estas hay una que te dará más resultados que todas las demás y que, en algunos casos, es la que permite que tengas cualquier otra.
Me refiero a la autodisciplina. Lo malo de la autodisciplina es que, a pesar de que es lo más valioso que vas a tener en tu vida, también es difícil de lograr.
Cualquiera puede trabajar cuando hay un látigo pegándole en la espalda, pero no mucha gente puede hacer lo mismo si no hay alguna razón externa.
Ser tu propio látigo es un arte difícil de aprender, pero vale más que cualquier otra cosa. En palabras de algún autor inteligente que no recuerdo en este momento, la autodisciplina es:
“Hacer lo que tienes que hacer, cuando tienes que hacerlo ya sea que tengas ganas o no”
¿Qué mejor definición? Y lo peor es que todos hacemos eso a diario. Todo mundo va al trabajo aunque haga frío, esté lloviendo o tengan flojera.
¿Porqué no aprender a trabajar para ti con la misma disciplina que lo haces para los demás? Esta habilidad te dará más que todo lo que sabes ahora, así que empieza a cultivarla.
Será la siembra más productiva de todas.
De todas estas hay una que te dará más resultados que todas las demás y que, en algunos casos, es la que permite que tengas cualquier otra.
Me refiero a la autodisciplina. Lo malo de la autodisciplina es que, a pesar de que es lo más valioso que vas a tener en tu vida, también es difícil de lograr.
Cualquiera puede trabajar cuando hay un látigo pegándole en la espalda, pero no mucha gente puede hacer lo mismo si no hay alguna razón externa.
Ser tu propio látigo es un arte difícil de aprender, pero vale más que cualquier otra cosa. En palabras de algún autor inteligente que no recuerdo en este momento, la autodisciplina es:
“Hacer lo que tienes que hacer, cuando tienes que hacerlo ya sea que tengas ganas o no”
¿Qué mejor definición? Y lo peor es que todos hacemos eso a diario. Todo mundo va al trabajo aunque haga frío, esté lloviendo o tengan flojera.
¿Porqué no aprender a trabajar para ti con la misma disciplina que lo haces para los demás? Esta habilidad te dará más que todo lo que sabes ahora, así que empieza a cultivarla.
Será la siembra más productiva de todas.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Solo Trabajando Más...
Uno de los sueños de todo mundo es ganar mucho dinero sin trabajar. Todo mundo envidia al jefe que se la pasa en reuniones, en el golf y en restaurantes mientras ellos se matan trabajando para que la empresa suba.
Aunque no tiene caso negar que también quisiera ganar mucho dinero sin trabajar, ya sé que eso no pasa; al menos no a la mayoría de la gente.
Sí, hay algunos que tuvieron la suerte de tener los padres correctos o nacer bonitos y todo se les facilita, pero la gran mayoría de la gente no tiene estas ventajas y, aún así, logran el éxito.
Si ves revistas de ricos y famosos verás que algunos no son precisamente muy agraciados físicamente, no hablan bonito y tal vez ni siquiera se ven muy listos.
La diferencia entre ellos y los demás es que están dispuestos a trabajar más. El jefe podrá parecer lo más descansado del mundo, pero es común verlo a altas horas de la noche solucionando problemas.
Para llegar a donde están tuvieron que pasar por meses o años de trabajo continuo, sin descansos ni vacaciones, y sacrificar lo que muchos de nosotros tenernos cuando llega la hora de salida.
El premio por todo ese trabajo extra es ganar mucho más dinero que la mayoría de las personas.
Claro que solo el hecho de trabajar no basta; hay quienes trabajan mucho más que todos y no parecen levantar vuelo, pero, aún cuando existe el trabajo inteligente, la realidad es que hay que trabajar más que los demás para llegar arriba.
Mientras no tomes la decisión de dejar lo que te gusta por lo que tienes que hacer, dudo que tengas alguna oportunidad. ¿Quieres saber que tienen en común los que no son jefes? Todos se van a la misma hora.
Si quieres cambiar eso, primero vas a tener que empezar a pagar el precio del éxito con trabajo. Ni modo, al menos en este mundo, las cosas son así. Claro que siempre está la lotería…
Empieza hoy a hacer algo al respecto. Esa actitud es la que te llevará arriba y, después de un tiempo, podrás disfrutar del estilo de vida que ahora solo envidias.
Aunque no tiene caso negar que también quisiera ganar mucho dinero sin trabajar, ya sé que eso no pasa; al menos no a la mayoría de la gente.
Sí, hay algunos que tuvieron la suerte de tener los padres correctos o nacer bonitos y todo se les facilita, pero la gran mayoría de la gente no tiene estas ventajas y, aún así, logran el éxito.
Si ves revistas de ricos y famosos verás que algunos no son precisamente muy agraciados físicamente, no hablan bonito y tal vez ni siquiera se ven muy listos.
La diferencia entre ellos y los demás es que están dispuestos a trabajar más. El jefe podrá parecer lo más descansado del mundo, pero es común verlo a altas horas de la noche solucionando problemas.
Para llegar a donde están tuvieron que pasar por meses o años de trabajo continuo, sin descansos ni vacaciones, y sacrificar lo que muchos de nosotros tenernos cuando llega la hora de salida.
El premio por todo ese trabajo extra es ganar mucho más dinero que la mayoría de las personas.
Claro que solo el hecho de trabajar no basta; hay quienes trabajan mucho más que todos y no parecen levantar vuelo, pero, aún cuando existe el trabajo inteligente, la realidad es que hay que trabajar más que los demás para llegar arriba.
Mientras no tomes la decisión de dejar lo que te gusta por lo que tienes que hacer, dudo que tengas alguna oportunidad. ¿Quieres saber que tienen en común los que no son jefes? Todos se van a la misma hora.
Si quieres cambiar eso, primero vas a tener que empezar a pagar el precio del éxito con trabajo. Ni modo, al menos en este mundo, las cosas son así. Claro que siempre está la lotería…
Empieza hoy a hacer algo al respecto. Esa actitud es la que te llevará arriba y, después de un tiempo, podrás disfrutar del estilo de vida que ahora solo envidias.
miércoles, 13 de octubre de 2010
"Hoy no me pongo corbata"
En una reunión que tuvimos un amigo llegó con su esposa. La señora mostraba la típica cara de enojada e hizo varias indirectas mientras estuvo con todos. Cuando salimos a preparar el carbón (era una carne asada) hubo algunas burlas acerca de su media naranja enojada.
Pasamos una tarde agradable hablando de muchas cosas pero hubo un momento en que nos quedamos solos él y yo. Al preguntarle porque se había enojado la señora, me comentó que era porque no había llevado traje y corbata.
¿Traje y corbata a una reunión? Bueno, aquí cabe mencionar que había varias personas que podían significar oportunidades de trabajo para él. Siguiendo esa línea de pensamiento, hubiera sido inteligente ir bien vestido para promocionarse con algunos de estos.
No quiso hacerlo porque estaba haciendo su propio negocio de electrónica. No estaba buscando empleo y no quería distraerse con eso mientras construía su futuro. Mientras me contaba el asunto, me dijo algo con lo que me identifiqué completamente:
“Hoy no quería ponerme corbata. Por eso estoy haciendo un negocio, para no tener que volver a ponerme corbata nunca a menos que así lo quiera o vaya a una boda o funeral”
Así que lo ves trabajar más que otros, tiene un poco de sudor frío cada mes para cubrir todos los gastos y siempre está la cosa de que no funcionen las cosas, pero lo importante es que tenía una meta, tal vez tonta, pero fija: No usar corbata.
Tal vez se refiera a vivir sin que alguien le diga que vestir o que pueda poner sus propias reglas. Independientemente de cuál sea el caso, le aplaudo que no use corbata.
Cuando dejé de buscar trabajo para ya dedicarme a ganar dinero por Internet tenía en mente algo parecido. No era dejar la corbata, pero ser dueño de mi tiempo.
Creo que eso es más importante que el dinero. Aunque siempre pensamos en dinero primero, ¿no sería genial tener algo más valioso todavía? Si pudieras tenerlo, ¿Qué sería?
Pasamos una tarde agradable hablando de muchas cosas pero hubo un momento en que nos quedamos solos él y yo. Al preguntarle porque se había enojado la señora, me comentó que era porque no había llevado traje y corbata.
¿Traje y corbata a una reunión? Bueno, aquí cabe mencionar que había varias personas que podían significar oportunidades de trabajo para él. Siguiendo esa línea de pensamiento, hubiera sido inteligente ir bien vestido para promocionarse con algunos de estos.
No quiso hacerlo porque estaba haciendo su propio negocio de electrónica. No estaba buscando empleo y no quería distraerse con eso mientras construía su futuro. Mientras me contaba el asunto, me dijo algo con lo que me identifiqué completamente:
“Hoy no quería ponerme corbata. Por eso estoy haciendo un negocio, para no tener que volver a ponerme corbata nunca a menos que así lo quiera o vaya a una boda o funeral”
Así que lo ves trabajar más que otros, tiene un poco de sudor frío cada mes para cubrir todos los gastos y siempre está la cosa de que no funcionen las cosas, pero lo importante es que tenía una meta, tal vez tonta, pero fija: No usar corbata.
Tal vez se refiera a vivir sin que alguien le diga que vestir o que pueda poner sus propias reglas. Independientemente de cuál sea el caso, le aplaudo que no use corbata.
Cuando dejé de buscar trabajo para ya dedicarme a ganar dinero por Internet tenía en mente algo parecido. No era dejar la corbata, pero ser dueño de mi tiempo.
Creo que eso es más importante que el dinero. Aunque siempre pensamos en dinero primero, ¿no sería genial tener algo más valioso todavía? Si pudieras tenerlo, ¿Qué sería?
sábado, 26 de junio de 2010
Perserverar... Aunque No Quieras
Una de las principales causas del fracaso en muchas cosas es la falta de perseverancia. Cuando alguien inicia una nueva actividad, ya sea tener un negocio, tocar un instrumento o hacer ejercicio, siempre hay gran deseo, muchas ganas y grandes expectativas.Los primeros días todo es gran actividad, mucha motivación y lo que parecen grandes avances. Todo mundo sabe el sacrificio que hay que hacer para lograr el objetivo y solo se habla de lo que falta y como se va a hacer.
Sin embargo, conforme pasa el tiempo, empiezan a aparecer otras cosas más importantes. Como que las prioridades cambian y empiezas a incluir la palabra “mañana” con todos los pendientes que tienes.
Cuando se empieza las frases son algo así:
- “Tengo que hacer esto”
- “Voy a conseguir esto otro”
- “Hay que terminar tal cosa”
Con el tiempo se incluyen las palabras “mañana” y “luego”.
- “Mañana hago esto”
- “Luego consigo esto otro”
- “Mañana o luego termino tal cosa”
Peor aún, después le incluimos las palabras “tal vez” y “si tengo tiempo”.
Perseverar no solo es una palabra de motivación: es un trabajo y puede ser pesado. Levantarte del sofá y hacer las cosas cuando todo tu cuerpo te pide seguir descansando es difícil, pero es lo que hace la diferencia.
Así que, si quieres realmente salir de donde estás, hay que perseverar. No es más difícil que hacer 10 sentadillas o correr cien metros más. Puede ser pesado, pero es lo que te dará la ventaja sobre los demás.
La mayoría se queda sentado, así que no tendrás mucha competencia una vez que decidas sacudir los pies y seguir adelante.
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