Si alguien me preguntara si existe un amuleto de la buena suerte, le diría que sí. Y no es una pata de conejo o algún amuleto que compras con los muchos “brujos” que hay hoy en día.
Es algo que tú controlas: tu actitud. Porque, si te pones a ver cómo es la gente que tiene buena suerte, verás que pocos de ellos son personas taciturnas, peleoneras o amargadas.
Porque la famosa “suerte”, tal como la vemos en otras personas, no consiste en encontrarse dinero tirado o en sacarse la lotería: eso es azar puro.
Quienes consiguen buenos trabajos, ofertas, oportunidades y a veces hasta dinero son quienes tienen una gran cantidad de amigos, contactos y conocidos con quienes están bien y quienes, por alguna razón, quieren quedar bien con ellos.
Muchos de los jefes de muchas empresas no son los más hábiles o los más “estudiados”; son los que tienen más apoyo de sus subordinados y de sus jefes.
A veces te preguntas por qué tú, que tienes más talento, inteligencia, capacitación y tiempo en la empresa, no tienes las mismas oportunidades.
Tal vez sea porque no tienes la actitud correcta.
Claro que siempre hay injusticias y, a veces la vida no es justa, pero muchas personas que se quejan de esto tienen la actitud que las aleja de todas las oportunidades.
Porque, ¿quién quiere de jefe a alguien amargo que solo sabe quejarse y echar culpas? ¿Quién quiere contratar a alguien que parece estar resentido con todo el mundo? ¿Por qué habría de “heredar” todos los problemas que tiene otra persona?
Así que checa tu actitud. Tal vez alejas las oportunidades y ni siquiera te has dado cuenta.
Busca oportunidades, aprende como ganar dinero en Internet
Para ganar dinero es necesario tener más que herencias, loterías o suerte. Con la actitud correcta, puedes lograr grandes cosas, materiales y de otro tipo.
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martes, 21 de junio de 2011
sábado, 26 de marzo de 2011
Esa caprichosa suerte
Si algo siempre ha querido el ser humano es suerte. La capacidad de manipular eventos al azar y juntarlos para que te favorezcan es un sueño que todo el mundo ha tenido y sigue teniendo.
A lo largo de la historia han salido muchos medios de manipular la suerte, por medio de amuletos, rituales y hasta sacrificios.
Hoy en día, aún con toda la ciencia que hay, mucha gente gasta dinero en conseguir suerte. Así es, amuletos para tener suerte en el amor, en el trabajo, en el casino… parecería que, aún con todo el conocimiento humano que hay, seguimos pensando que la suerte es, realmente, una diosa o algo así.
Supongo que se debe al deseo ferviente de todo ser humano de obtener muchos beneficios sin hacer nada. Ni modo, es nuestra naturaleza ser comodinos. Queremos ganar mucho dinero, tener mucha fama y ser perfectos, pero nadie quiere pagar el precio por lograrlo.
Así que muchos van con “el brujo”, le pagan buen dinero para que les haga un amuleto, ¡para ganar dinero!
Hay que aceptar que ese amuleto sí funcionó para una persona: el brujo.
¿Cuántas personas conoces que sus problemas se solucionaron única y exclusivamente gracias a la suerte? No muchas. De hecho, a lo largo de mi vida puedo contar con los dedos de las manos las personas que he visto obtener dinero o facilidades gracias exclusivamente a un evento al azar.
La suerte la tenemos todos y es simplemente el estar frente a la oportunidad en el momento adecuado. Y lo triste del asunto es que muchos están frente a la oportunidad pero no se animan a tomarla.
Hay riesgos, no tienen tiempo, no tienen dinero… las excusas son muchas pero, al final, la oportunidad la toman otros y son quienes tienen el éxito.
¿Qué dicen los que la dejaron pasar? “Ese tipo tuvo suerte”.
Si la suerte se basa en oportunidades, tú puedes hacer las tuyas propias. Comienza por abrir tus ojos a la oportunidad y no dejarla ir cuando se te presente.
Tal vez entonces comiences a tener “suerte”.
A lo largo de la historia han salido muchos medios de manipular la suerte, por medio de amuletos, rituales y hasta sacrificios.
Hoy en día, aún con toda la ciencia que hay, mucha gente gasta dinero en conseguir suerte. Así es, amuletos para tener suerte en el amor, en el trabajo, en el casino… parecería que, aún con todo el conocimiento humano que hay, seguimos pensando que la suerte es, realmente, una diosa o algo así.
Supongo que se debe al deseo ferviente de todo ser humano de obtener muchos beneficios sin hacer nada. Ni modo, es nuestra naturaleza ser comodinos. Queremos ganar mucho dinero, tener mucha fama y ser perfectos, pero nadie quiere pagar el precio por lograrlo.
Así que muchos van con “el brujo”, le pagan buen dinero para que les haga un amuleto, ¡para ganar dinero!
Hay que aceptar que ese amuleto sí funcionó para una persona: el brujo.
¿Cuántas personas conoces que sus problemas se solucionaron única y exclusivamente gracias a la suerte? No muchas. De hecho, a lo largo de mi vida puedo contar con los dedos de las manos las personas que he visto obtener dinero o facilidades gracias exclusivamente a un evento al azar.
La suerte la tenemos todos y es simplemente el estar frente a la oportunidad en el momento adecuado. Y lo triste del asunto es que muchos están frente a la oportunidad pero no se animan a tomarla.
Hay riesgos, no tienen tiempo, no tienen dinero… las excusas son muchas pero, al final, la oportunidad la toman otros y son quienes tienen el éxito.
¿Qué dicen los que la dejaron pasar? “Ese tipo tuvo suerte”.
Si la suerte se basa en oportunidades, tú puedes hacer las tuyas propias. Comienza por abrir tus ojos a la oportunidad y no dejarla ir cuando se te presente.
Tal vez entonces comiences a tener “suerte”.
jueves, 21 de octubre de 2010
La Vida Son Decisiones
¿Porqué algunos tienen mucho dinero y otros no? ¿Porqué algunos tienen un negocio y la gran mayoría no? ¿Porqué algunos bajan de peso, estudian mucho o tienen algo mientras tú no?
Cuando le pasa a alguien más todo mundo dice que es suerte. Si alguien tiene éxito en los negocios, en el trabajo, con las muchachas o con el dinero lo más común es que digan “que suerte tiene este”.
Sin embargo, pocas cosas están más fuera de la realidad. Quién logra las cosas simplemente llega a un punto en el que DECIDE hace lo que quiere.
La gente que no baja de peso no es porque no pueda, no le salga, tenga metabolismo lento o cualquier otra cosa; simplemente no ha decidido dejar lo que hace para poder cambiar.
La vida está hecha de decisiones. Las tomas todos los días a todas horas y todas ellas tienen un efecto en lo que te pasa.
Cuando no tomas le decisión correcta o, peor aún, dejas que alguien más la tome por ti, estás dejando que tus metas se vayan cada vez más lejos de ti.
Nuestra naturaleza nos hace tomar las decisiones más fáciles y menos arriesgadas para evitarnos problemas, trabajo o ambos. Lo malo de esto es que este tipo de decisiones son las que menos ganancias tienen.
Cuando decides aventarte a algo más que lo fácil y divertido, normalmente tu vida cambia. Esta decisión por sí misma te pone en el camino de la oportunidad y del logro.
¿Estudio para mi examen o no? ¿Me pongo a trabajar o me emborracho? ¿Acabo hoy lo que tengo que hacer o lo dejo y le echo la culpa a alguien más?
Todas estas pequeñas decisiones son las que te harán triunfar o fracasar. Si ves las cosas que te rodean, objetivamente, sin excusas, verás que todas están ahí por algo que decidiste, tal vez hace mucho años.
Así que, ¿Qué decides para hoy?
Cuando le pasa a alguien más todo mundo dice que es suerte. Si alguien tiene éxito en los negocios, en el trabajo, con las muchachas o con el dinero lo más común es que digan “que suerte tiene este”.
Sin embargo, pocas cosas están más fuera de la realidad. Quién logra las cosas simplemente llega a un punto en el que DECIDE hace lo que quiere.
La gente que no baja de peso no es porque no pueda, no le salga, tenga metabolismo lento o cualquier otra cosa; simplemente no ha decidido dejar lo que hace para poder cambiar.
La vida está hecha de decisiones. Las tomas todos los días a todas horas y todas ellas tienen un efecto en lo que te pasa.
Cuando no tomas le decisión correcta o, peor aún, dejas que alguien más la tome por ti, estás dejando que tus metas se vayan cada vez más lejos de ti.
Nuestra naturaleza nos hace tomar las decisiones más fáciles y menos arriesgadas para evitarnos problemas, trabajo o ambos. Lo malo de esto es que este tipo de decisiones son las que menos ganancias tienen.
Cuando decides aventarte a algo más que lo fácil y divertido, normalmente tu vida cambia. Esta decisión por sí misma te pone en el camino de la oportunidad y del logro.
¿Estudio para mi examen o no? ¿Me pongo a trabajar o me emborracho? ¿Acabo hoy lo que tengo que hacer o lo dejo y le echo la culpa a alguien más?
Todas estas pequeñas decisiones son las que te harán triunfar o fracasar. Si ves las cosas que te rodean, objetivamente, sin excusas, verás que todas están ahí por algo que decidiste, tal vez hace mucho años.
Así que, ¿Qué decides para hoy?
lunes, 4 de octubre de 2010
¿Cara o Cruz?
¿Alguna vez has estado tratando de tomar una decisión sin poder inclinar la balanza hacia uno u otro lado? Creo que todos nos hemos visto en este tipo de situaciones en las que, por más que estudiamos el caso, nada más no podemos resolver por una u otra cosa.
Hace tiempo me dijeron que utilizara la regla de la moneda; esto es, lanzar una moneda al aire y cada camino decidirlo dependiendo del resultado. Esto puede parecer bastante tonto, ¿dejarle a la suerte una importante decisión?
Sin embargo, cuando me explicaron la lógica, empezó a hacer un poco de sentido. Verás, muchas veces nuestro subconsciente ya ponderó las ventajas y desventajas de lo que vamos a decidir y, si por él fuera, ya estarías haciendo algo.
Nuestro “consciente” es quién exige fechas, horas, números, ventajas, desventajas, seguridades, riesgos y mil cosas más. Es probable que tu decisión ya esté tomada desde mucho antes de que empieces a evaluar las cosas, pero primero tienes que convencer al cerebro.
Por eso, tira una moneda. Verás que, si cae cara, pensarás en “dos de tres” o “voy a lanzarla de nuevo”. Eso quiere decir que tu subconsciente ha estado siempre pensando en la otra opción.
Si, por otro lado, aceptas el resultado sin dudar. Eso quiere decir que tu decisión ya estaba lista para esa opción.
Con esto no quiero decir que solo tomes una moneda y sigas tu corazonada sin dudar, pero no está de más que sepas hacia donde está la tendencia en tu cerebro, incluso antes de que empieces.
Siempre hay que pensar bien las cosas, especialmente cuando implican el riesgo de perder dinero, negocios u oportunidades, pero también puedes entrarle un poco al pensamiento poco ortodoxo y seguir a tu sexto sentido.
Nadie dice que va a estar correcto, pero te sirve saber qué piensas desde antes de empezar a hacer las cosas.
Hace tiempo me dijeron que utilizara la regla de la moneda; esto es, lanzar una moneda al aire y cada camino decidirlo dependiendo del resultado. Esto puede parecer bastante tonto, ¿dejarle a la suerte una importante decisión?
Sin embargo, cuando me explicaron la lógica, empezó a hacer un poco de sentido. Verás, muchas veces nuestro subconsciente ya ponderó las ventajas y desventajas de lo que vamos a decidir y, si por él fuera, ya estarías haciendo algo.
Nuestro “consciente” es quién exige fechas, horas, números, ventajas, desventajas, seguridades, riesgos y mil cosas más. Es probable que tu decisión ya esté tomada desde mucho antes de que empieces a evaluar las cosas, pero primero tienes que convencer al cerebro.
Por eso, tira una moneda. Verás que, si cae cara, pensarás en “dos de tres” o “voy a lanzarla de nuevo”. Eso quiere decir que tu subconsciente ha estado siempre pensando en la otra opción.
Si, por otro lado, aceptas el resultado sin dudar. Eso quiere decir que tu decisión ya estaba lista para esa opción.
Con esto no quiero decir que solo tomes una moneda y sigas tu corazonada sin dudar, pero no está de más que sepas hacia donde está la tendencia en tu cerebro, incluso antes de que empieces.
Siempre hay que pensar bien las cosas, especialmente cuando implican el riesgo de perder dinero, negocios u oportunidades, pero también puedes entrarle un poco al pensamiento poco ortodoxo y seguir a tu sexto sentido.
Nadie dice que va a estar correcto, pero te sirve saber qué piensas desde antes de empezar a hacer las cosas.
lunes, 1 de marzo de 2010
¿Como Andas De Suerte?
Una de las cosas que ha inventado el hombre es la suerte. Viéndola fríamente, la suerte es un montón de pequeños eventos que hacen que el azar obre a tu beneficio. Sin embargo, la suerte es una de las cosas que el hombre ha tratado de controlar de una manera u otra.
¿Quién no quisiera tener buena suerte siempre? Sin embargo, creo que todos sabemos que tener una pata de conejo no nos llevará a tener un negocio exitoso y un trébol de 4 hojas (o 20 para el caso) no te dará más dinero al final del mes.
Confiar en la suerte para hacer un negocio, para pasar un examen o para tratar de ganar más dinero es la excusa perfecta para no tomar responsabilidad de tus actos. Hay una frase que dice que la suerte es la excusa más común de los fracasados.
No puedo negar que hay personas que han tenido suerte; pero decir que estas personas tienen un don para atraerla o aumentarla según su necesidad es ir muy lejos. Mientras más te confíes en la suerte, más probabilidades hay de que no llegues a nada. Por otra parte, mientras menos la tomes en cuenta, mucho más te vas a preparar para no fallar.
No puedo decir que la suerte no existe, pero sí puedo tratar de no tomarla en cuenta. No depender de la suerte es lo que, a la larga, realmente te hará libre.
¿Quién no quisiera tener buena suerte siempre? Sin embargo, creo que todos sabemos que tener una pata de conejo no nos llevará a tener un negocio exitoso y un trébol de 4 hojas (o 20 para el caso) no te dará más dinero al final del mes.
Confiar en la suerte para hacer un negocio, para pasar un examen o para tratar de ganar más dinero es la excusa perfecta para no tomar responsabilidad de tus actos. Hay una frase que dice que la suerte es la excusa más común de los fracasados.
No puedo negar que hay personas que han tenido suerte; pero decir que estas personas tienen un don para atraerla o aumentarla según su necesidad es ir muy lejos. Mientras más te confíes en la suerte, más probabilidades hay de que no llegues a nada. Por otra parte, mientras menos la tomes en cuenta, mucho más te vas a preparar para no fallar.
No puedo decir que la suerte no existe, pero sí puedo tratar de no tomarla en cuenta. No depender de la suerte es lo que, a la larga, realmente te hará libre.
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