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domingo, 22 de abril de 2012

Aferrándote al ancla en tu vida

Hace años, cuando mi hija estaba chica, se aferró a unos zapatos que le compramos. Siempre dijo que eran los más cómodos, los más bonitos y solo se los quitaba para dormir.

Como todo lo que tenía a esa edad, en un par de meses estaban raspados y rayados, además de que su pie ya estaba comenzado a ser demasiado grande para ellos.

Hicimos lo que pudimos para quitárselos “suavemente”, escondiéndolos o comprándole nuevos, pero no tuvimos éxito. Como ya nos daba pena mi hija con su ropa nueva y sus zapatos viejos, un día decidimos ponernos serios, le dijimos que ya estaba bien y que adiós a sus zapatitos.

Como muchos otros niños, en cuanto nos volteamos se fue a buscar en los botes de basura hasta que los encontró y los traía puestos de nuevo. Pero bueno, es normal en los niños aferrarse a algunas cosas hasta que crecen y las dejan.

Aunque esto puede parecer tierno para un papá, lo triste es que hay muchos de nosotros que nos aferramos a cosas que deberíamos dejar. Los niños de pronto ya no traen el oso de peluche que necesitaban para dormir, pero los adultos nos aferramos a ideas, teorías y hasta a sentimientos que solo nos impiden avanzar.

¿Por qué hay niños que le van al América, cuando nunca ha jugado fútbol ni parece interesarles? No sería sorpresa que sus papás sean americanistas de “hueso colorado”. Y todos dicen frases como que “yo le voy al campeón hasta que pierda” o “yo apoyo a mi equipo hasta la muerte”.

Y con eso celebramos el “aferre”. Decimos que mientras más nos aferremos a una cosa, por más que no sirve, más fuerza y compromiso mostramos.

La cosa es que, nos guste o no, a veces hay que aprender a soltar esas cosas y olvidarnos de ellas. Hay que dejar de aferrarnos al ancla y aprender a avanzar. Si no lo hacemos, estamos hundiéndonos para probar… ¿Qué, exactamente? ¿Qué podemos dejar todo por defender un ideal, aunque esté equivocado?

Hay que aprender a soltar las cosas. Así como de niños un día dejamos de temerle a la obscuridad, también hay que aprender a dejar ir las cosas que nos detienen.

Eso o aprender a respirar debajo del agua, cuando el ancla nos hunda…

Busca oportunidades, aprende cómo ganar dinero por Internet

martes, 19 de abril de 2011

No desperdicies errores

Si algo harás toda tu vida será cometer errores. Los errores no son algo de lo que hay que avergonzarse ni esconderlos.

No sé donde leí que si no estás cometiendo errores o eres un genio o eres muy estúpido. Solo quienes están trabajando en algo pueden darse el lujo de cometer errores y con eso ser los mejores en su campo.

Y conste que dije “lujo”. Porque cometer errores y aprender de ellos es siempre un lujo que todos nos podemos dar, aunque algunos no quieran aceptarlo.

Y es por eso que se comete el peor error de todos: esconder el error y seguir adelante como si nada hubiera pasado.

Porque pasó algo: cometiste un error. Tienes en tus manos la oportunidad de aprender mucho más que con cualquier curso, diplomado o maestro.

Y créeme, los errores que aceptas y enfrentas no se te van a olvidar en mucho tiempo.

Sin embargo, en esta sociedad el error es mal visto y todo mundo mejor lo esconde, perdiendo todas las enseñanzas que están ahí.

No desperdicies tus errores. Los vas a tener toda la vida y tienes mucho que aprender de ellos. Un error puede convertirse en un secreto sucio que nunca aparecerá o en una revelación que te acompañará toda la vida.

Solo avanzan los que se arriesgan. Las grandes ganancias, los grandes logros y la fama están en los que se están arriesgando a cometer su racha de errores y aprender de ellos. No seas de los que desperdician sus errores.

Es una de las pocas cosas que puedes elegir y será la mejor decisión de tu vida.

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jueves, 10 de marzo de 2011

Las malas decisiones

Si de algo tenemos mucho que contar son las malas decisiones que hemos tomado a través del tiempo. De hecho, si juntas las decisiones que tomas durante el día, verás que muchas de ellas son malas.

Tal vez con algunas no pase nada, fuera de que te pierdas un programa de televisión o alguien te reclame por haber llegado tarde, pero algunas veces pueden cambiar tu vida.

Y sin embargo, al otro día hay que volver a tomar muchas decisiones, buenas y malas, para poder seguir con la vida. Otra es ser esclavo y que te digan que hacer, pero es ya es un poco raro como para considerarlo.

El chiste es que caminas y siempre tienes decisiones que tomar. Algunas simples y otras difíciles. Todo el día, todos los días.

Es por eso que hay que acostumbrarse a las malas decisiones. Te guste o no, las vas a tener y muchas veces. Nuestra condición de humanos nos hace vulnerables a decidir por flojera, desidia, ego, miedo y otras muchas cosas más que no tienen nada que ver con raciocinio.

Por eso hay que vivir con malas decisiones diarias pero, ya sean de consecuencias insignificantes o que cambien tu vida por completo, es importante aprender de ellas.

Lo primero es aprender a dejar que la cabeza decida en vez de las emociones. Esto es lo que puede costar más trabajo pero al final es lo que más te deja. El hecho de poder analizar fríamente las cosas y tomar el mejor camino, te guste o no, te llevará por menos problemas.

La otra es, aunque pareciera obvio, aprender de la historia. Es increíble como la gente decide y vuelve a decidir lo mismo en las mismas circunstancias, aunque previamente ya lo haya hecho y halla resultado un desastre.

Así hay personas que vuelven a hacer inversiones “infalibles” para ganar mucho dinero o se casen con una pareja muy joven que “no le interesa su dinero” aunque le pidan todos los días.

Dicen que el humano es el único ser que se tropezará con la misma piedra y en realidad parece que es así. Sin embargo, también somos el ser que puede controlar nuestros pensamientos y cambiar con ellos.

Aprende de tus malas decisiones. Son parte de la vida y, aunque parezca increíble, a veces te alegrarás de que te haya pasado por la experiencia y nuevos caminos que se abrirán ante ti.

Eso claro, si aprendes de ellas…

jueves, 3 de marzo de 2011

Aceptando el fracaso

Entre las muchas cosas que no puedes predecir en este mundo, hay una que prácticamente puedes garantizar: las cosas no siempre van a salir como tú quieres.

Aunque a algunas personas parece que todo les sale como esperaban, aún estas tienen sus cosas que no les salen, no importa que tanto lo intenten.

Para lograr el éxito hay que aprender a levantarse después de caer y aprender de los errores. Eso también es casi una garantía.

Hay personas que se cansan del fracaso y dejan de intentar, pero hay otras que simplemente no aceptan su fracaso y le echan la culpa a otras cosas.

El jefe no los quiere y por eso no ganan más dinero, aunque lleguen tarde casi todos los días y no terminen su trabajo a tiempo. “Es que el mercado está bajo y por eso el negocio no da”, aunque abran a medio día y tengan un pésimo servicio al cliente.

Para poder aprender las valiosas lecciones que te da la vida, tienes que aceptar el fracaso. Las excusas tienen una función: quitarte la sensación de haber perdido y que no sea tu culpa.

Es algo así como chuparte el dedo inmediatamente después de quemarte. Proporciona un alivio inmediato aunque ilusorio.

Si tuviste la culpa de que las cosas salieran mal hay que aceptarla, no para mostrar valor ni para regodearte en el mal sabor de boca de perder, sino para lo más importante de todo: aprender.

Cuando aceptas objetivamente tus errores, ya que se te pasa la sensación (nada agradable, por cierto) de haberla regado, puedes ver que fue lo que hiciste mal y no repetirlo para la siguiente.
Solo con hacer esto estarás realmente en el camino hacia el éxito y no en el círculo vicioso en el que muchas personas viven.

Aceptar lo que hacemos es fácil cuando ganamos, pero también hay que aprender a disfrutarlo cuando perdemos y aceptar las enseñanzas que nosotros mismos nos damos.

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sábado, 25 de septiembre de 2010

Solo Sé Que No Sé Nada...

"Solo sé que no sé nada"
Atribuida a Sócrates

El camino del éxito está lleno de trabas y misterios. Además de la perseverancia, la actitud positiva y muchas otras cosas, es necesario que consideres una cosa: es probable que no sepas mucho acerca de lo que quieres hacer.

Una de las muchas causas de fracasos en los negocios es asumir que lo sabes todo por el hecho de ser una persona experta en lo que sea que quieras hacer.

Tal vez te dirás, “pero si conozco perfectamente mi tema, por eso quiero hacer un negocio con él…”

No dudo que seas la persona más calificada para lo que sea que quieres hacer, pero también sé una cosa: si nunca has hecho negocios, es probable que no tengas los conocimientos mínimos para hacer uno.

El sentido común puede llevar un negocio durante un tiempo pero los negocios tienden a crecer cuando les va bien y muchas veces sobrepasan a su fundador.

Esto cuando tienen suerte… en algunos casos el fundador se rehúsa a dejar su puesto y asegura a todos que “él sabe lo que hace”. A fin de cuentas, ¿no fue él el que inició el negocio?

Creo que todos hemos visto personas así. Muchos de ellos primero se hundirán con todo y negocio antes de aceptar que alguien más les puede enseñar algo. Hay pocas formas más tristes de perder lo que tanto trabajo cuesta.

Así que si vas a iniciar un negocio, lo primero que tienes que hacer es reconocer que, a menos que ya tengas experiencia en esto, no sabes nada. Hay muchas cosas que aprender y, aunque nadie sepa más que tú del tema de tu negocio, no quiere decir que sabes cómo convertir eso en un negocio.

Lo bueno es que no es mucho problema; hay muchos recursos en línea, en papel y entrenamiento para aprender lo que no sabes. Lo primero es aceptar tus limitaciones y resolverlas. Lo demás… eso lo resolverás a su debido tiempo.

lunes, 26 de julio de 2010

¿Tu Ego Se Interpone En Tu Camino?

¿Cuántas veces el ego te ha costado dinero? La gran mayoría de las personas nunca se hace esta pregunta porque a nadie le gusta la respuesta. Por supuesto que puedes seguir engañándote el tiempo que quieras pero, créeme, conocer la respuesta es bastante liberador y no hay que decirle a nadie.

A lo largo de nuestra vida perdemos mucho dinero y oportunidades únicamente por el ego. Esto lo he visto una y otra vez en todas las empresas en las que he trabajado y desde que entré a ganar dinero en Internet.

He visto personas ver que están en un error más que obvio pero se niegan a dar marcha atrás solo por ego. Esos errores a veces les han costado tiempo, dinero y hasta el puesto o el negocio que tenían, pero aún así se van diciendo que ellos tenían la razón.

El problema con el ego es que echa a perder la lección más importante que tiene la vida y es aprender de tus errores. A nadie le da pena decir que aprendió a andar en bicicleta cayéndose, pero primero muertos antes de aceptar que perdimos dinero por nuestra propia culpa.

Durante tu vida perderás muchas cosas y hasta harás el ridículo por cometer errores. Está bien, no pasa nada. Sin embargo, negarte a ver la realidad para que tu ego no salga lastimado es lo peor que puedes hacer.

Más vale un golpe en el ego que en otro lado. El ego se recupera rápidamente, pero el bolsillo y tu reputación pueden quedar mucho tiempo recuperándose. Es bueno que tu ego sea sano, siempre y cuando te deje ver más allá de tu nariz.

martes, 23 de marzo de 2010

Seguidor o Líder

Si le preguntas a un grupo de personas si prefieren ser seguidores o líderes, serán pocos los que se vayan por la primera. La misma palabra “líder” habla de alguien que está a cargo, que sabe lo que hace y que se queda con la fama y la fortuna.

Los seguidores no son tomados tanto en cuenta, a pesar de que son ellos quienes hacen mucho del trabajo. Así que, en resumen, ¿Quién querría ser seguidor?

Sin embargo, hay que considerar que, para ser líder, tienes que saber lo que haces, hacerte responsable de todas las decisiones y buscar siempre el bien común. Es difícil poder hacer eso de la noche a la mañana.

Todo buen líder comenzó siendo un seguidor. Seguir a alguien en quién confías, aprender de esa persona y ver sus defectos y virtudes es el primer paso para algún día llegar al liderazgo.

Ser un seguidor no es ser un “perdedor” o un “ayudante”; es estar en el momento adecuado, aprendiendo lo que vas a necesitar para, en su momento, tomar las riendas de tu futuro.

El buen seguidor, eventualmente, llegará a ser un buen líder. Es solo cuestión de tiempo y aprendizaje. Solo serás tan buen líder como lo fuiste de seguidor.

Mientras no te estanques, seguir al líder es un medio para un fin. Puedes querer ser siempre seguidor y evitar las responsabilidades del liderazgo o seguir tu propio camino cuando te sientas independiente.

Como en la mayoría de las cosas, cuestión de actitud…

jueves, 14 de enero de 2010

La Magia De La Experiencia

"Algunas lecciones tienen que vivirse para entenderse"
Master Stick, “Elektra”

Algunas personas ganamos más dinero que otras, especialmente cuando somos más experimentadas. Al igual que muchos recién graduados, cuando inicié en el mundo del trabajo me caía gordo el ver que otros más viejos que yo ganaban mucho dinero y trabajaban, desde mi punto de vista, menos que yo.

A fin de cuentas, si soy tan listo, ¿porqué tengo que tener canas para saber lo que ellos? 20 años después tengo la respuesta: experiencia. Durante toda mi carrera profesional se me han presentado situaciones raras, chistosas, críticas, sobrenaturales (jaja) y muchos adjetivos más.

Hay algo que puedo decir de estos 20 años: hay cosas para las que la escuela no te prepara. Así como es necesario entrenar para correr un maratón, hay cosas que solo la experiencia te puede hacer aprender. Leer acerca de eso o que alguien pretenda ensenártelo no se compara con vivirlo.

¿Puedes describir a que sabe la nieve de chocolate sin usar la palabra “chocolate”? La vida es para vivirla y aprender de ella. Aunque te guste pensar que puedes prepararte para todo, hay cosas que solo la vida te va a enseñar.

Mucha gente vive esperando que todo se le enseñe y tiene la ilusión del control. Algunos otros aprendemos lo suficiente y nos aventamos a vivir la experiencia. No sé si la primera opción sea mejor, pero te puedo decir algo: avanzas más rápido viviendo que solo leyendo. Además, es más divertido.

Los caminos se andan caminando… no viéndolos en la tele.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Aprende de la Experiencia Ajena

"Aprende de los errores de otros, no puedes vivir tanto como para hacerlos todos tú mismo."
Eleanor Roosevelt

Dicen que son pocos los que aprenden con la experiencia ajena y, en algunos casos no solo es cierto: también es bueno. ¿Cómo puedes aprender, por ejemplo, del amor, si no lo vives? Cada quién puede dar muchos ejemplos de esto pero el punto es otro: aprender de los demás es vital cuando estás en negocios.

Mucha gente toma la actitud de “sabelotodo” y comete errores que los demás ya cometieron. Cuando les preguntas, dicen que “a ellos no les va a pasar”. Ajá…

¿Será solo cosa humana el tropezar dos veces con la misma piedra? Tal vez… y lo que hagas con tu vida es independiente de lo que hagas con los negocios. Afortunadamente, ganar dinero es algo relativamente constante: la buena administración y las buenas ideas hacen crecer los negocios.

Cuando quieres iniciar un negocio, el que sea, siempre es bueno investigar. Cuando quiero entrar a un mercado siempre me fijo que hay, que puede ganar, que puede lograrse con ellos pero también dedico tiempo a ver los errores que se han cometido.

Con Internet es fácil; solo escribe “errores en “ y el negocio que estás buscando y verás muchas cosas interesantes acerca de ideas y experimentos que no han logrado nada. Te sorprendería ver lo que no ha funcionado.

No quiero decir con esto que solo sigas a los demás; hay que ser único. Sin embargo, saber lo que no ha funcionado te servirá más que otras cosas. Aprender de la experiencia ajena es una de las grandes facilidades que debes aprovechar y utilizar. No es tener miedo, no es copiar a los demás ni ninguna de esas cosas.

Simplemente es ponerte en forma: los humanos hemos evolucionado aprendiendo de los demás. No hay que dejar eso de lado, especialmente cuando solo lo hacemos por “sabelotodos”.

viernes, 16 de octubre de 2009

El Potencial Del Error

“Los errores son el portal del descubrimiento”
James Joyce

Una de los temores más humanos es el de estar equivocado. Nuestra sociedad, desde hace mucho, premia los éxitos y castiga los errores. Aunque es relativamente atinado pensar en castigar un error, desde mi punto de vista, los castigos son demasiado severos.

He trabajado en muchos lugares y para muchas empresas. Después de haber visto muchas cosas, me ha tocado estar en empresas que castigan tanto el error que prácticamente matan la creatividad. ¿Porqué intentar algo en lo que puedo fallar si el precio a pagar es muy alto si me equivoco?

Esta actitud parece ser la que traemos desde chiquitos aunque, irónicamente, aprendemos a prueba y error. Gran parte de las habilidades que tienes o vas a tener vienen precisamente de cometer errores. Tanto en tu trabajo como en tu vida personal, muchas de tus habilidades salieron de errores que cometiste en el pasado.

Una de las cosas más preciadas en el ser humano es la experiencia y ésta viene de cometer errores. De hecho, el más experimentado ha cometido y visto tantos errores que puede evitar cometerlos de nuevo.

Y sin embargo, cuando se trata de mejorar tu vida, cometer errores es lo que más temes. Cuando alguien quiere iniciar un negocio, cambiar de carrera o hacer algo adicional, el primer pensamiento que viene a la mente es: "¿Y si me equivoco?"

Cometer errores será siempre parte de tu vida. No aprende más quien menos se equivoca y esto lo podrás ver si te pones a analizar objetivamente tu pasado.

Los errores no te hunden. Es tu actitud hacia los errores lo que puede hacer que éste sea una piedra más que te lleve al fondo o un salvavidas que te saque de donde estás.

Desde hace tiempo, mi filosofía es cometer errores. No por negligencia, flojera o tomar las cosas a la ligera, sino por tomar riesgos calculados. Algunas cosas te saldrán bien y otras te saldrán mal. Tal vez intentes algo para ganar dinero y termines perdiendo. Mala suerte... pero ya sabes algo que no sabías.

Es probable que el siguiente intento sale mejor, si tu actitud es la correcta. Los errores pueden atraer burlas y desánimo, pero también pueden ser lo que necesitas para poder avanzar.

¿La idea de hoy? Comete errores honestos. Haz tu mejor esfuerzo y falla cuanto antes. Eso, con la correcta actitud, te llevará mucho más arriba que cualquier otra cosa. El punto de vista que más importa es el tuyo y como tomes las cosas va a definir hasta donde llegas.

lunes, 12 de octubre de 2009

No Te Quedes "Empezando"

Juan (nombre ficticio) decidió por fin tomar las cosas en sus propias manos. Como empleado de tiempo completo en una empresa, se dio cuenta de que no podría lograr sus metas y ambiciones si permanecía para siempre trabajando en el mismo lugar.

Después de investigar lo que podía hacer para subir de puesto, ganar más dinero y abrir sus posibilidades, llegó a la conclusión de que debía estudiar más. Hizo su tarea investigando cuales opciones de estudio eran más aptas para su tiempo y habilidades. Pidió información para estudios en línea y por correspondencia, especialmente quería saber cuanto tardaría en lograr lo que buscaba.

Después de ver todas sus opciones, dejó solamente dos que se ajustaban a su tiempo y presupuesto. Los representantes de las dos instituciones donde finalmente quería estudiar lo llamaron, lo entrevistaron y le mostraron distintos planes de estudio y de pago.

Juan por fin se decidió por una de las dos e inició los trámites para inscribirse. Sin embargo, como ya había pasado el tiempo para entrar, decidió matricularse en el siguiente ciclo. Las posibilidades de ganar más y de subir estaban a su alcance.

“Un poco de esfuerzo y pronto estaré lejos de aquí...”. Sin embargo, la siguiente oportunidad para entrar a estudiar pasó porque no tenía el dinero suficiente para entrar. La que siguió no pudo entrar porque tenía mucho trabajo.

Las llamadas y correos de la institución elegida eran contestadas con largas y excusas, hasta que Juan dejó de contestarlas. Siguió trabajando en el mismo lugar y soñando con salir de ahí. “Pronto estaré estudiando y llegaré a otros lugares, en cuanto tenga tiempo”.

La historia es real y, por desgracia, muy común. ¿Te ha pasado que haces todo el trabajo y luego simplemente lo dejas? Si es así, estás en el gran porcentaje de personas que, probablemente, seguirán en el mismo lugar, a menos que tengan un golpe de suerte.

Empezar siempre es difícil. El primer paso parece ser siempre el más largo y difícil y la gran mayoría de la gente nunca lo da. No importa donde estés ni que hagas. Dar ese primer paso siempre es lo mismo para todos.

Solo anímate a darlo. No importa lo que venga después, ya te preocuparás cuando se presente. El chiste es dar ese primer paso. Lo demás, te lo aseguro, será mucho más sencillo.

martes, 8 de septiembre de 2009

Puedes Salir de Donde Estas... Si Quieres...

Siempre que te pregunten si puedes hacer un trabajo,
contesta que sí y ponte enseguida a aprender como se hace.
Franklin Delano Roosevelt

Todas las personas tienen la disposición de trabajar creativamente. Lo que sucede es que la mayoría jamás lo nota.
Truman Capote

¿Porqué todo mundo tiene tantos reparos para aprender? Tal vez venga de la escuela o de como te traían para sacar títulos y diplomas, pero la realidad es que, cuando no sabes hacer algo, es normal que digas “no se como” y lo mandes por un tubo.

Si quieres salir de donde estás, necesitas aprender. Tal vez sea un poco aventurado decir que, si no tienes otra opción, es porque no has trabajado lo suficiente para tenerla. En el medio en el que me muevo (informática), tengo que aprender todos los días. No solo es cuestión de que me guste o no, sino cuestión de supervivencia: si no me actualizo, me convierto en un fósil y los fósiles van al museo o se quedan enterrados.

Sin embargo, para la mayoría de las actividades es lo mismo. Las leyes fiscales cambian y los contadores tienen que adaptarse. Salen nuevas máquinas y los operadores tienen que aprender a utilizarlas. Las cuestiones financieras cambian continuamente y todo mundo corre a ponerse al día.

Con unas cuantas horas a la semana podrías cambiar las cosas... o tu vida

¿Porqué entonces es tan difícil cambiar? Si pudiste aprender lo que haces, bien puedes aprender otra cosa, ya sea hacer negocios, tocar la guitarra o cantar bien el Karaoke. Tal vez nos aburre tanto trabajar y nos harta por el hecho de que lo convertimos en rutina.

Hacer siempre lo mismo, una y otra vez, termina con el reto que supone hacer las cosas y, para ser sinceros, aburre y mucho. Tu puedes aprender a utilizar la computadora (bien) en un curso de 1 hora diaria durante una semana. Puedes aprender inglés en 3 meses (de acuerdo a un curso) con 1 hora diaria o algunas horas los sábados.

Como verás, muchas de las habilidades que no tienes y que podrías utilizar para ganar más dinero, subir de puesto o cambiar de trabajo, te toman unas cuantas horas a la semana. Y sin embargo... ahí estás. No hay problema para estar 3 horas en el cine, pero sí es mucho trabajo ir una hora a una clase. No hay problema en hacer colas y estar todo el día en el estadio para ver un partido de fútbol, pero es mucho pedir utilizar la mañana del sábado para tomar un curso.

Aunque no lo creas, eres capaz de hacer muchas cosas más de las que haces ahora, simplemente no lo sabes o no lo has querido ver. Toma una hora diaria de tu “esparcimiento” y utilízalo en algo que te pueda sacar adelante, darte más dinero o darte más oportunidades. No uses más tiempo porque te vas a cansar. Al final del mes, habrás terminado un libro, aprendido a hacer algo o visto las cosas desde otro punto de vista.

El seguir haciendo lo que haces solo te puede garantizar quedarte en el mismo lugar.

No sé si eso te de millones o te consiga un puesto más alto. Lo que sí te puedo garantizar es que, si no lo haces, NUNCA vas a tener una oportunidad. ¿Que puedes perder? Ya estás donde estás y, si no logras nada, no perderás nada.

Juan era ayudante de electricista. Vivía en una pequeña casa de madera con su esposa y dos hijos, en un terreno que había heredado de su padre. Aprendió el oficio y se hizo “el electricista”. Con la ayuda de sus hijos, puso un puesto de venta de ropa usada y un negocio de pollos al carbón. Hoy tienen una casa de varias habitaciones y dos automóviles. No son ricos, pero están a años luz de donde empezaron.

Sus vecinos vivían en una casa un poco más grande. El papá era albañil, los dos hijos trabajaban como operadores y un de las hijas era secretaria. 20 años después, la casa de ellos solo tiene una habitación más y un techo sobre lo que sería la cochera, que se utiliza para otras cosas ya que no tienen automóvil. 20 años después, siguen en el mismo lugar, solo que con más hijos.

Los nombres son ficticios pero la historia es real. Yo viví cerca de su casa y los conocí a ambos. Con el paso del tiempo vi el progreso de unos y el estancamiento de los otros. Por cierto, Juan solo terminó la primaria.

Si el puede levantarse de ser un ayudante a un jefe de su propio negocio, ¿exactamente que te falta a ti?

viernes, 21 de agosto de 2009

¿Quieres Algo Más? ¡Pídeselo a tu Cerebro!

Cuando se trata de dinero, todo mundo dice que es difícil. Solo los ricos pueden. Solo “los que saben” pueden. Y sin embargo, todos hacemos dinero. No se exactamente a que te dediques, pero si estás trabajando estás ganando. Tal vez no lo que quisieras, pero no deja de ser dinero. La cosa es ganar más.

La idea de que solo teniendo ciertas habilidades y las correctas circunstancias se puede hacer dinero parece un poco ingenua. Todos contamos con un cerebro del que, según los entendidos, solo utilizamos el 10%. O sea, tenemos 90% para mejorar. Y si con ese 10% has logrado hacer lo que hayas hecho, por poco que sea, quiere decir que el potencial es realmente abrumador.

Entonces, ¿porqué no todos somos ricos? El problema es que, despertar el cerebro no es tan fácil. Nuestro cerebro se adapta a las cosas que lo rodean y hoy nos rodean televisiones, chats, cines, y demás distracciones que no nos ayudan en nada.

No estoy en contra de ellas; yo también veo la tele, voy al cine y me paso un rato chateando con los cuates, pero la cosa es que hay que ayudar a la bola que tienes en la cabeza para que se vaya moviendo. Hay dos cosas que siempre podrás hacer y salen en los periódicos todos los días, en los manteles de papel de algunas cadenas de comida rápida y en muchos otros lugares.

Me refiero a los crucigramas, juegos mentales, acertijos, zudoku o cualquier cosa que te haga pensar. Verás, el cerebro normalmente nos advierte del peligro, ve cosas entretenidas y personas bonitas. Sin embargo, nuestro cerebro cuenta con la capacidad de resolver problemas, y en esta actividad cuando hace su trabajo más fuerte y, por fuerza, se va mejorando a si mismo.

Siempre que le pongas retos al cerebro, automáticamente tratará de resolverlos. A veces, incluso cuando no estamos pensando en ellos. ¿No es bonito? Solo dile “resuélvelo” y si realmente te interesa, es probable que tu cerebro de con la solución cuando ni siquiera estás pensando en ella.

Muchas veces me ha pasado que me encuentro con una “pared” mental y parece que no puedo avanzar. Decido olvidarme de ella y verla después. De pronto, el comentario de alguien, algo que vi pasar o leer algo me dan la solución completa de una manera que nunca se me hubiera ocurrido. Es la magia del cerebro. El problema es que ya no le damos problemas.

Así que si quieres ganar más dinero o hacer un negocio, pídeselo a tu cerebro. Ponlo frente a la información adecuada, dile cuál es el problema y ten por seguro que empezará a hacer algo. Tampoco esperes magia; si no sabes nada de nada, dudo que pueda hacer algo, pero cada cosa que veas, tu subconciente la estará midiendo para ver si le ayuda a resolver su problema.

Los seres humanos se hacen ricos pensando. Las ideas y las formas de hacer las cosas son las que han hecho las grandes fortunas y no solo los genios lo han logrado; de hecho, son relativamente pocos los genios que han hecho fortuna, comparados contra los miles de individuos con una inteligencia promedio.

No nada más te quedes en el deseo: pon a tu cerebro a trabajar por tu bienestar. Busca oportunidades, enseña a tu cerebro como ganar dinero en Internet.

jueves, 20 de agosto de 2009

Tú Tienes Opciones

Los insectos son una maravilla desde el punto de vista de la funcionalidad. Tienen un aguante impresionante y pueden hacer grandes obras con todas las comodidades. En el caso de las avispas, inventaron el papel millones de años antes que el hombre y lo utilizan desde entonces.

Una avispa no necesita ir a la escuela de avispas. Nace con todo programado en un cerebro del tamaño de la cabeza de un alfiler. Desde que nace está lista para hacer papel, cumplir con su papel en la colmena, realizar acciones evasivas y picarte si estás dando mucha lata.

Nosotros no. Al nacer lo único que sabemos hacer es lloriquear por comida y evacuar. Pasarán años antes de que podamos hablar y caminar y todavía más antes de que podamos realizar cualquier actividad para la que se necesite pensar.

¿Porqué no somos como las avispas? Naces listo, puedes hacer todo bien desde el primer intento y no necesitas estudiar durante años para saber o practicar otros años para poder lograr hacer algo bien. Si a eso le sumas que podrías picar a alguien por molestarte, pues que a todo dar.

Sin embargo, ésta modalidad de nacer listo lleva una pequeña maldición: las avispas solo pueden ser avispas. No hay manera de enseñarles a hacer nada nuevo y solo sirven para lo que la evolución las ha programado. Podrán ser las mejores avispas del mundo (claro, son avispas), pero no pueden pasar de ahí.

Nosotros, por el contrario, podemos ser lo que queramos. Claro que hay cosas que nunca lograremos hacer por impedimentos físicos o por falta de algo, pero prácticamente todo está a tu alcance, si decides buscarlo.

Un día puedes aprender a hablar inglés, otro a cocinar, a utilizar un nuevo teléfono celular o a cambiar de empleo. El hecho de que hayas trabajado durante años como, digamos, vendedor, no te impide obtener un empleo de administrador; solo necesitas aprender lo que te hace falta.

Al contrario del de la avispa, tu cerebro puede asimilar mil cosas nuevas cada día. Mientras más le metas, más le podrás sacar. Puedes convertirte en lo que quieras cuando quieras, si pagas el precio. Tenemos tantas opciones que a veces hasta es difícil elegir.

Y luego dicen que ya “se les cerraron todas las puertas”. Las avispas solo tienen una opción. Tú tienes opciones ilimitadas. No tendrás aguijón, pero puedes aprender lo que quieras. El lugar en donde estés, cualquiera que este sea, es solo tu lugar porque tú lo elegiste. El día que quieras cambiarlo, solo es cuestión de decidirte. No eres una avispa.